Todos debemos pensar en cómo realmente está la situación

BREIVIK-3¿Podría pasar aquí?

¿En Estocolmo? ¿En Gotemburgo?

En esa ciudad alrededor de Rosengård llamada Malmö?

La respuesta es obviamente sí. La verdad – que debemos meditar! – es que el terrorismo político ya ha estallado en Suecia varias veces. En 1975 estalló la Embajada de Alemania Occidental. En 1986 Olof Palme fue asesinado ‘en calle abierta’. En 2003 Anna Lindh fue apuñalada a muerte, también ella en el centro de Estocolmo. En diciembre de 2010 pudo un atacante suicida con sólo una pizca más de habilidad haber matado a decenas de personas en el comercio de Navidad en Drottninggatan.

En resumen, hay terroristas en todo el mundo. Y siempre los ha habido.

Por lo general son jóvenes con vida mental distorsionada y acceso a armas: Timothy McVeigh hizo estallar la ciudad de Oklahoma en 1995, Lee Harvey Oswald mató a John F. Kennedy en 1963. A propósito, Oswald y el asesino de masas de hoy, Anders Behring Breivik, se asemejan mucho el uno al otro: Jóvenes, amargados, aislados, obsesionados con la idea de que deben salvar al mundo (para ganar honor, gloria, besos de mujeres – o en todo caso titulares).

Los jóvenes asesinos odian la democracia. Por extraño que parezca también es su condición más importante. Si la policía de Oslo hubiese estado mejor organizada y más en gran forma… si el camping hubiese estado mejor vigilado … podría un único certero disparo de un policía o vigilante haber batido al asesino y ahorrado quizás 50 vidas humanas …

No, no deseo a nosotros o a los noruegos un estado policial, en absoluto. Por el contrario es muy importante – lo muestran los asesinatos en masa en Oslo! – que mapeemos la realidad más cercana a nuestro alrededor. Suecia y muchos otros países, no menos en Europa, especialmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial han tenido una inmigración amplia. Esto ha llevado a discriminación y conflictos entre diferentes grupos, como creación de guetos y exclusión social. La fricción entre grupos e individuos con diferentes antecedentes religiosos ha creado marginación y – a veces – explotado en actos de violencia.

Un papel particularmente importante juega – desde no hace más de diez años – internet. En la web cualquier persona puede expresar cualquier opinión que desee – incitar, instigar, identificar/señalar, burlarse de gente que piensa diferente y reforzar prejuicios. Anders Breivik es sólo uno de los miles de jóvenes, hombres y mujeres, que expresaron sus propias agresiones – y que fueron estimulados por expresiones de otras personas – en línea.

Cuando me convertí en corresponsal del periódico Expressen en EE.UU. en 1963 la lucha de los negros por la igualdad acababa de comenzar en serio. Esto llevó a un justo debate, discusión, aclaración de circunstancias – y muy pronto a una situación mucho mejor para los negros (y por lo tanto, no olvidar, también para los blancos!). En Suecia definitivamente no debemos copiar los disturbios, pero, como Oslo muestra, deberíamos acercamos unos a otros, tratar de poner en marcha un diálogo civilizado y un estudio de los problemas. En otro caso puede un Breivik sueco aparecer muy pronto.

También en Suecia hay extremistas, tanto de derechas como de izquierdas. También en Suecia viven individuos como Breivik, aislados, amargados, obsesionados con locas ideas de una sociedad “más limpia” y menos compleja en la que ellos mismos (por supuesto) deben tener aumentados derechos a costa de algunos individuos menos “puros”. Breivik se llamaba a sí mismo cristiano. Pero  cristianismo es amor, no fanatismo.

Debemos, en definitiva, reconocer que problemas y tensiones también existen en Suecia. Todos debemos pensar en cómo realmente esta la situación – y cómo podemos hacerla mejor.

El poner la tapa y seguir conduciendo como si nada hubiera pasado puede conducir a que Estocolmo – o Gotemburgo o Malmö o cualquier otra ciudad sueca – experimente lo mismo que Oslo.

Eso debemos todos tratar de evitar. [expressen.se]

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