Bin Laden y la guerra legal

obama-killed-osamaLa muerte del ex líder de Al Qaeda abrió un fuerte debate sobre la legalidad del operativo efectuado en Pakistán. Mientras EE.UU. defiende sus argumentos, juristas europeos y norteamericanos critican la forma y las circunstancias de la muerte de Bin Laden. En el plano político, en cambio, lo sucedido no tiene riesgos para Obama y nadie cuestiona lo más mínimo la operación en sí.

La muerte de Bin Laden a manos de comandos de elite (Navy Seals) de la Marina estadounidense en Pakistán ha disparado un intenso debate legal que va creciendo con los días, a medida que el impacto de la noticia se va diluyendo en el imaginario de los ciudadanos. Es un debate que arreció sobre todo en Europa durante parte de esta semana, pero que pronto saltó a Estados Unidos, donde, con menos intensidad y mucha mayor impopularidad, un grupo de medios y de juristas trata de cuestionar la legalidad de la muerte de quien era el terrorista más buscado del mundo. En cierta forma, este debate es la prolongación del que tiene lugar desde hace años en torno al uso de la Base Naval de Guantánamo, los métodos empleados en interrogatorios y otros aspectos de la guerra contra el terrorismo.

En Europa, la reacción fue casi instantánea. El semanario Der Spiegel, muy influyente en Alemania y otros países europeos, tituló así su principal nota: “¿Fue legal la muerte de Bin Laden?”. La BBC de Londres, por su parte, apeló al profesor Eric Freedman, de Hofstra University, en Nueva York, para sostener que se trató de un hecho no apegado a la Constitución estadounidense ni al derecho internacional, porque la premisa básica -que Estados Unidos está en guerra con Al Qaeda- no tiene validez al no ser Al Qaeda un Estado. Los juristas norteamericanos que cuestionaron la legalidad del operativo usaron medios europeos en una primera instancia.

Dentro de Estados Unidos, el primero en romper la unanimidad en los medios fue Michael Moore, el documentalista conocido por sus posiciones radicales de izquierda en este país. Moore habló de “ejecución” y atacó a quienes fueron a celebrar a Ground Zero, el lugar donde estuvieron las Torres Gemelas en Nueva York antes del ataque del 11 de septiembre de 2001, la muerte del cerebro de la masacre que gatilló la guerra contra el terrorismo. “Perdimos algo de nuestra alma en este país”, afirmó Moore, “algo que nos separa de otros países cuando decimos que todo el mundo tiene derecho a acudir ante un tribunal por malvado que sea”.

Algunos juristas entrevistados por la cadena ABC, como Kenneth Anderson, catedrático experto en derecho de guerra, sostuvieron en los días siguientes que Eric Holder, el fiscal general y secretario de Justicia, “no defendió bien la acción del gobierno, porque no explicó con claridad desde el comienzo si fue necesario usar fuerza letal, si hubo una advertencia previa a Bin Laden, o si se lo invitó a entregarse antes de matarlo”.

El gobierno de Barack Obama, como el de George W. Bush, con respecto a la guerra contra el terror en su momento, basa su argumento jurídico para justificar el abatimiento de Bin Laden en dos leyes fundamentales. Una es la “Autorización para el uso de la fuerza”, otorgada por el Congreso el 18 de septiembre de 2001, inmediatamente después de los atentados de Al Qaeda en Nueva York, Washington y Filadelfia. En ella, se autoriza al gobierno a usar “toda la fuerza apropiada y necesaria” contra quienes autorizaron, planificaron y ejecutaron los atentados. Fue esta la ley que usó Bush para lanzar el ataque contra Afganistán en respuesta a los atentados. La otra ley es la Resolución de Poderes de Guerra, aprobada en 1973 y según la cual el presidente sólo puede ir a la guerra con permiso del Congreso.

Estos dos instrumentos jurídicos, según el Departamento de Justicia, son compatibles con el Derecho Internacional, pues Naciones Unidas y los distintos tratados relativos a la guerra permiten a un Ejército matar a un combatiente enemigo. Pero el problema está, según los críticos, en si se trata propiamente de una guerra tal y como el propio derecho internacional la define. La Administración Obama dice que “hay una guerra continua contra Al Qaeda” y que se trata de un conflicto que le declaró abiertamente Bin Laden a Estados Unidos usando esa misma palabra. Por ello, el propio Presidente Obama aseveró, el día en que hizo público que los Navy Seals habían matado a Bin Laden: “Se hizo justicia”. […]

En términos políticos, lo sucedido no tiene el menor riesgo para Obama. Nadie en el escenario político cuestiona en lo mas mínimo la operación en sí. El fervor patriótico desatado por ella garantiza a Obama que durante los próximos meses su posición de cara a la campaña electoral para la reelección sea muy firme. Parece a estas alturas inconcebible que se cuestione, en esa campaña, la juridicidad de la operación. De hecho, las únicas críticas que sus adversarios se han atrevido a esgrimir en estos días desde el bando republicano han sido enteramente tangenciales. Por ejemplo, Sarah Palin, la ex candidata a la vicepresidencia en el ticket de McCain, ha dicho que Obama hace muy mal en no publicar las fotos del cadáver de Bin Laden. […] [Por Alvaro Vargas Llosa/diario.latercera.com]

SI tú vas y matas a quien sea, te esperan años de cárcel y te llaman ‘asesino’. Si Obama ordena a los Navy Seals asesinar a Osama bin Laden, los que lo han asesinado y Obama son felicitados y los llaman poco menos que ‘héroes’ y hasta los condecoran. Son ‘asesinos por una buena causa’. (Si es que es verdad que lo han matado, que todavía no lo han demostrado más que con la boca).

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