Endeudados hasta las orejas

La familia Tavares tiene deudas hasta las orejas, gracias a la Unión Europea

peugeot 307Alcidio y Bernarda Tavares están endeudados hasta las orejas.

Bienvenidos a reuniros con Alcidio y Bernarda Tavares, dos muy (demasiado) comunes portugueses, o sea, una pareja que está endeudada hasta ‘por encima de las orejas’, y que ahora tienen al banco tras ellos.

Alcidio fue ayer a la asociación de consumidores DECO para pedir ayuda. Aquí vienen sólo los realmente desesperados, los que han intentado todo lo demás. Su deuda no es notable ‘en ojos suecos’. El 2008 sacó un préstamo de 13.000 euros para un coche, un Peugeot 307, y ahora no puede pagar intereses y amortizaciones.

Primero iba a pagar 225 euros al mes por el coche, luego él negoció la reducción de la cuota a 150, pero no ha logrado pagar un céntimo en siete meses.

La familia ha logrado manejar los pagos de la vivienda, pero no los del coche.

Ahora exige el banco tanto el coche como el pago total del préstamo.

Alcidio y Bernarda tienen una deuda más. En 1997 sacaron un préstamo para un piso en el suburbio de Rio de Mouro a las afueras de Lisboa. Es una buena, cuidadadosamente decorada vivienda en lo más alto de una zona de edificios altos que es tan compleja que tanto a los policías como a los taxistas les resulta difícil orientarse.

Esto puede parecer distante de la ambigua posición del euro, deudas públicas que vuelan fuera de control, grandes intrigas políticas y las cavilaciones del Banco central europeo sobre compras de bonos. Pero el Peugeot de Alcidio y Bernarda está estrechamente vinculado a la crisis europea.

Antes de que Portugal se uniera a la UE en 1986, era prácticamente imposible obtener préstamos para comprar una casa/piso o cualquier otra cosa. El mercado de la vivienda estaba tan muerto como el imperio colonial portugués.

Con la Comunidad Europea empezó a ir más fácil; cuando Portugal se unió al euro obtuvo el mercado de préstamos velocidad de cohete.

Alcidio y Bernarda pudieron sacar un préstamo por valor del 100 por ciento del precio de compra de la vivienda. Costó en la moneda de entonces –escudos- el equivalente a 56 500 euros. Ellos tienen todavía 42 000 por pagar.

También fue muy bien el sacar préstamo del cien por ciento del precio de compra para el coche.

Alcidio es electricista. Gana 800 euros al mes después de impuestos. Bernarda trabaja en comedores escolares y gana 500.

No llega muy lejos cuando tienen amortizaciones e intereses por un total de 510 euros al mes. También tienen dos hijos que viven en casa, Alcidio Junior, 21, y Herneide, 23, que estudian en la universidad.

Así que Alcidio trabaja extra los fines de semana. Él necesitaba el coche para poder tomar tareas más lejos de su área de residencia propia.

La familia Tavares vive en un frágil sistema microeconómico basado en que todos pueden contribuir. Alcidio ‘junior’ trabaja en McDonalds por las noches y Herneide en un centro de llamadas.

Cuando Alcidio cayó enfermo de ciática se estrelló la economía. Él recibe 442 euros de subsidio de enfermedad. La familia ha podido manejar los pagos de la vivienda, pero no los del coche.

– Yo nunca he fallado un pago antes, dice Alcidio.

Rio-De-Mouro-LisboaÉl se avergüenza de su impotencia. No es un consuelo que no esté solo.  

Natalia Nunes es jefa de la sección de saneamiento de deudas en la asociación de consumidores DECO. El departamento ha existido desde el año 2000. Antes de eso no existía el problema de deudas, porque no había créditos.

Nunes es una mujer experimentada que enfrenta a diario gente desesperada, endeudada hasta encima de la chimenea, el 80 por ciento de los préstamos son para las viviendas, y que piden ayuda. La mayoría no la recibe.

Ella saca un papel que muestra el desarrollo del saneamiento de deudas en esta oficina. El año 2000 recibieron ayuda 152 familias. El año 2011, ya son hasta ahora 3 631.

– Ayudamos sólo a aquellos que tienen una oportunidad/chance de ordenar su economía. Los demás acaban en el tribunal y a menudo en bancarrota.

En lo que va de año Natalia Nunes ha negado ayuda a unas 17 000 familias.

El número de personas necesitadas ha aumentado bastante regular a excepción de un gran salto en 2007, cuando la tasa de interés subió.

Las estadísticas muestran lo que sucede cuando un país pobre es invadido por bancos que no quieren nada más que preferiblemente prestar dinero.

– Me dieron una tarjeta de crédito pero la devolví, dice Alcidio. La tarjeta es una … la tentación.

La capacidad para pagar a los bancos no les importaba. Personas que no tenían márgenes obtuvieron lo que parecían necesitar, y sacaron préstamo ya que necesitaban algún sitio donde vivir. 

Alcidio y Bernarda llegaron en 1990 como refugiados de Angola. Ellos están cavilando si ponerse en contacto con familiares allí y pedirles ayuda para que puedan pagar el coche y deshacerse de las cartas del banco, llamadas telefónicas, nuevas cartas y amenazas.

Así puede una antigua colonia de Portugal ser la salvación de por lo menos una familia. [bloggar.aftonbladet.se]

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