Europa se ha convertido en una despiadada bruja

brujaEn las frías aguas de la crisis económica se rompe la solidaridad y la unidad de los estados miembros de UE. Grecia corre riesgo de ser expulsada y los políticos están en silencio. Una identidad común ya no existe en el mapa.

Mejor sola que mal acompañada, se podría resumir la posición sueca hacia Europa en este momento. Queremos y no queremos estar en la UE. Porque nosotros obviamente somos tanto mejores que los hartos de sol, endeudados sureuropeos.

Nosotros tenemos orden en la economía, privatizamos sin protestas y huelgas. Nosotros no necesitamos a Europa más que para vender nuestros excelentes productos. Todo un 70 por ciento de las exportaciones de Suecia van a Europa. Kosta Boda se queja de cifras de ventas disminuyentes. Su tercer mercado más grande del mundo es Grecia. Pero el vidrio no se puede comer. La crisis aplasta el consumo de cristal y el retintín en la caja brilla por su ausencia. Si las economías de la eurozona colapsan – ¿a qué países vamos entonces a exportar? ¿Cómo vamos a pagar nuestro bienestar si nuestros vecinos golpean en cazuelas vacías? ¿Qué países van a comprar nuestros productos cuando los sureuropeos ahora reciben sueldos chinos e impuestos suecos?

La primera crisis profunda hace colapsar la solidaridad de la UE como un suflé malogrado. Los alumnos brillantes de la clase dan la espalda a los alumnos más torpes. Nadie quiere estar asociado con los países PIGS, los cerdosPortugal, Italia, Irlanda, Grecia y España.

En los años 90 escribí una tesis universitaria sobre la creación de una identidad europea. No sabía yo entonces que mis tímidas conclusiones llegarían a convertirse en tan proféticas. Yo escribí que la UE a través de anticuados equipamientos nacionales y simbólicos atributos no son suficientes para construir una identidad común.

Carl Bildt twittea que si nos dividimos pronto no quedará ninguna Europa. Le pregunto lo que ha hecho para unir a Europa. Silencio. Fue la respuesta más honesta que se podía conseguir de un político.

Porque el problema con Europa es que se ha convertido como en una vieja bruja despiadada que amamanta a sus hijos con leche amarga y estrangula a los que gritan. Alguna unión no ha logrado sembrar entre sus hijos.

Cada vez más países quieren echar a Grecia y enviar de vuelta al país a los días sombríos del dracma. Pero, ¿qué va a hacer la UE sin su lugar de nacimiento y madrina? El país que ha dado a Europa su nombre, su mitología, su retórica, dramaturgia, filosofía y democracia? ¿Qué van a hacer sin la estratégica ubicación geopolítica en el extremo sur de los Balcanes, la ventana a África, al Mundo Árabe, Asia? ¿O van a permitir a Grecia convertirse en una república-Baklava?

Cuando la mamá-UE Merkel dejó a su primer marido, ella sólo se llevó consigo su apellido y un frigorífico. Si el refrigerador estaba lleno no se revela en la revista Newsweek. ¿Irá Europa a hacer lo mismo? Mantener el nombre y el refrigerador y dejar que el Sur se muera de hambre? [metro.se]

fr

“My own favorite Merkel story comes from 1981, when she left the husband whose surname she still carries, Ulrich Merkel. They had met while studying physics in Leipzig, married, moved to East Berlin, and for three years Ulrich had the apartment done up while Angela completed her doctorate. When the place was spick-and-span, she decided to leave. “One day, she just packed herthings and moved out,” her ex-husband recalls. An almost wordless operation, apparently. She took only one item—the refrigerator, removed while Ulrich was out of the house. That’s Angela Merkel for you: a woman who runs away with a refrigerator.” […] [thedailybeast.com/Angela Merkel and the Euro Crisis: Women in Leadership]

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