Una generación que pisa y no arranca

Puerto Rico Hoy

Más de 300,000 jóvenes de entre 21 y 34 años sigue con sus padres sin conseguir el trabajo anhelado luego de sus estudios

arbetslYa sea porque están sobrecualificados, estudiaron una profesión que está saturada en el mercado laboral o por culpa de la recesión económica, es un hecho que a los jóvenes puertorriqueños les resulta cada vez más difícil alcanzar la independencia económica.

Aunque no sea su intención, estos jóvenes, cuya edad oscila entre los 21 y 34 años, siguen viviendo con sus padres, quienes prácticamente los mantienen.

La Encuesta sobre la Comunidad de Puerto Rico del 2009 que elaboró el Negociado Federal del Censo reveló que para ese año había 374,547 jóvenes de 21 a 34 años que aún vivían con sus padres. De esos, 36,899 tenían algún impedimento físico o mental, mientras que 337,648 estaban en perfecto estado de salud.

Estas estadísticas demuestran que en uno de cada cuatro hogares (23%) donde el padre o madre es jefe de familia hay hijos entre los 21 y 34 años. La cifra considera hijos biológicos, de crianza y adoptivos.

Una de estas jóvenes es Natalia Nevárez Rovira, de 25 años y residente en Bayamón, quien en el 2008 completó un bachillerato en periodismo en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y en diciembre pasado acabó una maestría, también en periodismo, en la Universidad Internacional de Florida (FIU). Además, está certificada en fotografía digital y diseño gráfico.

Desde que regresó al País hace cuatro meses, Nevárez Rovira no ha conseguido un trabajo fijo. “He hecho muchos chivitos: dando tutorías, repartiendo ‘flyers’, de niñera y ayudando en investigaciones de tesis. También ayudo en mi casa: limpio, cocino y lavo ropa. Mis papás son los que me mantienen todo, todo. Ando con el dinero que me dan”, reconoció.

Aunque aseguró que anímicamente aún se siente bien, admitió que sí le preocupa cómo pagará los $30,000 en préstamos que tomó para costear su maestría.

¿Por qué no consigues trabajo?, le preguntó El Nuevo Día. “Puede ser que esté sobrecualificada, pero aquí hay mucha gente como yo. También sé que no hay mucho trabajo en mi área, pero mantengo la fe y la esperanza de que algo va a aparecer”, dijo Nevárez Rovira.

Les falta experiencia

desempleoUna historia similar cuenta Nadja Lebrón Ramos, de 24 años y residente en San Juan, quien trabaja -cuando la llaman- como “banquetera” en el Centro de Convenciones Pedro Rosselló. No obstante, la joven obtuvo en el 2009 un bachillerato en ciencias políticas en el recinto de Río Piedras de la UPR y hace dos meses acabó su maestría en justicia criminal en la Universidad Interamericana.

“Lo único político que tiene mi trabajo es que se llama Pedro Rosselló”, bromeó Lebrón Ramos tras indicar que los $400 mensuales que se gana apenas le dan para costearse la gasolina, el celular y las tarjetas de crédito.

“Vivo con mis padres, quienes me ayudan en lo que pueden, pero lo que tienen apenas da para ellos. No somos una familia adinerada”, dijo al señalar que la incertidumbre en sus días le causa ansiedad y depresión.

Lebrón Ramos relató que ha buscado trabajo hasta de recepcionista, ocasión en la que optó por escribir en su resumé que solo tenía un diploma de cuarto año para que no pensaran que estaba sobrecualificada. “Pero luego lo descarté porque quiero un trabajo en lo que estudié y donde me paguen más del mínimo”, expuso.

Indicó que no cuenta con experiencia laboral suficiente, ya que durante sus años de estudios nunca le requirieron realizar prácticas o internados. Este hecho, reconoció, le dificulta todavía más entrar al mundo laboral.

A fin de probar su suerte, Lebrón Ramos se matriculó en un curso de mediación de conflictos en el Tribunal Supremo. Su meta es acabarlo en julio próximo y crear su propia oficina. “Quiero estudiar leyes y necesito un trabajo sólido para esa carga económica”, manifestó.

Impacto emocional

El psicólogo clínico Luis Caraballo, profesor en el Departamento de Psiquiatría del recinto de Ciencias Médicas de la UPR, contó que en los últimos años son más los jóvenes que llegan a su oficina con sentimientos de frustración, tristeza y desesperanza porque no consiguen trabajo a pesar de que están bien cualificados.

Dijo que también llegan con coraje y pensamientos negativos o catastróficos, por ejemplo, cuestionándose por qué escogieron determinada carrera o por qué optaron por estudiar en vez de trabajar desde el principio. […] [Por Gerardo E. Alvarado León/elnuevodia.com]

República Dominicana atrae los turistas que antes iban a Puerto Rico

Puerto Rico sufre una grave crisis de desempleo creciente con 214 mil cesantes
– Su turismo no puede competir con el de República Dominicana porque los precios son relativamente más altos

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*