Los vinos extranjeros pugnan por abrirse mercado en la India

tax-cuts-could-set-off-india-wine-boomLa industria vinícola internacional se enfrenta a grandes obstáculos, sobre todo a unos aranceles comerciales que llegan a multiplicar por cinco el precio de una botella de vino importado.

“El arancel básico es de un 150 por ciento del valor de la botella, pero a eso hay que irle añadiendo los impuestos regionales y al final se llega a casos en los que el precio se quintuplica”, explica la consejera comercial española en la India, Teresa Solbes.

Las trabas comerciales -que van más allá de los aranceles- son el principal pero no el único desafío que afrontan los importadores de vino a la India, un mercado de enorme potencial que ahora apenas está despertando.

“Estamos vendiendo aquí seis veces menos de lo que vendemos por ejemplo en Vietnam, que es un mercado de solo 80 millones (la India tiene más de 1.200)”, afirma el responsable de la oficina comercial chilena en Nueva Delhi, Néstor Riveros.

“El potencial es tremendo, sobre todo una vez que aumente el turismo, porque hoy en día un turista paga en la India lo que serían cinco botellas en Tailandia, Malasia o Singapur”, añade Riveros.

Los indios van abriéndose progresivamente al consumo de vino y de alcohol en general, “pero aún es algo que no siempre casa bien con su cultura vegetariana y tradicionalmente abstemia”, recuerda Solbes.

En supermercados -al menos en los pocos que venden vino- y restaurantes es habitual encontrar con facilidad caldos de producción local, mientras que las botellas importadas son escasas y alcanzan precios prohibitivos, incluso para la clase media.

Según un informe del Ministerio de Industrias Alimentarias, la ingesta de vino per cápita en la India es “apenas poco más de lo que contiene una jeringuilla, pero hace diez años el mercado vinícola ni siquiera existía y está creciendo a un 22% anual“.

Las nuevas generaciones de jóvenes urbanos empiezan a cambiar de costumbres y a seguir pautas gastronómicas nuevas que incluyen la degustación de una bebida que se percibe como sofisticada y moderna.

Dentro de ese nuevo consumo, sin embargo, los caldos importados representan aún una proporción mínima, ya que de los 15 millones de litros que se consumirán este año en el gigante asiático, poco más del 10% proviene de exterior.

Algunas bodegas locales, especialmente del suroeste del país, están aprovechando el tirón para cubrir la demanda interna y sacan partido de las dificultades burocráticas y arancelarias que sufren los productores extranjeros. […] [alomujeres.com]

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