De moda los cruceros de río en Europa

Nada más práctico para un primerizo que visitar el corazón del Viejo Continente, durmiendo en un barco, degustando la buena mesa, y viendo pasar villas, castillos, y viñedos como si se tratara de una película en cinemascope.

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Europa tiene muchos más ríos navegables que cualquier otra región del mundo. Estos se han usado como una importante vía de transportación para el traslado de comida y bienes desde la Edad Media. Por eso, y contrario a muchas ciudades de otras partes del mundo, incluyendo Estados Unidos, que están alejadas de las riveras, muchas ciudades europeas y sus ríos son como uno para el otro. Es como si tuvieran un pacto indisolube con el tiempo. En la historia de la navegación por ríos europeos, el Rhin tiene un papel fundamental. Es el mayor de Europa Occidental y sus 820 millas de largo recorren Suiza, Austria, Francia, Alemania y Holanda. Aunque tras su historia y leyendas también hay tragedias, como las fuertes inundaciones que las han afectado a través de los años, estos ríos hoy no hablan de tristeza, más bien hablan de tradición, de la perseverancia de su gente y las costumbres de los habitantes de sus ciudades y regiones.

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Es esa misma historia -la que hace que la navegación de barcos de pasajeros no sea nueva- lo que sí es novedad son las comodidades y opciones que encuentra el pasajero hoy, muchas de las cuales descubrí en mi travesía ‘Viñedos por el Rhin y la Mosela a bordo del ms AmaDagio. El concepto de estos viajes se basa en descubrir destinos no tradicionales aprovechando que el río fluye por paisajes fascinantes, románticas regiones, viejos castillos, hermosos viñedos y famosas ciudades alemanas como Colonia, llamada por muchos ‘La Joya del Rhin.

 

Cuando comenzamos a navegar, desde Amsterdam hacia el Canal del Rhin para llegar a Alemania, se sentía tan sereno que daba la sensación de que estaba detenido. A no ser por la algarabía y emoción de los pasajeros en la cubierta exterior nadie se hubiese percatado de que iniciamos la travesía, una que resultó relajada y terapéutica de principio a fin. El MS AmaDagio es un barco pequeño, de sólo 148 pasajeros y 41 tripulantes. Las cabinas están exquisitamente decoradas con toques modernos y elegantes.

 

Todas tienen comodísimas camas, área para sentarse y amenidades como las de cualquier barco grande de lujo, entre estas secadoras de cabello, cajas de seguridad, batas de baño, acondicionador de aire con controles individuales, amplios armarios, “keyboards” y televisor de pantalla plana que se puede usar como monitor de computadora.

Para no pasar por alto es el ‘Infotainment System’, el sistema más avanzado de comunicación de un barco de río, y hasta de mar. Además de Wi Fi gratis (todo un éxito), y una buena variedad de películas y programas en la televisión de cabina, puedes llamar a cualquier parte del mundo por un euro el minuto, precio considerablemente menor que el de cualquier otro barco. Quienes quieran más espacio lo encontrarán en las cuatro ‘Jr. Suites’ con 255 pies cuadrados, con ventanas de piso a techo, balcón francés y baños con bañeras.

 

Para completar, tiene un pequeño gimnasio, servicios de masaje, un lounge con amplios ventanales, lugar de reunión y actividades cuando no se está al aire libre; y una gran cubierta exterior, el perfecto complemento para ver toda la belleza del paisaje al aire libre. Esto mientras está abierto, pues numerosos puentes por los que pasamos no tenían buena altura, momento en que los pasajeros son enviados al interior. En ese deck ofrecen tragos y comida temática de los lugares visitados, y es donde está la cabina del capitán que puede verse a simple vista.

Cabe destacar que la figura del capitán es fundamental prácticamente en todo momento. Los ríos son retantes, especialmente porque hay que vigilar constantemente el nivel de agua para navegar el Rhin. Esta figura sabia es vital cuando se trata de una vía transitada por una buena cantidad de barcos navegando continuamente; y por las numerosas esclusas que se presentan. Situaciones lo suficientemente entretenidas para considerarlas atracciones mientras se está navegando.

Esto hace que la labor del mandamás de la nave se extienda a más de 12 horas diarias: ‘Es una labor que no puede delegarse’ nos dijo el capitán Zoltan Pasztor mientras esperaba pacientemente que se equilibraran los niveles de agua para pasar lentamente por una de muchas esclusas.

