Suecia tiene el menor número de camas de hospital por habitante en Europa

Dura lucha por una cama de hospital en Suecia

karolinskaComienza con un arranque rápido. Una mujer grita desgarradoramente cuando nosotros junto con Olle Lindström, jefe de sección y ortopedista, entramos detrás del mostrador de medicina de emergencia de adultos y cirugía en el Hospital Karolinska en Estocolmo. Alrededor del mostrador de forma de herradura de caballo se agrupan las habitaciones de exámenes médicos. Con mayor o menor grado de privacidad. La mujer le grita a su madre. Tiene dolores en el abdomen y en los genitales. No se puede encontrar un intérprete.

En la cama al lado, con un biombo que las separa, yace una señora de 95 años de edad, con un, como se verá, infarto de miocardio en curso. Ella está todavía sorprendentemente vivaz. El hijo está sentado en una silla al lado de ella.

Detrás de la proxima mampara está un drogadicto nacido en 1957 que tiene dolores torácicos agudos y un historial de problemas cardíacos. Abre una cerveza que la llevaba con él. Llama a alguien y dice: “Te amo”.

Olle Lindström se sienta ante un ordenador que pone ‘médicos de flujo’ (‘flödesläkare’). Flujo? Sí, se trata de un flujo constante de pacientes que deben ser sorteados y priorizados. Que van a compartir los finitos recursos con el mínimo de sufrimiento y preferiblemente cada dolencia en su lugar. Si hay sitio.

Todos los pacientes en espera se priorizan en una escala de 1-5, donde 1 es la más aguda. Durante el transcurso de la tarde, la cifra puede cambiar dependiendo de la condición del paciente.

El número de camas en los hospitales de Suecia ha reducido a la mitad en dos décadas. Sobre todo en Estocolmo. Las razones son varias pero principalmente el rápido avance de la medicina. Cuando Olle Lindström trabajaba como cirujano ortopédico en los años 70 exigía una fractura de articulación de cadera treinta días en el hospital. Hoy es suficiente con cinco o seis días.

A esto se suma la constatación de que es peligroso estar hospitalizado. Agresivas bacterias amenazan, así como úlceras por presión. Y en algunas enfermedades que antes solían requerir reposo en la cama se prescribe hoy actividad.

Hoy hay 25 000 camas de hospital en el país. Con curación rápida da tiempo de que más  personas sean atendidas en esas camas que en las 120.000 que existían en la década de 1970. La década en la que más camas había.

Pero la idea de que pocas camas de hospital es ‘igual que’ un buen cuidado sanitario parece estar en retirada. Al mismo tiempo que Olle Lindström lucha con el flujo de pacientes de la tarde se echan atrás los políticos en un artículo publicado en el DN Debatt y prometen 500 nuevas camas de hospital en el condado de Estocolmo para el 2015. Parece que han escuchado las protestas de los médicos durante todo un año y argumentos relativos a sobresaturaciones de pacientes y un Estocolmo que crece con 25.000-30.000 personas cada año.

Olle Lindström sabe que la promesa de los políticos no afectará a la situación en su sala de espera durante mucho tiempo.

– El sueño de un flujo regular de pacientes no es realista. Se basa en que todas las personas son iguales y que los diagnóstico sean claros. Pero esto no es ninguna fábrica. Ni los pacientes ni el personal funcionan siempre racionalmente. Por eso se necesita un exceso de capacidad.

La mujer que grita detrás de la mampara recibe analgésico de morfina y un especialista en ginecología está en camino. Si se tratara de un embarazo ectópico puede ser mortal. La mujer que aún no sabe que ella tiene un ataque al corazón en curso recibe oxígeno y electrodos y monitores de ritmo cardíaco en el cuerpo. Se toman muestras y es sólo esperar. El adicto recibe un aviso contundente de que se deshaga de la botella de cerveza. Una nueva prueba le tomarán dentro de un par de horas. Un marcador en la sangre, la sustancia troponina, dice si él se ve amenazado por un daño cardíaco agudo o no. Si la muestra sale OK lo trasladarán al hospital de S:t Göran para desintoxicación. […]

El médico jefe Peter Rönnerfalk, que trabaja en estrecha colaboración con los políticos, cree que es posible tener más camas sin introducir otros nuevas. Él ve varias maneras. Es posible reducir el número de pacientes que ocupan plazas porque han sido afectados de infecciones en los hospitales. Es posible reducir el número de los que están enfermos debido a errores de medicación. Son demasiados los que ocupan lugares debido a desnutrición, úlceras por presión o heridas de caídas. Algo que se puede evitar si el trabajo de cuidado de los ancianos funciona mejor. Entre 150 y 200 plazas (camas de hospital) pueden ser liberadas, sostiene Peter Rönnefalk.  […]

Olle Lindstrom resume la jornada de tarde desde su papel como “responsable de flujo”.

– Nos las arreglamos para encontrar todas las camas necesarias, pero fue por el pelo. Algunos han tenido que esperar ocho horas. No es nada de lo que estar enorgulloso. Pero no hemos tenido que comprometer la seguridad médica de alguien. Hay días en que realmente lo hacemos. […] [dn.se]

Suecia la peor en el mundo occidental en camas de hospital por habitante

El número de camas se ha reducido de alrededor de 50.000 el año 1992 a 25.000 hoy.

A nivel internacional Suecia está situada en la parte superior. O en el fondo si se elige otra perspectiva.

Contamos con dos camas de hospital por cada 1000 habitantes. Austria y Alemania tienen tres veces más por habitante, Bélgica más que el doble que la cifra sueca. […] [expressen.se]

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