Cadena perpetua espera al “Ángel Rubio de la Muerte”

alfredo astizSe espera sea pronto condenado a cadena perpetua en prisión argentina “El Ángel Rubio de la Muerte” Alfredo Astiz por crímenes cometidos durante la dictadura militar. Astiz ha sido identificado como responsable de la desaparición de la sueca Dagmar Hagelin, pero se niega a admitir ninguna culpa.

Al menos 13.000 “desaparecieron”

Según datos oficiales fueron asesinados o “desaparecieron” por lo menos 13.000 personas durante la dictadura militar en Argentina, 1976-83. El juicio que ahora se acerca a su final se enfoca sobre lo que ocurrió en la escuela de mecánica de la Marina, ESMA, en Buenos Aires, donde al menos 5.000 personas fueron torturadas o asesinadas.

Dieciocho ex militares y ex policías están acusados ​​de haber trabajado en ella. El más notorio de ellos, teniente de la Armada Argentina, Alfredo Astiz, está acusado de tortura y asesinato de dos monjas francesas y tres miembros de las Madres de la Plaza Mayo. Pero informes creíbles lo vinculan también con la desaparición de la sueca Dagmar Hagelin. El caso Hagelin se abordará en un juicio separado.

Desde que los juicios contra los criminales de la junta militar se inició, por lo menos treinta altos militares y policías han sido condenados a penas de prisión.

– Este gobierno está sólo en busca de venganza! Pero lo único que lograrán es hacernos mártires! , dijo el ex teniente de marina Alfredo Astiz en un tribunal de Buenos Aires la semana pasada.

Durante dos horas estuvo el hoy 59 añero Astiz y mostró gráficos y habló sin parar durante su alegato final en el caso contra él y otros 17 soldados y policías.

Canoso, pero con los mismos ojos azules claros y una carita un poco infantil, que en la década de 1970 le valió el apodo de “El Ángel Rubio de la Muerte”, explicó que él sólo había obedecido órdenes en una “guerra” contra el comunismo.

En Francia, Astiz está condenado en su ausencia desde hace tiempo a cadena perpetua por el asesinato de dos monjas. Ahora mucho habla que también va a ser condenado en su país natal.

Durante la dictadura fueron asesinados y “desaparecieron” por lo menos 13.000 personas en Argentina, según cifras oficiales. Muchos eran simpatizantes de izquierdas. Otros sólo se encontraban en lugar equivocado en momento equivocado.

Una de las víctimas fue Dagmar Hagelin. Su caso no está incluido en el juicio actual, sino que ‘se ha roto’ y “espera en la cola”, explica el padre de Dagmar Hagelin, Ragnar Hagelin. Pero la familia sigue con atención el proceso actual desde Estocolmo.

– Hace más de treinta años que he estado esperando a esto. El hombre que asesinó a mi hija ahora por fin rendirá cuentas, dice Ragnar Hagelin a DN.

Fue la mañana del 27 de enero de 1977 que la joven de 17 años Dagmar Hagelin salió al suburbio de El Palomar en Buenos Aires para visitar a su amiga Norma Burgos. Lo que ella no sabía era que Burgos había sido arrestada la noche anterior y que un comando se encontraba en la casa.

Nada indica que Dagmar hubiese sido activa en alguna organización de izquierdas. Pero eso importaba menos a los militares.

Cuando se abrió la puerta estaba un hombre extraño allí. Dagmar miró fijamente a sus ojos de color azul-acero y rápidamente se dio cuenta de lo que había sucedido. Las desapariciones y los asesinatos políticos se habían convertido en algo normal después del golpe unos meses antes. Así que se dio media vuelta y corrió por su vida.

– ¡Para! gritó el hombre y sacó su pistola de servicio.

El disparo sonó justo cuando Dagmar estaba a punto de dar la vuelta a una esquina de la calle. Cayó herida en el suelo. El hombre que le disparó fue identificado como Alfredo Astiz. Los militares pararon un taxi y metieron a la sueca en el maletero, mientras que ella trató de resistirse. Ellos cerraron la puerta del maletero y se alejaron.

Desde entonces está Dagmar Hagelin desaparecida. Su padre, Ragnar Hagelin rápidamente alertó a la embajada de Suecia, pero después de dos semanas de infructuosa “diplomacia silenciosa”, decidió llevar la historia a la prensa.

Esto llevó a un aumento de la presión pública, pero la junta militar negó hasta el final todo conocimiento del caso. Hoy sabemos que Dagmar Hagelin fue trasladada a la escuela de mecánica de la Armada, ESMA, el más infame de todos los centros de tortura subterráneos.

dagmar hagelinAllí fue también fue llevada la amiga Norma Burgos. Y un día se encontraron las dos amigas  muy brevemente. Dagmar Hagelin estaba entonces encadenada a una cama, con una herida abierta sobre la ceja derecha. Su cabello estaba cubierto de sangre y su cara llena de moretones. Dentro en un retrete encontró Norma Burgos una blusa que había sido de Dagmar.

– Yo la guardé conmigo. Aquí está la prueba de que Dagmar estaba allí, dijo Norma Burgos cuando se reunió con Ragnar Hagelin varios años después.

Sobrevivientes de la ESMA testimonian de cómo a diario fueron golpeados con patadas y puñetazos, cómo les aplicaron descargas eléctricas, cómo fueron violadas y asaltadas de la manera más sutil.

Muertos fueron quemados en crematorios. Otros fueron inyectados con relajantes musculares y fueron montados en aviones y arrojados abajo al océano hacia una muerte segura.

Los abusos continuaron durante varios años. Y después del retorno a la democracia se cuidaron los militares durante mucho tiempo de ser protegidos por las leyes de amnistía. No fue sino hasta el 2003, cuando el presidente de izquierdas Néstor Kirchner llegó al poder, cuando los procesos judiciales contra los dirigentes de la Junta pudieron comenzar en serio. Cristina Kirchner, la esposa, fue elegida presidente en 2007 y ha continuado por este camino.

– Argentina es hoy un país muy diferente al de hace treinta años. Pero los militares acusados ​​han jurado una convención de sangre. O sea que, lo digo francamente, creo que nunca llegaremos a saber exactamente lo que sucedió a Dagmar, dice Ragnar Hagelin.

La sentencia en el caso contra Alfredo Astiz se espera en una o dos semanas. [dn.se]

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