Son reyes en el ‘reino de Farang’

pareja farang-tailandesaLos jubilados  Lennart, 71, y Roger, 63, cuentan con nuevas esposas jóvenes en la provincia pobre de Isaan en Tailandia.

Lejos del bullicio de Bangkok y las playas de Phuket, se encuentra Roi Et. (mapa)

Los verdes arrozales de la ciudad y búfalos de agua pasteando atraen a muchos turistas – los occidentales que están aquí han venido para quedarse.

– Aquí obtienes una familia, dice el sueco Lennart Nygren.

En una pequeña zona residencial cerca del centro de Roi Et están ubicados apartamentos blancos de 40 metros cuadrados alineados uno junto al otro, igual que las casas adosadas suecas. Fuera hacen alarde palmeras, en lugar de arbustos de corinto. Allí están sentados Lennart Nygren, 71, Erling Yangthaisong Christiansen, 49, y Roger Abrahamsson, 63.

Ellos viven aquí con sus esposas.

– Yo vine aquí el día de mi cumpleaños 61, tan pronto como dejé de trabajar como profesor. Yo no me he arrepentido desde entonces. Me cansé de Suecia, quería hacer alguna otra cosa en la vida, dice Roger Abrahamsson.

Lennart Nygren hizo lo mismo cuando terminó de trabajar para el grupo Volvo. Su futura esposa Titti, 19, se encuentra un poco más allá. Ella deja su Iphone con cáscara de osito ‘Winnie the Pooh’ y mira a él cuando dice:

Boon Phawate Festival Parade roi-et Isaan

– Farang me cuida bien. Cuando tengo un problema él me enseña. Cuando estudio inglés él me ayuda.

A menudo jubilados

“Farang” es la palabra mezclada de tailandés que traducido de forma simple significa “persona blanca”. Están por todas partes en Tailandia. Son sobre todo hombres occidentales que han conocido mujeres tailandesas.

Aquí, en Roi Et, a unos 500 kilómetros al noreste de Bangkok, se han convertido en muy numerosos. 100 000 “faranges” viven en los 17 municipios de la provincia de Isaan, donde Roi Et forma parte, escribió el diario Bangkok Post el año pasado. Exactamente cuántos hombres son suecos no está por el contrario claro. Muchos de ellos son como Lennart, Roger y Erling. Han venido aquí tarde en la vida, a menudo como jubilados, y se han casado con mujeres tailandesas.

“Difícil al principio”

El cercano pueblo de Ban Jaan, a pocos kilómetros de la frontera con Camboya, hasta ha cambiado el nombre a Ban Jaan-Swiss, por sus muchos suizos que se ha mudado con mujeres tailandesas.

Allí vive el ex marino danés-sueco Erling Yangthaison Christiansen con Anond desde hace siete años. Su casa es más nueva y más elegante que las casas de pilares con techos de paja que rodean Ban Jaan. Una bandera danesa marca que Erling es el hombre en la casa. Pero allí también viven los padres de Anond.

– La familia es lo primero aquí. Son el número uno todo el tiempo, dice Erling, y continúa:

– Cuando Anond y yo nos mudamos a Ban Jaan fue difícil para mí al principio, el vivir con el suegro y la suegra en la misma casa.

Hoy en día es una de las mejores cosas que he hecho.

A diferencia de muchos otros lugares en Tailandia, muchas de las relaciones van bien aquí. Los occidentales se han convertido en ciudadanos de honor porque contribuyen a la provincia pobre con su dinero. En medios de comunicación tailandeses se habla de que los hombres occidentales contribuyen aproximadamente con un seis por ciento del ingreso bruto total de la región.

Fueron enviadas a bares

Erling es uno de los ciudadanos de honor que en la actualidad trabaja con las autoridades de inmigración con cuestiones relacionadas a “farang”, tales como extensiones de visados.

Él cree que las relaciones prevalecen porque son los suecos que se han mudado a la pobre provincia arrocera tailandesa, en vez de al revés.

– Hace 20-30 años era esta zona tan pobre que muchas chavalas eran enviadas a Bangkok, Pattaya y Phuket para trabajar en bares y enviar dinero a casa. Conocieron extranjeros, se casaron por una vida mejor, y ahora anhelan volver a casa, dice.

En Tailandia son los lazos familiares fuertes.

– Incluso cuando una pareja  se muda de aquí a Bangkok, va mal. La mujer hecha de menos a la familia, y vuelve a casa. Entonces se queda el hombre solo en Bangkok, encuentra compatriotas, y comienza a beber. Entonces comienzan los problemas.

Estatus de “farang”

Roger Abrahamsson, 63, cree que los hombres suecos en Tailandia tienen más fácil de acostumbrarse allí que las mujeres tailandesas en Suecia.

– Si se tiene una relación con una tailandesa está condenada al fracaso si se mudan juntos a Suecia. Intentad en cambio mudaros a Tailandia, es mi consejo. Nosotros no lo tenemos fácil pero más fácil de entrar aquí que ellas en nuestra sociedad (Suecia), dice.

Las relaciones entre mujeres tailandesas y hombres occidentales solamente aumenta.

El ‘adquirir’ un “farang” es estatus para mujeres tailandesas, constatan las parejas alrededor de la mesa.

– Son hombres de familia. Asumen más responsabilidad. Yo tuve un hombre tailandés antes, él era infiel, dependía del dinero de su familia, y se llevó a mi hijo cuando nos separamos, dice Anond.

Lennart Nygren, que pronto se casará con Titti, dice que el estatus también se cambia para el hombre cuando conoce a una mujer tailandesa.

– Tú  recibes toda una familia aquí, de no haber tenido ninguna familia en Suecia. Tú no sólo obtienes esposa, sino a toda su familia, dice.

Especialmente si tienes dinero.

El dinero de jubilacion de un hombre sueco tiene mucho peso en bahts tailandeses. También se requiere para pagar la dote para casarse con una mujer tailandesa.

– Entonces eres aceptado en la familia, te incorporas como miembro de la familia y eres cuidado. Es por eso que muchos se quedan aquí, dice Lennart Nygren.

Los hombres tienen varias historias acerca de cómo han ido al banco, en negocios, o simplemente por la ciudad, y reciben invitaciones de las mujeres – sólo porque son hombres de raza blanca. Para muchas significa automáticamente que tienes dinero, si se es blanco, dice Lennart.

– Conocí a una mujer y fui presentado a su familia. Pero una noche, cuando ella iba a visitarme, ella nunca vino. Resultó que su ex ‘thaiman’ había vuelto a ella porque se enteró de que ella había conocido a un “farang”, que había dinero en el hogar.

“Comienzan a beber”

Anond desea ampliar la imagen:

– Algunas mujeres tailandesas toman “faranges” sólo por dinero. Pero entonces no hay amor. No es bueno.

Los tres hombres ‘afilan’ una empresa en Roi Et. Se trata de tener cosas que hacer. De lo contrario no funciona la vida como un “farang” en Tailandia. En eso están de acuerdo.

Roger se cuida de decir que hay malos ejemplos de relaciones también.

– Muchas veces comienzan los “faranges” a beber. Así como los hombres tailandeses, que beben de la hostia. Eso no quieren tener las mujeres , dice Erling Yangthaisong Christiansen. […] [aftonbladet.se]

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