De símbolo unificador a divisor

monarkiAunque la monarquía fue despojada de toda influencia política en el Tratado/compromiso de Torekov en 1971, nunca ha tenido la familia real un tan fuerte poder informal como ahora, escriben Peter Althin, Tommy Wiking y Mona Abou-Jeib Broshammar.

Carl XVI Gustaf es el único en el poder que puede dar vuelta a la hoja de un escándalo tras otro sin exigencia de salida (sin que sea despedido de su cargo). Con ello expone él a la forma de gobierno sueca en crisis continua, escriben Peter Althin, Tommy Wiking y Mona Abou-Jeib Broshammar de la Asociación Republicana sueca.

Ser jefe de Estado se puede comparar con la función de primer ministro. Ambos son los responsables principales de la nación con la función de representar y fortalecer Suecia. Sin embargo existe una diferencia crucial. El Jefe de Estado recibe su poder por herencia y no puede ser destituído por haber mostrado mal tacto (poco juicio). 

Si el primer ministro habría estado asociado con ‘chicas de café’, clubes de striptease, visitas a ‘clubs negros’ y relaciones con el ‘bajo mundo’ habría sido motivo suficiente para el despido. Pero cuando se trata del rey  mantienen los representantes de la monarquía que se debe dejar al rey en paz. Eso muestra cómo la monarquía y la democracia son opuestas la una a la otra. Ya no se puede defender (más) a un jefe hereditario de la oficina estatal. La monarquía deteriora la imagen de Suecia como nación democrática fuerte y un rey con mal tacto (poco juicio) expone a la Constitución en crisis continua.

Por eso es hora de que los políticos pasen de palabras a la acción. La forma de gobierno necesita una renovación democrática con un jefe de estado moderno, democráticamente elegido por el pueblo.
Suecia se encuentra en una nueva era con una monarquía que ha pasado de ser un símbolo unificador de la nación a convertirse en una fuerza divisoria en la sociedad. Más de la mitad de la población sueca considera que un jefe hereditario de la oficina estatal no encaja en una democracia moderna. Al ritmo que la monarquía cae y el número de crisis en torno a la familia real que relevan la una a la otra se preguntan más y más suecos por qué Suecia debe ser una monarquía.

El principal argumento de los representantes de la monarquía es que la familia real es una institución importante de relaciones públicas para Suecia. Bertil Ternert, jefe de comunicaciones de la Corte, habla de la familia real como una autoridad que crea valores indispensables de relaciones públicas para Suecia. La familia real se ha convertido en una maquinaria de relaciones públicas que defiende su propia posición mediante la creación de cifras sobre su propia excelencia.

Que el valor de relaciones públicas de la monarquía ascendería a miles de millones de coronas son “cifrasinventadas”, que con demasiada frecuencia se dejan reposar sin respuesta en el debate público. Los estudios que demuestran lo contrario se hacen invisibles y rara vez llegan al conocimiento del público.

El Instituto Sueco anota anualmente cómo otros países perciben a nuestro país. En la última encuesta se planteó la pregunta de cómo Suecia se percibe como monarquía. El resultado fue que los países se sorprendieron cuando se enteraron de que Suecia tiene aún una monarquía. No cuajaba con su imagen de Suecia como nación democrática verdadera. Suecia es percibido como un país líder en términos de democracia, justicia y bienestar. Por eso no cuaja la monarquía con la imagen de Suecia. Por eso la pregunta acerca de la monarquía sueca tuvo un resultado negativo, pero nunca llegó al público. El Insitututet Sueco percibió el resultado como controvertido y ‘puso la tapa’ al asunto con la motivación de que el estudio carecía de interés común.

La maquinaria de relaciones públicas de la monarquía tiene una red de grupos de presión que puede poner tapa a las noticias polémicas. El rey tiene muchos amigos influyentes y una red de poder a la que pocos tienen transparencia.  Aunque la monarquía fue despojada de toda influencia política en el compromiso de Torekov en 1971, nunca la familia real ha tenido un poder informal tan fuerte durante nuestro tiempo moderno.

El poder de la monarquía se basa en estructuras ocultas que están fuera del control popular. Esto hace que el rey es el único en el poder que puede dar vuelta una hoja de escándalo tras otra sin que se le exija la salida de su cargo.

Un jefe de Estado que obtiene su poder a través de herencia no se puede destituir, eso es lo que un rey significa. Una persona en el poder que puede hacer cualquier cosa y de cualquier forma sin riesgo de sanciones. La pregunta es qué es lo peor, las acusaciones contra el rey o lo absurdo de tener un rey?

Rumores, sospechas y acusaciones dirigidas contra el rey y la familia real tienen que ser investigadas y aclaradas. Deben llegar a la gente todos los datos relativos a la monarquía con el fin de poder tomar posición sobre qué  tipo de gobierno es mejor para Suecia. La asociación republicana cree que es hora de que Suecia jubile tanto al rey como a la monarquía.

No queda ningún argumento para mantener una forma obsoleta de gobierno como es la monarquía. Suecia podría convertirse en el primer país de Europa en tiempos modernos en convertirse en una república. Si Suecia tomara la iniciativa más países nos seguirían a nosotros, donde países como Dinamarca, Noruega, Gran Bretaña, España, Holanda y Bélgica tienen el mejor potencial. Se mejoraría la imagen de Suecia como una nación fuerte y vigorosa que puede liderar el trabajo de renovación hacia una democracia verdadera y moderna. [svd.se]

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