Hacia el bosque con la industria textil sueca

granskogPronto nos vestiremos en un bosque sueco.

Las fibras de celulosa de la madera se transforman a la codiciada fibra textil viscosa.

Y el precio por las nubes del algodón en el mercado mundial ‘juega a las empresas forestales suecas en las manos’.

Ahora cambian su producción de celulosa a textil – que se vende al doble del precio.

Las nuevas inversiones millardarias pueden ser la inyección de nutrientes para la adormecida industria textil que Suecia necesita. 

Ya hoy provienen un cinco por ciento de los textiles del mundo de pulpa de madera.

Y las empresas forestales de Suecia ‘se han subido’ al concepto de producción – en pocas palabras, transformar la madera a viscosa – cuyo volumen de negocios se espera que crezca un siete por ciento por año y compita seriamente con la producción de algodón de alto consumo energético en países como China, India, Pakistán, Brasil y Uzbekistán.

Supongamos lo siguiente. Decenas de miles de toneladas de pinos son talados en el sur de Suecia. La madera se transforma en pasta textil y se vende luego a fábricas de – digamos China – que hilan la pasta a hilos textiles y los venden a otras fábricas que tejen los hilos a tela. La tela se cose a camisetas de moda y es suministrada a empresas de moda que las distribuyen por todo el mundo. El círculo se cierra cuando la camiseta se vende por 199 coronas en un gigante de la ropa en Jönköping, a unas millas del bosque donde en un principio, “fue talada”.

Hoy se lleva a cabo una parte relativamente pequeña de la producción textil de esta manera, con bosque como materia prima. Pero dentro de unos años puede el escenario ser una realidad más aceptada.

– El sector forestal representa todavía una parte muy pequeña. Algodón y partes sintéticas comparten la mayor parte. Pero el segmento crecerá. No habríamos invertido en la pulpa textil como un producto nuevo si no creyéramos en el mercado, dice Per Braconier, director de comunicaciones de la empresa forestal Södra.

Södra Cell, la producción de pulpa de celulosa de la empresa Södra, espera producir 170.000 toneladas de pulpa textil en la planta de Mörrum en Blekinge. Equivale a la mitad de la capacidad de producción. En diciembre se pondrá en marcha la producción.

Hoy en día proviene un 60 por ciento de la producción total de textiles del mundo de la producción de combustibles fósiles donde el petróleo se convierte en poliéster, un 30 por ciento de las plantaciones de algodón y un 5 por ciento del resto, como el cáñamo y el lino. El 5 por ciento restante es del bosque.

No es ninguna casualidad que las empresas forestales cambien su producción a textiles justo ahora.

El precio por las nubes del algodón y el aumento de la demanda en todo el mundo, particularmente de Asia, ha jugado a los actores suecos en las manos. (Les ha venido como anillo al dedo)

DOMSJÖ FABRIKER en ÖrnsköldsvikDomsjö Fabriker, una fábrica pequeña en un principio en Örnsköldsvik, que desde hace varios años produce pulpa textil, tiene ventas actualmente de tres millardos de coronas e hizo en 2010 un beneficio operativo de 433 millones de coronas.

Ahora el viejo fabricante de pulpa de celulosa es parte de un conglomerado indio gigante. En abril compró el mayor fabricante de viscosa del mundo Aditya Birla Group la fábrica de Örnsköldsvik.

– Nos da una gran estabilidad con ellos como propietarios. Ellos por su parte  necesitaban asegurar su abastecimiento de materias primas y están interesados ​​en la innovación e investigación que existe en Suecia sobre el tema, dice el CEO de Domsjö Fabriker, Ola Hildingsson.

Él cuenta sobre el industrial, proceso químico en que la producción de pasta textil consiste. Suena simple, pero es bastante complicado, explica.

Simplificado significa que la madera se cuece y se separa de las fibras de celulosa, que constituyen el 40 por ciento del volumen del árbol.

Las fibras se mezclan con productos químicos y forman pasta textil – en la estructura muy parecida a la pulpa de madera – que luego se vende a fábricas que hilan las fibras individuales en un hilo continuo cohesionado y manejable.

La mecánica detrás del proceso es avanzada y cara. Ocho millardos de coronas se puede calcular que cuesta construir una fábrica con capacidad de medio millón de toneladas de pulpa textil, estima Ola Hildingsson.

