Aquí está la próxima crisis europea

Una generación perdida

europe_map_thumb[5]Gases lacrimógenos y barricadas en llamas. En Atenas culminaron hace una semana las protestas contra las medidas de austeridad del gobierno. El desempleo juvenil, que es el próximo gran reto de Europa viene por el contrario insidiosamente. No recibe ningunos titulares y no se le dedican ningunas tormentosas reuniones de crisis – pero es una bomba de tiempo.

En España les llaman “generación cero”. Tienen en su mayoría una buena formación, saltan de un empleo a otro, tornan con curros de prácticas de bajos sueldos y probablemente matarían por un puesto de trabajo permanente. En general viven en casa de sus padres. Una vida propia, vivienda propia y familia propia es para la mayoría una utopía.

En diciembre estaban la mitad de los adolescentes españoles de entre 16 a 24 años desempleados, o mejor dicho, el 51.4 por ciento. En Grecia se encontraba el 46,6 por ciento, en Italia el 31 por ciento y en Portugal el 30,7 por ciento. En Suecia, más del 23 por ciento.

Si se toma en cuenta que muchos jóvenes estudian y se mide el desempleo juvenil como porcentaje del total de ese grupo de edad se reducen las cifras a algo menos de la mitad.

Se calcule como se calcule – claro está que 5,5 millones de jóvenes dispuestos a trabajar el año pasado estaba sin trabajo. Sólo en Gran Bretaña un millón. En Suecia 162.000. Es un gigantesco desafío que hace aparentar a la lucha contra la crisis de la deuda como un ejercicio inofensivo de dedos.

-Hablamos aquí de una pérdida masiva de recursos, una pérdida de la demanda y de ahí de uno de los temas más importantes del futuro.

Básicamente se trata de una bomba social, advirtió recientemente el ex ministro laborista británico Peter Mandelson en la cumbre económica en Davos.

Mario Monti, el nuevo primer ministro de Italia que a finales del año pasado relevó a Silvio Berlusconi, describe la situación en el mercado laboral como un “terrible apartheid”. Una profunda brecha entre los empleados con seguridad casi completa y un grupo vulnerable de trabajadores en su mayoría jóvenes con contratos de duración determinada, y en la práctica ninguna seguridad de que hablar.

No hace mucho tiempo se hacía burla de los jóvenes mimados de Italia y una generación de “mammonis” (niños de mamá) o “Bamboccionis” (grandes bebés) que preferían el Hotel Madre frente a la independencia. Hoy en día se habla de una generación perdida, jóvenes que quieren pero no pueden valerse por sí mismos/’estar de pie sobre sus propias piernas’.

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El problema toca fondo en gran parte en mercados laborales inflexibles y sindicatos que luchan por trabajadores con ventajas que ha tomado décadas de lucha sindical el asegurar. A eto viene la desaceleración/bajada de la coyuntura y las medidas de ajuste como consecuencia de la crisis del euro, que han reforzado aún más la situación.

En España tienen muchos empleados acuerdos que a la terminación del contrato les dan indemnización por despido equivalente a 45 días de salario por cada año de empleo. El despedir a un empleado puede fácilmente costar tres años de sueldo. En una recesión, por lo tanto, los empleados con contratos de duración determinada son los que reciben el batacazo.

De los 1,6 millones de trabajadores en España que han perdido sus empleos desde el año 2007, tenían nada menos que 1,4 millones contratos temporales de empleo, constató recientemente un grupo de economistas españoles asociado con el ‘think tankCentre for Economic Policy Research.

Desde 1984 cuando se cambió la ley, el número de empleados temporales ha aumentado a un tercio del empleo. Pero en promedio, no es más que un 6 por ciento de esos trabajos que se han convertido en un empleo permanente.

El nuevo gobierno de España bajo Mariano Rajoy hace todo lo posible para revertir la tendencia. Entre otras cosas se reducirán las indemnizaciones de 45 a 33 días por año de servicio y el monto máximo de 42 a 24 meses.

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Pequeñas empresas con menos de 50 empleados reciben rebajas de impuestos si contratan a jóvenes sin empleo anterior. Y empleos con contratos temporales que en España de buena gana se conocen como “contratos basura” se limitan a un máximo de dos años en lugar de tres.

En Italia intenta Mario Monti seguir el mismo camino. Allí será por ejemplo más fácil y más barato para los jóvenes iniciar sus propios negocios. Duramente controvertida es por el contrario la propuesta de suprimir el artículo 18 de los Estatutos de los Trabajadores, una reliquia de la década de 1970. Esta prohíbe a las compañías con más de 15 empleados a despedir a los trabajadores sin los llamados motivos adecuados. En la práctica deberá un empleado haber sido culpable de negarse a trabajar para poder ser despedido, mantienen los empleadores italianos que exigen que las normas sean abolidas.

-Nada debe ser tabú cuando la legislación sea revisada, dice también Mario Monti y encara airadas protestas del sindicato que amenaza con manifestaciones masivas y huelgas.

Los líderes de la UE están considerando invertir 22 millardos de euros para garantizar que todos los jóvenes obtengan ya sea un trabajo, un curro de práctica o continuados estudios a más tardar cuatro meses después de salir de la escuela. Como medida de emergencia, el plan es ciertamente bienvenido. Pero el riesgo es que se pongan tiritas sobre los síntomas en lugar de abordar los problemas subyacentes.

Lo que en tal caso espera a Europa no es sólo un deterioro a largo plazo en la competitividad internacional y un vaciado de bienestar. La organización internacional del Trabajo ILO advierte de una generación de jóvenes frustrados que se rinden y se retiran de la sociedad. Puede transformarse en ira y violencia. Y eso puede dar lugar a aumento de la criminalidad y el abuso.

-Hablamos aquí de una generación que en el futuro irá a pagar nuestras pensiones y nuestra atención sanitaria, pero que hoy carecen de empleo e ingresos. Simplemente no puede funcionar, criticó recientemente el profesor de economía Gayle Allard en el Instituto de Empresa español en Madrid.

Portugal aumenta

El desempleo en Portugal, que desde el año pasado necesita préstamos de emergencia de los países de la zona del euro y el FMI para manejar las finanzas del estado, se eleva a 771 000 personas o un 14,0 por ciento durante el cuarto trimestre. En el tercer trimestre fue medida la tasa de desempleo del país a un 12,4 por ciento. Muchos analistas creen que Portugal cuando el programa de ayuda de emergencia de 78 millardos de euros se acabe necesita más préstamos de emergencia y alivio de la deuda, en línea con lo que se discute para Grecia. [www.e24.se/]

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