El humanitarismo se encuentra apretado en Suecia

äldreEl verano que se tambalea a su fin es uno de los peores – probablemente el peor – en mi larga vida.

La razón es enfermedad. Y sobre todo, la experiencia de Suecia, el país que dejé hace 48 años, pero obviamente he visitado – visitas muy largas! – cada año, tanto en invierno como en verano.

A los suecos y las suecas les encanta quejarse – el clima, los impuestos, programas de televisión, los inmigrantes y (menos frecuente) los vecinos. Paradójicamente también se gusta de presumir. Sobre la igualdad – que no existe. Y la igualdad de género – que tampoco existe.

Y así el cuidado de la salud. Oficialmente se presenta siempre eficiente como acero brillante, justo y – sí, naturalmente! – el mejor del mundo.

Este verano he experimentado de cerca cómo un familiar anciano y un pariente alcohólico en su mediana edad se arremolinaban en el sistema.

La vieja señora (ella tiene 87) fue tratada por primera vez en uno de nuestros hospitales más famosos. Se llegó a la conclusión de que padecía de la enfermedad de Alzheimer. Por eso testearon medicinas, estimulantes, relajantes, frenantes, etc. Ella alucinaba, mostraba expresiones de obsesión y vagaba por los pasillos, a veces en la creencia de que se encontraba en casa.

El personal era prácticamente al cien por ciento benigno, si, directamente amable, pero muy pocos en número. Además era el elemento inmigrante (en su mayoría chicas) llamativamente grande. Esto condujo a veces a dificultades significativas de lenguaje – particularmente difícil para personas de edad.

Personas dementes ambulaban por los pasillos, hablando raro entre ellas y el personal y creaban una impresión de caos. En medio de este caos fue trasladada la anciana a una sección de cuidados más pequeña – sin evaluar el trato que había recibido, o sea, principalmente medicamentos. Preocupación y líos …

Al mismo tiempo recibió mi primo más joven antabus en otra parte de la ciudad. Su hija fue enviada a una familia de ayuda y ella misma esperaba – de vez en cuando visita de una persona de apoyo – en algún tipo de centro hospitalario. Esperaba y esperaba. Y esperaba. Algo que ella ha hecho durante gran parte de la no estructurada vida de adicta a las drogas y alcohol durante al menos 20 años.

¿Existe una cura para personas como ella? ¿Puede un médico curar a una persona que – después de tratamiento en una serie de instituciones de reconocido prestigio – parece más pasiva, más encerrada en sí misma que nunca …?

Podría contar varios ejemplos más. Los enfermos deambulan entre sí (y el personal) en los pasillos. Todos quieren contacto, y muchos quieren contar, a veces la verdad, a menudo cuentos raros. Sin embargo es otra cosa la que me ataca más duro. A saber: Tantos, tan terriblemente muchos, de los pacientes que encuentro, al parecer han sido abandonados por sus familias. ¿Por qué?

Pues bien: muy pronto se convierte en una imagen más clara. En Suecia no existe la familia realmente ya más.

No a la manera antigua, cuando era el deber de los padres el vigilar y cuidar de los hijos y el deber de los hijos de hacer lo mismo con los padres cuando llegara el momento. Asistencia sanitaria y social se convirtió  en el deber de la “sociedad”.

En lugar de la madre vino una enfermera, tal vez amable y bien formada, pero también cargada con una serie de otros pacientes y sobre todo no madre. En lugar de visitas de hijos a menudo recibían las personas mayores – nada.

El humanitarismo se encuentra apretado en Suecia.

Deberíamos tratar de reintroducirlo… [expressen.se]

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