Pablo Ibar 2011

ENTREVISTA Tras once años en el corredor de la muerte

Pablo Ibar: ‘Creo que me van a dar un juicio nuevo’

  • Pablo Ibar fue condenado a muerte en 2000, acusado de un triple asesinato
  • Vive en una penal de máxima seguridad con 336 reos que esperan su ejecución
  • ‘Estoy preocupado y ansioso. Pero tengo fe que voy a ganar un juicio nuevo’
  • ‘No sé lo que es sentir estar libre. Despertarme sin los policías, o las barras’
  • ‘No hay huellas, no hay evidencia de nada. Sólo una imagen’, se lamenta Ibar

 IBAR PABLO IBAR-

“¡Feliz Navidad! Que este año venga lleno de bendiciones y alegría. Ojalá, con la ayuda de Dios, os pueda felicitar desde España el año que viene”. Así termina la felicitación navideña que Pablo Ibar envió a este periodista, días después de entrevistarle en la sala de visitas del corredor de la muerte en Raiford, Florida.

17 años encerrado en una celda -once de ellos bajo una sentencia de muerte- no han mermado la esperanza de este español, sobrino del mítico campeón de boxeo Urtain. Pablo sueña con que las navidades del 2012 las pasará en Mallorca con su esposa Tanya, la mujer que le ha amado y visitado sin descanso durante su largo cautiverio.

De momento, la realidad es que Ibar vive en una penal de máxima seguridad con otros 336 reos entre los que hay asesinos en serie, violadores, pederastas cuyo único destino es que el gobernador del estado de Florida firme su ejecución.

Para realizar la entrevista hubo que realizar unos engorrosos trámites que se inician con la recepción de una carta manuscrita del preso aceptando la petición del periodista. En el último momento fue aplazada para que no coincidiera con la ejecución de Manuel Valle, un preso cubano americano, condenado por asesinar un policía en 1978. Para las instituciones penitenciarias de Florida no era un buen momento para autorizar la entrada de una cámara.

Después de pasar unos exhaustivos controles en los que nos ganamos una reprimenda por intentar entrar con un teléfono móvil en la prisión -“estáis cometiendo un delito federal”, nos advierte un guardián- nos llevan a través de un laberinto de jaulas electrificadas a la sala de visitas.

En esta ocasión podremos tener contacto físico con el preso, que llega con su reglamentario mono naranja, esposado de pies y manos. Poco antes nos han entregado un botón de pánico por si necesitáramos la ayuda de los guardias.

No será necesario, Ibar es uno de los presos más amables y educados de ese infierno en el corazón del estado donde siempre luce el sol. Así nos lo confiesa el guardia que nos acompaña durante la entrevista: “no tiene nada que ver con otros presos”.

Resurge la esperanza

“Yo creo que posiblemente me van a dar un juicio nuevo. Estoy un poquito preocupado. Ansioso, nervioso. Pero tengo fe que un día voy a oír esas palabras, que voy a ganar un juicio nuevo”. Esa es la primera respuesta de Ibar antes su inmediato futuro judicial.

La pesadilla comenzó el 26 de junio de 1994, cuando dos encapuchados armados con pistolas entraron en el domicilio de Casmir Sucharsky en Miramar, Florida. Sucharky, dueño de un club nocturno de 48 años, se encontraba acompañado de dos jóvenes, Sharon Anderson y Marie Rodgers, ambas de 25. Los tres fueron atados y golpeados. Finalmente, murieron tras recibir varios disparados en la cabeza.

La escena del crimen fue registrada en una cámara de seguridad que los asaltantes no descubrieron. Confiado, uno de ellos descubrió su cara y quedó grabado. El fotograma, de baja calidad, se convierte en la principal pista y prueba de cargo contra Pablo Ibar. […] [Manuel Aguilera Cristóbal /elmundo.es]

 

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