Las ventas totales de producción textil en el mundo son de 80 millones de toneladas. La parte de los recursos forestales se prevé que aumente considerablemente.

– Creo que veremos un crecimiento muy interesante. La proporción de pulpa textil del bosque es de un 5 por ciento de las ventas totales en la actualidad. En un par de años puede haberse duplicado, dice Ola Hildingsson.

Es en gran parte la industria de los periódicos cargada de pérdidas que ha sustentado a las fábricas forestales y el cambio estructural en el gremio obliga a los actores a pensar en nuevas formas.

– Los periódicos han sido uno de los principales productos en Suecia, pero hoy las cosas son diferentes, dice Ola Hildingsson.

Desde el punto de vista ambiental es la fibra de celulosa de los bosques suecos superior a las plantaciones de algodón de riego artificial y rociadas con insecticidas que además compiten por el espacio para la producción de alimentos en países como China, Taiwán y Bangladesh.

– Desde una perspectiva ambiental es un producto muy interesante. No hay venenos o riegos artificiales que secan lagos y ríos, tal cosa no tenemos en los bosques suecos, dice Ola Hildingsson, CEO de Domsjö Fabriker.

Las plantaciones de algodón van ciertamente en camino hacia condiciones de producción más respetuosos del medio ambiente.

– Pero el algodón es un recurso duramente esforzado. Se intenta cambiar a métodos de producción ecológicos y llegar a una producción más eficiente pero es difícil y los precios han subido mucho, dice Maria Sandow, gerente del gremio de textiles de la asociación de comercio sueca.

La viscosa moderna tiene propiedades parecidas al algodón.

– Antes era a menudo leñosa y dura, pero hoy es posible concebirla de diversas maneras y es un material agradable, dice Maria Sandow.

Para Domsjö Fabriker en Örnsköldsvik es la turbulencia en el mercado mundial del algodón puramente positiva.

– Ha habido una gran demanda debido a la confusión y el aumento de los precios en el mercado del algodón. El 80 por ciento de nuestras exportaciones van hoy a Asia, dice Ola Hildingsson.

Per Braconier cree que el poder de los consumidores en el futuro promoverá a los productores de viscosa que también miran a mejores alternativas como el popular material lyocell.

– Creo que podría ser un producto muy atractivo. La demanda será grande ya que los consumidores como tú y yo exponemos grandes exigencias sobre el origen de las ropas (de qué países provienen), dice él.

Södra CellSödra Cell y Domsjö Fabriker son nuevas en la industria textil sueca que se caracteriza por ‘muertes de fábricas’.

Fue hace mucho tiempo que las fábricas textiles iban a toda marcha en Suecia.

La fábrica de viscosa Rayon se aprovechó de la Suecia rica en recursos naturales durante la Segunda Guerra Mundial. El algodón era escaso, pero los recursos forestales eran aún mayores. En 1941 se unió la Unión de Cooperativas junto con 166 fábricas textiles de propiedad privada y comenzó la fábrica del futuro que transformó madera a viscosa durante décadas.

La empresa sueca Rayón, más tarde propiedad de Refaat El Sayed, se declaró en quiebra en el 2004.

Y el 3 de noviembre pasado fue obligado el grupo textil Borås Wäfveri AB, fundado por Anders Jönsson en 1870 con la idea de negocio de transformar algodón comprado en productos acabados, a declararse en bancarrota después de luchar contra números rojos y estados financieros e inútiles nuevas emisiones. Pero ahora parece la mayor demanda de fibras de viscosa dar una bien necesitada inyección a la ‘hibernada’ industria que durante muchos años vivió de subsidios empresariales.

La cuestión es cómo se situarán las empresas forestales suecas a nivel internacional. Bosque es un recurso codiciado natural – que también crece en países donde los costos de producción son más baratos. En países como Brasil, Uruguay y Colombia crece el bosque como mala hierba.

– Suecia es un importante país productor ya que tenemos mucho bosque. Luego crece el bosque mucho más rápido en América del Sur, donde varias fábricas por eso se establecerán en el futuro. Creo que tenemos buenas oportunidades para ‘engancharnos’ allí.

La industria busca el camino afuera de las plantaciones de algodón y la producción de combustibles fósiles basados ​​en fibras con un impacto ambiental mucho peor hacia nuevos métodos.

– El gremio busca todo el tiempo materiales alternativos y si se quiere bosque de abeto sueco es naturalmente divertido, dice Maria Sandow. [expressen.se]

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