 

Una experiencia diferente

La experiencia de estos barcos de río difiere marcadamente de los barcos de mar. Es cierto que al ser más pequeños las amenidades se reducen, pero tienes todo lo que necesitas para un viaje inolvidable. Las comidas se sirven en un sólo restaurant de ambiente relajado y casual elegante en las noches. Es variada, sabrosa y siempre se incluyen platos regionales dependiendo del itinerario.

Las cenas incluyen exquisitos cortes de carnes, mariscos, ensaladas y siempre una opción vegetariana. Se puede tomar una ilimitada cantidad de cervezas, vinos y sodas ¡gratis! Tanto para el desayuno como para el almuerzo hay bufé y platos a la carta para escoger; y los cafés -incluyendo espressos y capucchinos-, leche y jugos también están incluidos. El sistema de comida es ‘open seating’ pero tanto para desayuno como para el almuerzo y las cenas, el comedor abre sólo un par de horas.

El entretenimiento se reduce a concursos entre los viajeros, interesantísimas charlas sobre destinos, música de piano en las noches y algunas fiestas temáticas con el pianista amenizando. Suficiente, tomando en cuenta que te esperan largas caminatas en las ciudades y que algunas noches sales a disfrutar de los destinos y llegas tarde.

En cada puerto hay una y hasta dos excursiones terrestres incluidas, algunas caminando, en bicicletas, autobuses o trenes. Siempre tienes la opción de irte por tu cuenta, incluso en bicicletas que te prestan sin costo.

El barco representa toda una novedad en el mercado de los cruceros de río, en el que los AmaWaterways ocupan un lugar de liderazgo, con viajes en lugares tan exóticos como Rusia y Vietnam. La empresa fundada en el 2002 tiene varios barcos nuevos entre ellos el ms AmaLotus y el ms AmaKatarina (para Rusia). El AmaDagio fue construido en el 2006 y cuenta con todas las herramientas tecnológicas para hacer de la navegación una segura y estable.

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Seis destinos en el AmaDagio

El viaje transcurrió entre zonas triple X, callejones de historia y los típicos ‘BierGarten’ donde no faltaban las jarras de cerveza, pero también copas de los exquisitos vinos locales que puedes degustar en bodegas, bares y restaurantes en cada pueblo.

No es casualidad que a la región se le reconozca por contar con los paisajes vitivinícolas más bellos de Alemania, por lo que este itinerario es ideal para los amantes del vino. Pero había mucho más que variedad de esta rica bebida. Con su navegar suavecito pero constante el ms AmaDagio nos llevó a ciudades donde están algunas de las atracciones turísticas más importantes de Europa, como el Castillo de Heidelberg, el Peñón de Loreley y la Catedral de Colonia. A continuación un repaso:

1. Amsterdam

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La llamada ‘Venecia del Norte’ tiene múltiples atracciones lideradas para bien o para mal por su famosa Zona Roja, que ha convertido el sexo, la droga y ‘la vida loca’ en el principal motivo de visita de miles de turistas. Pero hay mucho más y los holandeses han querido hacer ver al mundo que hay muchas más razones para visitarlos. […]

2. Colonia

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Nuestra primera parada fue la impresionante ciudad de Colonia, la cuarta más grande de Alemania, y la más grande en el Rhin. El puerto estaba a sólo 15 minutos caminando de la ciudad, y aprovechando el tour gratuito del AmaDagio recorrimos sus puntos principales, incluyendo el centro de la Ciudad Vieja y terminando en la famosa Catedral de Colonia, a donde nos quedamos para disfrutarla en detalle. Todo a pie. […]

3. Rüdesheim […]

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4. Heidelberg […]

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5. Cochem […]

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6. Bernkastel-Kues […]

 Bernkastel-Kues

Aunque en todo el viaje había buenos vinos a excelentes precios, nos habían dicho que ese era el lugar idóneo para comprar estos espíritus que se encontraban prácticamente en todas las calles.

Remich

Al otro día llegamos a Remich, en Luxemburgo, lo que marcó el final de la travesía. Un tren de alta velocidad nos llevó en dos horas a París. [Por Raisa Rivas Español /elnuevodia.com]

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