El tiempo de atentados y fiestas de jubileo

victoria-El vestido cubierto con estrellas de la princesa Victoria en la fiesta Nobel y un joven nazi en la plaza de la Moneda (Mynttorget) – fueron los dos extremos de la sociedad sueca en la noche del sábado.

Abismo social y ostentoso lujo a poca distancia uno del otro en la capital. Cada vez más creo yo que se ha vuelto un sello distintivo de nuestro tiempo: problemas y hasta catástrofes están uno junto al otro con cumbres, banquetes y discursos.

Dos altas cumbres se han llevado a cabo en los últimos días y ambas han estado bailando sobre los abismos. En la cumbre de la UE en Bruselas se dio luz verde a restringir la democracia para salvar una moneda de prestigio y en Durban se decidieron todas las grandes potencias a posponer la solución a los alarmantes problemas climáticos. Pero los poseedores del poder sonríen educadamente hacia nosotros.

En esta columna he vuelto en repetidas ocasiones a August Strindberg y el subtítulo de uno de sus libros: Descripciones del tiempo de atentados y fiestas de jubileo. Podría ser el epígrafe de nuestro tiempo. En Suecia prepondera desempleo masivo pero el tema principal de la discusión económica hace unas semanas fue la designación del británico Financial Times de Anders Borg al ‘más brillante de todos los ministros de finanzas de Europa’. También en la fiesta Nobel se dejaba entrever la sonrisa blanca de Borg. Al otro lado del Mar Báltico, en Letonia, tuvo lugar exactamente al mismo tiempo una especie de ataque contra los detestables bancos suecos que Borg hace unos se cuidó de salvarlos: La gente de repente comenzó a retirar dinero de los cajeros automáticos de Swedbank, tras rumores de que el banco estaba en camino a la quiebra .

borg1Hay una grieta en las sociedades occidentales y es mayor de lo que ha sido en medio siglo. En 1980 iban en Suecia nueve salarios de trabajadores industriales por un sueldo promedio de un CEO en las 50 mayores empresas – ahora van cuarenta. Especialmente desde 2006 la desigualdad de ingresos ha crecido rápidamente, sobre todo la tercera parte peor situada ha caído más y más. La desigualdad aumenta y las sociedades se vuelven más inestables. Pero no sólo eso: Surge una especie de segmentación pública entre por una parte un mundo en smoking y vestidos largos de noche y por otra parte la capa más baja de la sociedad.

La sonrisa de Borg y el vestido de Victoria en la fiesta Nobel se ciernen sobre un paisaje de endurecimiento social y yo me pregunto si Strindberg se habría dado cuenta de que incluso el aparato de los medios de comunicación de alguna manera toma partido y cada vez más tiende a preferir las celebraciones jubilares frente a la supervisión de la sociedad. [metro.se]

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