El falso drama del euro

euro_1805998cCada drama trolero tiene su villano y su héroe. En el drama del euro se retrata a Grecia como el villano. No sólo los malos políticos griegos han sido considerados como la raíz del mal – incluso el pueblo griego ha sido acusado ​​de perezoso y de haber adquirido pensiones demasiado generosas (aunque la edad de jubilación griega ha sido más o menos similar que den Europa en general).

El héroe en el drama del euro es Alemania. Es Alemania que heroicamente soporta las pesadas cargas de la zona euro. Así se menciona en los análisis y muchos alemanes parecen haberse adjudicado a sí mismos esa identidad de héroes. Pero Alemania es de hecho una economía de exportación desagradablemente agresiva, cuya fuerza se ha inflado artificialmente por, precisamente, el sistema del euro. Al amparo de un euro barato y por medio de mantener los salarios reales atrás infló Alemania sus músculos.

Bancos alemanes se volvieron repletos de dinero y prestaron dinero por ejemplo a Grecia, donde el problema podía crecer bajo la protección de un tipo de interés sobre el que los mismos griegos no tenía poder sobre él. Si Alemania hubiese tenido su propia moneda habría sido su valoración hoy altísima y de ahí refrescada por las exportaciones alemanas y habría reducido las tensiones en Europa.

No es básicamente una crisis griega la que hemos atestiguado, no es ni siquiera una crisis de deuda, sino sólo una de muchas maneras esperada crisis de la moneda única. Cuando el euro se introdujo no se construyó sobre argumentos racionales sino por el poder de la argumentación. Una élite europea quería una moneda que pudiese competir con el dólar y en el fondo del euro hay un sueño de superpotencia.

El problema es que una tasa de interés y una moneda para una zona con economías tan diversas están condenadas a más tarde o más temprano acabar balanceándose, especialmente en una era de capitalismo financiero inestable. El euro no crea unión: Genera conflicto entre las clases sociales y divisiones entre las naciones.

Cuando el euro ahora ha estado ‘marcado’ durante un par de años, algo muy esperado también ha ocurrido: Lento pero seguro los riesgos de un choque/crash se han transferido de los bancos europeos a los contribuyentes europeos. El nuevo pacto fiscal, o el pacto del euro, trata de eso: Estrictas normas fiscales ponen toda la carga del ajuste en las poblaciones. Todo para salvar una moneda que convierte a Alemania en la verdadera potencia europea.

Criticar el sistema del euro tiene poco que ver con derechas o izquierdas. Hay socialistas que aman el euro y liberales que lo odian. Pero tenemos que tener visiones, exclamó un político de izquierdas, cuando hablamos sobre el euro. Estábamos en una iglesia y hablábamos. Él defendía el euro, precisamente porque quería algo, una visión, que va más allá de lo que él llamaba el mercado. La ira brotó dentro de mí. Le rogué  no desperdiciara la palabra visión en algo tan tonto y estúpido como el euro. [metro.se/]

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