La Gran Caverna del Huayna Picchu

  • Lugar es también llamado el Templo de la Luna, aunque expertos discrepen

  • Estiman que espacio se edificó con fines mortuorios o religiosos

Poco visitado. Toma más de 45 minutos llegar desde la cumbre del Huayna Picchu a la Gran Caverna. Un número reducido de guías y turistas arriba a este espacio inca.

gran caverna1

En Machu Picchu se yergue un lugar poco conocido por los turistas y por ello poco visitado. Aquellos que sí saben de su existencia, sin embargo, llegan hasta allí con mucha expectativa. Es llamado por algunos como el Templo de la Luna. Los expertos, no obstante, consideran que el término no es el adecuado y lo denominan la Gran Caverna.

Entre ellos se cuentan al antropólogo y jefe del Parque Arqueológico de Machu Picchu, Fernando Astete, y a los arqueólogos Julinho Zapata y Alfredo Mormontoy. Los tres sostienen que no existe evidencia arqueológica para sugerir que aquel lugar haya sido un templo dedicado a la luna. Debido a ello se refieren a este como la Gran Caverna. El nombre se lo puso el investigador estadounidense Hiram Bingham, quien llegó al sitio a principios del siglo XX.

Machu_Picchu_

Mormontoy explica que la luna sale por el este y la Gran Caverna está orientada hacia el oeste. “Solo un mínimo de luz de luna entra al lugar, pero ya en la madrugada, casi al amanecer. Es difícil afirmar que fuera para la luna”, dice.

Llegar allí no es sencillo. Para ello se tiene primero que subir al Huayna Picchu. Es en el descenso de la cumbre que uno encuentra dos letreros que indican rumbos diferentes. Uno tiene una flecha y dice: Machu Picchu. El otro marca la dirección opuesta: la Gran Caverna. El camino es un descenso no tan cómodo. El regreso a la ciudadela inca puede tomar unas dos horas.

¿ESPACIO SEPULCRAL?
La Gran Caverna muestra en la entrada una roca ovalada y grande que está tallada como si fuera un asiento. Desde ahí se ve la cadena de montañas verdes y tupidas que se alzan en la zona. Quedarse sentado ahí por horas, contemplando, no requiere mayor esfuerzo.

Hay también piedras talladas en el piso, como desperdigadas. No hace falta que el geólogo Gilber Carpio diga que el lugar quedó a medio construir para notarlo. Sobre la pared derecha se ven estructuras asimiladas a la misma roca. Hacia el fondo, donde ya casi no hay luz, hay otras piezas talladas en la roca.

¿Qué era este lugar? Aunque no hay mayores estudios al respecto, todo apunta a que sería un espacio sepulcral, según dicen Astete y Mormontoy. Este último agrega: “Probablemente ese haya sido el mausoleo de un funcionario importante de la zona o un sacerdote, por la arquitectura bien lograda. El asiento que hay ahí es importante porque se divisan las montañas”. […] [FERNANDO GONZÁLEZ OLAECHEA/elcomercio.pe]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*