Putin en pelotas

PUTIN RAMBOPutin con los pantalones abajo

El verano pasado tomó el líder ruso Vladimir Putin un baño en el Mar Negro. Y pensar que en el fondo del océano encontró él dos urnas que eran de más de 2000 años de antigüedad. El triunfo retransmitido por televión fue tan mayor cuando buceadores y arqueólogos durante dos años habían estado buscando justo en esa zona sin encontrar nada. A dos metros de profundidad. En agua clara.

El pueblo ruso esá acostumbrado. Se ha acostumbrado a ver a Putin en ese tipo de contexto de declaraciones mediales. En aviones de combate, en coches de carreras, a caballo. Él ha extinguido incendios de bosques y salvado equipos de televisión de tigres enojados. En horario de máxima audiencia. Preferentemente con el torso desnudo.

La propaganda coreografiada del Kremlin balanceaba siempre al límite de la ridiculez, y cuando las dudas sobre el líder comienzan a emerger se presenta sólo como plana y torpe. El umbral fue pasado cuando el primer ministro Putin anunció en septiembre que iba a recuperar la presidencia después de durante un tiempo haberla prestado a su subordinado Medvedev ya que la constitución bloqueaba más mandatos consecutivos. Cuando él de casualidad anunció que el cambio estaba acordado desde hace mucho tiempo atrás se sintieron todos engañados. A esto vino el evidente fraude en las elecciones parlamentarias. Ahora no está Putin ahí con el torso desnudo, sino con los pantalones abajo.

putin BUCEADORAllí y entonces despertó una nación que ha permanecido calladita siempre y cuando los altos precios del petróleo permitieron aumentar los ingresos y los pocos que se oponían podían ser despedidos del trabajo o maltratados por el grupo de militantes jóvenes Nasji. Después de la elección, los rusos comunes se han volcado a las calles en decenas de miles de personas para mostrar su descontento con un sistema corrupto que ha aplastado a los medios de comunicación independientes y los tribunales liberales.

Pero es difícil ver las posibilidades de un cambio pacífico. El régimen ha destruido los partidos democráticos. La única oposición en la duma son los comunistas, ultranacionalistas y Rusia Justa, que es otro partido más del Kremlin. Al mismo tiempo el círculo mafioso en torno a Putin tiene enormes sumas de dinero que perder de dejar el poder. Ellos se han enriquecido ‘poniendo los guantes’ en empresas y sus beneficios. Lucharán por su poder. La forzada estabilidad y mano firme que por un tiempo fue admirada por inversores occidentales puede mostrar que lleve la semilla de grave inestabilidad en el futuro. [metro.se]

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