Fundador de Ikea quiere lavarse la cara por 62 mdd

La donación no es una coincidencia

La noticia llega demasiado a tiempo para ser una pura casualidad. “Ikea dona cifra récord a las víctimas de la hambruna” reportan los medios de comunicación de todo el mundo, después de que la ONU anunciara que Ikea Foundation donó US$ 62 millones para los refugiados en África.

La donación fue hecha pública por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados el martes. Entusiásticamente explicó el portavoz, que “esta es la mayor donación privada jamás a ACNUR.

Es la primera vez que una organización privada ha elegido apoyar directamente a un campo de refugiados, se nos dijo. En un comunicado de prensa inusualmente rimbombante ponía que “estamos extremadamente agradecidos, ayuda como esta nunca puede venir demasiado pronto.”

-Este gesto humanitario de Ikea Foundation viene en un momento muy crítico, añadió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados Antonio Guterres.

Pero la cuestión es quién tiene un momento crítico. La mayoría sabe que el fundador de IKEA Ingvar Kamprad es un hombre cuestionado estos días. En el nuevo libro de Elisabeth Åsbrink Och i Wienerwald står träden kvar (“Y en Wienerwald están aún los árboles”) se da una imagen poco favorecedora del emprendedor de Småland. Sus conexiones con los nazis eran más extensas que lo que se conocía anteriormente. Entre otras cosas abrió la policía de seguridad sueca un archivo personal de Kamprad como 17 añero nazi activo. El libro ha sido comentado en varios países, y una sombra cada vez más oscura cae sobre el genio de muebles.

En  ACNUR son conscientes de los escritos (‘escribidurías’), y los sentimientos parecen ser un tanto mezclados ante la donación de Ikea a juzgar por un comentario del portavoz sobre la donación: “La situación humanitaria en el Cuerno de África es extremadamente crítica en este momento, y aquí se trata de salvar vidas. Entonces se tienen que tomar decisiones difíciles“.

Además, un nuevo libro crítico sobre Kamprad está en camino a la luz pública. El 9 de septiembre sale (se lanza) un libro escrito por Johan Stenebo**, ex asistente del creador de Ikea. El libro ofrece una imagen controvertida del superemprendedor que se informa tiene una “conciencia muy espaciosa.” Aún una nube negra a punto de navegar sobre Kamprad.

Por eso no es probablemente una coincidencia que la muy publicada donación récord de Ikea venga justo ahora.

Pertenece a las habitualidades que estratégicos en estas situaciones recurren a lo que en inglés se llama ”damage control” – “control de daños”. Como por ejemplo abrir el cofre del tesoro y vertir grandes cantidades de dinero sobre necesitados en el mundo, y asegurarse de que sea debidamente divulgado*. Cambiar el embarazoso punto de mira de las verdades desagradables a la generosidad magnánima. Así se ha limpiado el rumor (la mala fama) de nuevo y la viabilidad futura no está amenazada. Algo más de 390 millones de coronas no es una gran suma en el contexto.

Por supuesto que está muy bien que cientos de miles de refugiados hambrientos en África reciban ayuda, y la generosa donación de Ikea sin duda ayudará a salvar vidas. Pero el punto es que detrás de esta donación también hay otras dimensiones. [svd.se]

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* Me recuerda a cuando el alguacil del pueblo leía el ‘bando’ para que todo el mundo se enterara: “Por orden del señor Alcalde…”, cuando era chaval.

O cuando le iba mal a Franco en el País Vasco, echando hostias aparecía en le televisión en blanco y negro en público ante miles de personas que le aplaudían en Madrid, gente que según oí de pequeño, no eran madrileños sino del sur de la península que les pagaban por acudir en autobuses a Madrid.

Y es que este tío parece seguir creyendo que la gente es idiota y ‘no se entera por dónde van los tiros’.

** El libro ‘Sanningen om IKEA’ (‘La verdad sobre Ikea’).

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