Libertad, escribí yo

USATan condenadamente iguales no somos en la tierra. Los sirios se matan unos a otros en Siria, los libios torturan unos a otros en Libia, los jefes en China deberían estar avergonzados, y también en Suecia – creían Uds. de otro modo? – tenemos un montón de quejas.

Ayer se celebró el 4 de julio, día nacional de Estados Unidos. Fuegos artificiales crujieron y retumbaron por todo el vasto continente, discursos se hicieron, canciones fueron cantadas y muchos millones de personas tomaron un trago o dos.

Lo que se celebraba era uno de los acontecimientos más importantes del mundo de todos los tiempos: que las colonias en occidente se separaron de Inglaterra y se convirtieron – de hecho, muy pronto – en el país más poderoso del mundo.

Yo viví en la en realidad capital de Estados Unidos, la inimaginable y deslumbrante y (a veces) difícilmente patas arriba Nueva York  durante diecisiete años. Yo reporté para ustedes, queridos lectores, querida lectora sobre el asesinato del presidente (Kennedy) y la humillación del presidente (Nixon). Sobre la guerra (quince viajes a Vietnam), y la revuelta racial que llevó a una más grande y, sí, todavía creciente libertad a la gente con piel oscura. El mismo Hyland me preguntó una vez en un programa de TV:

– ¿Qué palabra te llega primero cuando digo Estados Unidos.

Antes de que yo tuviera tiempo de pensar la respuesta había contestado:

– L i b e r t a d !

Mantengo esa respuesta.

Estoy a favor de ella aunque sin duda he escrito más que la mayoría sobre crímenes y escándalos, sobre males sociales y errores, sobre corrupción, opresión racial y prejuicios – en pocas palabras criticado mucho más que alabado, como los periodistas deben hacer. Para que esto no suene demasiado arrogante, tal vez debería añadir que he estado dedicado a reportajes de EE.UU. desde el año 1963, durante cuarenta y ocho años y tal vez el que más tiempo de todos los reporteros suecos y por lo tanto también puedo ser la persona que ha cometido el que más errores!

En la Declaración de Independencia, redactada por el fenomenal presidente Thomas Jefferson (aunque propietario de esclavos), dice (en mi traducción libre):

– Opinamos estas verdades como evidentes: que todos los hombres son creados iguales, que por su Creador han sido dotados con ciertos derechos inquebrantables y que entre éstos hay vida, libertad y búsqueda por la felicidad.

Tan condenadamente iguales no somos en la tierra. Los sirios se matan unos a otros en Siria, los libios torturan unos a otros en Libia, los jefes en China deberían estar avergonzados, y también en Suecia – creían Uds. de otro modo? – tenemos un montón de quejas.

Libertad, escribí yo. Realmente lo que es, no lo sabe naturalmente ni yo ni nadie. Pero mi opinión es, por lo poco que vale la pena, que el individuo, tú o yo, pequeño o insignificante “pasajeros sobre la tierra juntos” (como Archibald MacLeish escribió: “we are riders on the earth together”) tiene más posibilidades en los EE.UU. que en cualquier otro lugar. [expressen.se]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*