Virgin Oceanic – el ‘Ryanair’ marino

Richard Branson propone viajes bajo el mar a bordo del «Virgin Oceanic» 

El magnate multimillonario pretende ser el primero en comercializar rutas «low cost» en la profundidades marinas gracias a un vehículo con forma de avión

Una de las cosas más interesantes que uno puede hacer si dispone del dinero suficiente es conseguir trabajar en algo que le guste. Richard Branson parece haberlo conseguido: desde hace años vive con la adrenalina a tope mientras desarrolla los vehículos más increíbles.

En 2009 el magnate multimillonario presentó el SpaceShipTwo, también conocido como SS2, que a partir de este año 2011 – previo pago de cerca de 140.000 euros- llevará al espacio a cualquiera que lo desee. La lista de espera para estos vuelos de dos horas y media, y unos minutos en el espacio, es enorme.

Tras haber conquistado el espacio y lejos de dormirse en los laureles, Branson se propone ahora ser el primero en comercializar viajes submarinos. El secreto para lograrlo es el Necker Nymph, rebautizado con el nombre de «Virgin Oceanic», una especie de avión que puede deslizarse por debajo del agua como si fuese un pez.

El aparato ya está a disposición de los interesados. Pero Branson no vende la nave, sino que la alquila a quienes quieran experimentar la emoción de un viaje submarino completamente diferente.

El «Virgin Ocean» puede sumergirse hasta 10 km de profundidad, y se desliza suavemente por el agua. Su principio de funcionamiento es diferente al de los gruesos y grises submarinos que estamos acostumbrados a ver, y utiliza alas para desplazarse.

Branson asegura que «el vuelo a bordo del Necker Nymph lleva la exploración submarino a otro nivel». Para comprobarlo sólo hacen falta desembolsar aproximadamente 20.000 euros, suma que te permitirá utilizar la nave durante una semana.

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El aparato tiene capacidad para dos pasajeros y un piloto, aunque con sólo un asiento, y el viaje comienza con el Virgin Ocean deslizándose sobre las aguas como si fuese un avion que recorre una pista para despegar. Cuando alza la velocidad adecuada, en lugar de despegar se sumerge suavemente para comenzar la aventura.

El piloto dirige la nave mediante una especie de joystick, con el que puede hacer giros de 360 grados, sumergirse o volver a la superficie.

La autonomía del pequeño aparato es de 24 horas y Virgin garantiza que la visibilidad que permite la cabina de plexiglass sea total. Fue construido con casi 3600 kilos de fibra de carbono y titanio, con un domo de observación de cuarzo. […] [abc.es]

Underwater plane bought by Sir Richard Branson | Mail Online

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