Las peligrosas mafias de la Viagra

EVOLUCIÓN DE UN DELITO QUE AMENAZA LA SALUD PÚBLICA

mafiaLas organizaciones crean una maraña de franquicias `on line´ para la venta y tienen células de distribución. Redes criminales venden en internet fármacos falsos para ganar músculo, adelgazar y la disfunción eréctil.

Pocos productos reúnen tantos activos para ser falsificados como una pastilla de Viagra, Cialis o cualquier fármaco contra la disfunción eréctil. Son medicamentos caros, que precisan de receta médica y que no todo el mundo puede tomar (no se receta a personas con cardiopatías). Además, muchas de estas personas no están dispuestas a reconocer ante el médico que tienen problemas de erección y mucho menos a hacérselo saber a un farmacéutico. Así que no son pocos los que caen en la tentación de comprar esas medicinas por internet arriesgándose a una intoxicación y alimentando así la maquinaria de la falsificación de medicamentos, una actividad ilícita que organismos como la ONU y diferentes policías internacionales califican ya como una “actividad criminal global de primera magnitud”.

La mafia de los medicamentos falsos ha desarrollado una de las estructuras criminales más complejas, centrada en la falsificación y venta on line de medicamentos, sobre todo para la disfunción eréctil, adelgazar y muscularse. Se aprovechan de que, en los fármacos, el grueso del esfuerzo inversor se hace en la investigación. Una vez diseñado y probado un fármaco, copiarlo —total o parcialmente— es muy barato. “La caja de Viagra auténtica cuesta unos 50 euros. Ellos la venden a 30 o 35 y fabricarla les ha costado menos de dos euros”, explica el sargento Xavier Tarrés.

Las mafias de los fármacos falsos “son organizaciones que no suelen mezclarse en otro tipo de acciones ilícitas”, señala a este respecto un informe de la Agencia de la ONU contra la Droga y el Delito. Según el estudio, China e India concentran la mayoría de las fábricas de medicamentos fraudulentos. “Los hechos en China son los más sofisticados”, señala el texto.

PARAÍSOS INFORMÁTICOS // La oferta y venta de esos productos por internet es muy elaborada. “Funcionan con un complejo sistema de franquicias dependiente de una central”, dice el sargento Tarrés. Así, la estructura criminal, que suele ser asiática o de Europa del Este, crea una web donde pone a la venta un abanico de medicamentos falsos y la instala en un servidor alojado en un paraíso informático como Islas Caimán o Belice, donde ninguna policía puede investigar una web.

La organización ofrece la posibilidad de franquiciarse a la web madre. “Hay individuos que acuerdan con la mafia crear una o varias páginas similares a la original. Las ventanitas con los medicamentos están vinculadas a la principal. Si alguien compra allí, compra en la web madre. El de la franquicia solo oferta el producto y gana un porcentaje. Es más, otros pueden franquiciarse a su vez a estas franquicias, con lo que crean una maraña de webs”, dice Tarrés.” Todos ganan. […] [Texto: elperiodicomediterraneo.com]

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