Alemanes quieren de vuelta el «D-Mark»

Sueños sobre el «D-Mark»

dmDiez años después de la introducción del euro, todavía se puede usar el D-Mark en Alemania – por lo menos en un mercado de Navidad en Berlín. Allí hablan clientes satisfechos de que los tiempos eran mejores antes. No son los únicos que piensan así – investigaciones muestran que más de la mitad de los alemanes quieren de nuevo su vieja moneda.

Vaporea en el vaso de vino caliente que Dragan Simunovic coloca en la barra. Nos encontramos en uno de los muchos mercados de Navidad de Berlín y por el vaso de ambiente navideño que sirve Dragan quiere cobrar 3 euros. O seis marcos alemanes de los de antes si asi lo prefiero.

-Sólo este fin de semana hemos recibido un par de cientos de marcos. Tanto billetes de 100 marcos como monedas, aunque devolvemos los cambios en euros, dice Dragan Simunovic, y cuenta que a los clientes les resulta gracioso poder pagar con D-Marks y que se nota que es  crisis del euro.

La mayoría de la gente no está satisfecha con el euro. Se nota. Constantemente escucho a la gente decir que sería mejor si hubiésemos mantenido el D-Mark, dice Dragan Simunovic quien es de Croacia y no tiene relación nostálgica a la vieja moneda.

Justamente nostalgia es la palabra clave. El mercado de Navidad se llama Nostalgischer Weihnachtsmarkt y además de que se comercializa como extra antiguo acogedor, se puede pues pagar con D-Marks en todos los puestos de comida y bebida.

Y que los alemanes se sienten nostálgicos en lo que se refiere a su antigua moneda no es una exageración. El D-Mark era un símbolo de la prosperidad y la estabilidad que el país experimentó desde la Segunda Guerra Mundial, y fue muy reaciamente que el pueblo alemán soltara el D-Mark a cambio de que el resto del mundo apoyara la reunificación de Alemania hace algo más de veinte años.

Es algo de lo que hoy muchos que lamentan. Las investigaciones realizadas muestran que la mayoría de los alemanes ahora quieren tener de vuelta el D-Mark, una cifra que ha crecido rápidamente en las huellas de la crisis del euro.

En mayo de 2008, antes de la caída de Lehman Brothers y el estallido de la crisis financiera, un 34 por ciento respondió que querían restituir el D-Mark.

En octubre de este año, la revista Stern publicó un sondeo de opinión, realizado por el instituto de opiniones Forsa, donde el 54 por ciento de los encuestados quería tener su antigua moneda de nuevo. En la antigua DDR/RDA fue la cifra aún mayor, allí quería todo un 67 por ciento el D-Mark de nuevo. Otros estudios que se publican con regularidad muestran resultados similares.

En un restaurante a pocas cuadras del mercado de Navidad, explica Ulrike Guérot, jefa del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, en sus siglas en inglés) en Alemania, que los acontecimientos en los últimos años han hecho a los alemanes mucho más euroescépticos.

-Antes había una posición básica de que el euro era bueno para Alemania. Eso casi ha desaparecido. Ahora sólo se informa sobre cómo vamos a tener que pagar el costo del festival de préstamos del sur de Europa, dice Ulrike Guérot y añade que todos los estudios muestran que Alemania, con su gran industria de exportación es el país que más se ha beneficiado de la introducción del euro.

-El problema es que la gente no es consciente de ello. No han podido compartir los beneficios que se han quedado en manos de las empresas exportadoras. Al mismo tiempo los salarios en principio han estado detenidos para los empleados en la última década, dice Ulrike Guérot.

Germany-Gluhwein

Ella cuenta que muchos están irritados y que incluso su jubilada madre le llamó por teléfono hace un tiempo y quería hablar de eurobonos.

-Había seguido las noticias y estaba muy enojada. “¿Por qué vamos a hacemos cargo de las deudas griegas e italianas? No era eso en lo que nos pusimos de acuerdo”, cuenta Ulrike Guérot, que es por la UE y el euro y quiere ver una más profundizada cooperación.

No se necesita hablar mucho tiempo con la gente aquí en Alemania, tanto partidarios del euro como opositores, para ver que hay una irritación acerca de que sean los alemanes los que se espera que reciban la factura de la crisis del euro. De economistas como de gente común se oye a menudo el argumento que “hemos hecho recortes y ahorrado y currado. Ahora deben ellos hacer lo mismo”.

De vuelta al mercado de Navidad en la calle principal Unter den Linden donde Dragan Simunovic vierte vino caliente a sus colegas de trabajo Harry Kluge y Peter Ludwig. Se quejan de que se ha puesto caro.

Antes costaba un glüwein 3 D-Marks, ahora cobran 3 euros. El doble. Estoy de acuerdo con aquellos que llaman al euro de Teuro. Todo se ha vuelto más caro, dice Harry Kluge. [e24.se]

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