Las artesanías colombianas más exclusivas del mercado

Artesania-colombiana_Mochilas, chinchorros y collares indígenas son los de mayor acogida entre los compradores colombianos y extranjeros.

Accesorios de decoración de hogares y prendas de vestir encabezan la lista de artículos que fabrican con sus manos las familias colombianas que siguen con tradiciones milenarias.

Colombia es por excelencia un país multirracial, con una riqueza inigualable en flora, con una diversidad cultural única y con unas costumbres y tradiciones que no tienen comparación en la región.

Negros, blancos, criollos, mulatos y sambos que habitan el territorio nacional, que hoy supera los 46 millones de habitantes, le ofrecen al mundo artículos creados con sus manos para todos los gustos y tendencias. Muchas de estas artesanías han pisado las más reconocidas pasarelas del mundo. Las siguientos son las piezas artesanales más exclusivas y algunas de las más costosas del país:

Una copa ceremonial, artesanía fabricada en el departamento de Nariño, puede alcanzar los 3’430.000 de pesos. Esta pieza se fabrica con base en el árbol Mopa-Mopa, característico de este departamento; en su decoración contiene imágenes precolombinas, instrumentos musicales y animales de la fauna colombiana.

Otro de los accesorios más apetecidos por los compradores también se produce en esta región. Sandoná es la casa de los sombreros extrafinos de iraca, que se forman tras una tradición tomada de modelos ecuatorianos; su materia prima es la palma toquilla y llega a valer los 250.000 pesos.

De otra parte, cuando un extranjero llega a Colombia una de sus intenciones es visitar la costa atlántica, disfrutar del sol y el oleaje de sus playas y conocer las rancherías Wayúus. Compartir su cultura es toda una enseñanza, pues las tradiciones con las mujeres y el negocio de animales es diferente al acostumbrado en otras regiones del país.

A los wayúu, por tradición y costumbre, les apasiona tejer a mano, factor que los ha llevado a fabricar las piezas más exclusivas de la artesanía colombiana. Ofrecen chinchorros que rodean los 1’305.000 pesos; esta obra constituye el eje de la vida wayúu, pues es en el chinchorro donde se duerme, se descansa, se hace visita y hasta se procrea.

Las mochilas arhuacas, que alcanzan casi los 400.000 pesos, tienen un sentido en cada una de sus puntadas y decoraciones. Este exclusivo accesorio, que sirve para cargar cosas y hace las veces de un bolso, no tiene preferencia de género. Su fabricación la componen la fibra del maguey, algodón y se teje en crochet o ganchillo por cerca de 20 días.

El Yagé o ‘bejuco del alma’, como se conoce en la amazonía, es una planta bendita tiene mitos y leyendas sobre su función. Ancestros aseguraban que cuando se ingerían pócimas de esta hierba había una limpieza espiritual y acercamiento a visualizar el futuro.

Los indígenas acompañan el ritual con accesorios hechos con sus manos, entre los que están los collares cascabel, tejidos finamente con ‘chaquiras’ de colores que logran alcanzar comercialmente los 100.000 pesos, pero que no son cuantificables en cuanto a lo espiritual.

Existen otro tipo de camas colgantes que se asemejan a los chinchorros wayúu. Son las hamacas de hilo fino que han hecho famosa la región de Bolívar. Su fabricación, como todas y cada una de las artesanías colombianas lleva tiempo y dedicación, puede alcanzar los tres meses en finalizarse. El valor comercial, según la compañía Artesanías de Colombia, supera los 500.000 pesos.

Fruteros guacamaya, portacazuelas, individuales para el comedor, canastos y otros modelos de sombreros y pavas hacen parte de esta exclusiva lista conformada por tradiciones e historias ancestrales que van más allá de una fibra natural. [portafolio.co]

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