Lucha de vida o muerte de dígitos

andreas georgiuSi alguien piensa que es aburrido con las matemáticas, debe hablar con Andreas Georgiou, jefe de EL.STAT, el equivalente griego de Oficina Central de Estadísticas.

Corre el riesgo de cadena perpetua debido a la manera que calcula. 

Georgiou, un hombre amable pero formal con traje negro, fue reclutado para EL.STAT del Fondo Monetario Internacional el verano de 2010. Su tarea consistía en poner orden en las estadísticas oficiales de Grecia que – había descubierto el mundo – apuntaban a ocultar la realidad.

– No sabía realmente nadie cómo aparentaba la economía.

Georgiou comenzó a suscribir acuerdos con ministerios e instituciones gubernamentales, por ejemplo el Banco Nacional, sobre cómo la información deberá entregarse y que deberá ser firmada por un funcionario responsable. Un contrato de no mentir, eso entiendo yo.

Continuó con añadir 5 millardos de euros a la deuda nacional, un registro que el banco de inversiones Goldman Sachs había ayudado al gobierno griego a ocultar a través de varias transacciones muy avanzadas. Luego incluyó él 17 deficitarias empresas estatales que también habían estado fuera de las estadísticas. Entre ellas se encontraba la compañía de ferrocarriles OSE, con una deuda total de alrededor de 9 millardos de euros.

Después de unos meses se dio cuenta Georgiou que alguien había hackeado su correo electrónico. El presidente del sindicato, un hombre con el pelo rizado llamado Nikos Klouvatos, tenía información de que sólo podía venir de la cuenta de correo electrónico personal de Georgious.

Llamó a la policía.

Los investigadores descubrieron que la persona que hackeó la cuenta de correo electrónico aparentemente había usado la computadora en la casa de Nikos Logothetis, vicepresidente de la junta directiva de EL.STAT. y teóricamente el hombre más cercano a Goergius. Pero sólo teoréticamente.

– El pirata informático había utilizado computadoras en la dirección de la casa de Logothetis, su casa de verano y lugar de trabajo, dice Andreas Georgiou. La policía encontró miles de mis correos.

Es tan surrealista que es difícil de enfadarse.

El lector atento ve que Andreas Georgiou se expresa con cautela. Lo hace porque Grecia es un país de intrigas. Nos sentamos durante horas y hablamos en su oficina, una habitación grande de esquina en Piraeus con paredes de cristal y vistas al mar. Pero lo que noto es una pesada caja fuerte detrás de su escritorio.

– Hoy día guardo documentos confidenciales ahí.

Georgiou es un hombre dueño de sí mismo en sus 50 años que han dedicado su vida a los dígitos y estadísticas. Hizo carrera fuera de Grecia, sobre todo en EE.UU., y regresó a su país de nacimiento, cuando fue reclutado a EL.STAT.

Era previamente un departamento dentro del departamento de finanzas, lo que puede explicar por qué los números aparentaban más guapos de lo que eran. El jefe de las estadísticas pertenecía al liderazgo político. En relación con los trabajos de reforma que la UE obligó a Grecia se convirtió EL.STAT en una autoridad independiente y Andreas Georgiou su director general.

Pronto descubrió que se encontraba en un laberinto de palabras, números e intereses. La junta, nombrada por el parlamento, quería debatir y votar sobre las estadísticas, es decir, cuánto de grande es el déficit en las finanzas de Grecia.

Georgiou se negó.

Él ganó la lucha de poder, la junta fue despedida y mantuvo el puesto de trabajo.

Entonces denunció a la policía la miembro de la junta Zoi Goerganta, profesora de econometría, a Andreas Georgiou por abuso de confianza.

Georganta es una mujer alegre y locuaz de 63 años. Su primer marido era asesor del primer ministro socialdemócrata Andreas Papandreou en la década de 1980. Cuando me reúno con ella en un café apaga su teléfono celular. Ella está convencida de que la policía de seguridad le hace escuchas.

elstatDice que Andreas Georgiou sufre de trastornos de personalidad y que él además era sólo un oficinista sencillo en el Fondo monetario internacional antes de que fuera por alguna razón incomprensible convertido en jefe de EL.STAT. Por lo demás carece de habilidades de liderazgo.

– El estado ha perdido por lo menos 18 millardos de euros por culpa de las incorrectas estadísticas de Georgiou!

Ella dice Georgiou cometió esta fatal manipulación por órdenes del ministro de finanzas. El objetivo era agravar las cifras para el próximo año hacerlas mejores, y así mostrar a la UE que Grecia sin duda se cuida (hace sus deberes). Debido a los números más bajos, se hizo más caro pedir prestado y Grecia ha perdido millardos.

Ahora investiga un fiscal de delitos económicos si el director general Andrew Georgiou a causado a su empleador, el estado, una pérdida de 18 millardos de euros. Si el caso va a juicio y él es declarado culpable arriesga cadena perpetua.

Para un sueco suena grotesco. En Atenas suena como una posibilidad o riesgo, dependiendo de dónde se encuentra uno.

Como si esto fuera poco tiene Andreas Georgiou el sindicato contra él. La junta del club de EL.STAT tiene su oficina justo detrás de la entrada, donde hay un grupo de flores donde todos los griegos fumadores han emplazado sus colillas.

Dentro de la pequeña oficina se encuentra el presidente de Nikos Klouvatos y cuatro activistas sindicales. El pelo peinado hacia atrás, un poco revuelto de Klouvatos da la impresión de preocupación y prisa. Él cuenta que el sindicato ha organizado varias huelgas de protesta, entre otros porque Andreas Georgiou determina las estadísticas él mismo.

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– Insistimos en que la toda la junta discutiese las cifras. Llegaríamos tras una discusión a una suma, dice Klouvatos.

Otro miembro de la junta se mete en la conversación:

– El gobierno ha traído aquí a una persona que estaba en el lado del enemigo, en el Fondo monetario internacional, por el que todos los griegos sienten asco. ¿No había nadie más que pudiese haber obtenido el puesto de trabajo?

Un tercero dice:

– ¿Quién tiene el derecho exclusivo de decidir sobre datos que afectan a toda la sociedad?

Seis pisos más arriba se encuentra Andreas Georgiou, un vaquero en el lejano oeste de las estadísticas. Él ha venido a la ciudad para limpiar y no piensa darse por vencido.

– Yo he dicho al personal: yo no sé lo que hacíais antes. Pero bajo mis órdenes lo hacemos de manera diferente. Seguimos las reglas. [bloggar.aftonbladet.se]

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