El papel de los gobiernos no es girar las manos ante las calamidades de todo

¿Tenemos algún gobierno en Suecia?

¿Hay alguien que pueda hacer frente a los problemas realmente difíciles – y quizás incluso solucionarlos?

En este momento estoy pensando en primer lugar en Saab. La empresa no fabrica coches. Se desangra como un cerdo y al parecer ha caído en manos de bandidosVictor Muller se llama el peor de los bandidos y en el fondo se vislumbra al ruso Antonov que posiblemente es aún peor. Muller y su pandilla se han apropiado de aproximadamente 40 millones de coronas suecas en compensación adicional – el por qué no está ciertamente claro?

Al mismo tiempo la empresa ha tenido pérdidas de (casi) dos millardos de coronas, perdido todas las ventas e ido a parar a un pelo de una quiebra que hace a 3.500 hombres y mujeres desempleados y dependientes, sobre todo en Trollhättan.

El título de todo esto no es difícil de establecer. “ESCÁNDALO!” será naturalmente.

Y justo aquí entra el gobierno…

No pensad ni por un momento que estoy a favor de la propiedad estatal. El imperio soviético se pudrió y se derrumbó precisamente porque era regido por igual de corruptos como burócratas comunistas incompetentes. El Estado debe controlar la industria, pero tener cuidado con la gestión a detalle. Se debe, en un orden democrático, decidir las reglas del juego – libre competencia, mucha libertad de acción! – pero dejar el resto al mercado.

Dejad pues a Saab morir y enterrad la empresa (de buena gana para mí junto con Victor Muller)?

No, no realmente así.

Saab se desarrolló junto con el avión de ataque sueco. La primera producción anual fue comprada en efectivo y por adelantado por el ‘rey de los coches’ Gunnar V. Philipsson, la familia Wallenberg estuvo profundamente involucrada y cuando GM pudo entrar, me dijo un alto dirigente de Saab a mí:

– Fenomenal! Ahora podremos trabajar con la mayor empresa del mundo.

Como sabemos, no fue de ninguna manera fenomenal, todo lo contrario. Los hechos permanecen en igual medida. Saab es uno de los coches técnicamente mejores y más emocionantes que existen. Muchos miles de suecos lo conducen, e igualmente muchos miles de extranjeros. La marca definitivamente vale la pena salvar y ahí tiene un gobierno efectivo un papel – no por menos que a causa de 3.500 puestos de trabajo!

Se puede discretamente, en privado, ayudar a encontrar un nuevo propietario. Se puede hacer entender a Muller y otros que el capitalismo mafioso no figura en el programa en Suecia. Se pueden utilizar vínculos alrededor del mundo – que gente como la ministra de comercio ¨Sra. Olofsson” tienen –recién nombrada asesora de Hillary Clinton– para ‘batear’ nuevos socios al igual que nuevas inversiones y esperanzadoramente nuevos compradores.

El papel de los gobiernos no consiste en ‘estar sentado de culo’ y girar las manos ante las calamidades de todo*. Es involucrarse en problemas que son importantes para el país, para la industria, para el sindicato y – lo más importante – para nosotros currantes normales. Si al mismo tiempo se pueden crear alternativas – mucho mejor!

Yo conduzco desde hace cantidad de años BMW, pero antes de eso tuve una larga lista de Saabs, sobre todo un 9000 Turbo que iba como una lanza y que yo amaba. Saab fue a grandes rasgos el primero en el mundo con turbo en coches de turismo/sedán. Vamos, salid otra vez con algo tan innovador y, sobre todo: Seguid conduciendo! [expressen.se]

* Tocarse los cullones

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