Si va mal, puede ir muy mal

greek-ship-sea-diamondEl lunes me pidió la compañía de telecomunicaciones Springtime que contara un ‘cuento de buenas noches’ en una fogata de campamento en Almedalen. Una historia de terror a medianoche.

No fue difícil pensar en algo aterrador. Tenemos una crisis financiera y de deudas que ahora mismo está y se tambalea. Si va mal, puede ir muy mal, en EE.UU. y Europa. El que peor está es Grecia, que es salvada una y otra vez por la UE, lo que genera más aversión en el norte de Europa y sólo profundiza el problema de la deuda.

Los salarios en el sector público ya han bajado. 2 000 escuelas han sido cerradas. Y eso no es nada comparado con lo que se necesita. Pronto el dinero se acabará otra vez y finalmente la UE ya no podrá inyectar dinero al estado en quiebra.

Cuando Grecia no paga a sus acreedores ya no pueden pedir prestado a nadie. Los trabajadores no reciben ningún salario, los jubilados no reciben pensión y los bancos se colapsan. Cuando la policía no recibe su salario se quita el uniforme. Habrá caos y disturbios, el parlamento es tomado por asalto y los diputados maltratados. Entonces es cuando se lleva a cabo el golpe militar.

La preocupación se contagia y nadie más se atreve a prestar a Portugal e Irlanda. Entonces se fija la atención en España, país al que los grandes bancos franceses, alemanes y británicos prestaron dinero. Tenemos una nueva serie de crisis de bancos en Europa, y esta vez no tenemos medios para salvarlos. El sistema financiero se estrella y los cajeros cierran. Las jóvenes democracias del sur de Europa caen y rompen con la UE y la OECE.

China, que ha construido su economía en las exportaciones, se detiene. Cien millones de personas son lanzadas al desempleo y regresan al campo. Allí el partido ha robado sus tierras y las ha vendido a empresas y amigos. Rebelión y separatismo sigue. El partido cree que la única forma de reunir a la gente es nacionalismo y un enemigo externo. Esto provoca conflictos en torno a islas en disputa en el Mar de China Meridional. Especialmente con Taiwán, que se convierte en una excusa para un ataque al enemigo de hace tanto tiempo. Entonces Estados Unidos debe intervenir y de repente los soldados de las dos potencias nucleares militares comienzan a dispararse los unos a los otros.

No es necesario que vaya a ser así. La crisis financiera no necesita derribar la UE, la democracia y la paz mundial. Pero puede suceder, y las historias de terror tienen un papel central. Esperemos que haga sol. Podemos incluso creer en ello. Pero sería irresponsable no prepararse también para la lluvia. [metro.se]

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