«¿Está haciendo la comunidad internacional el ridículo en Libia?»

Carlos Herrera analiza la actualidad

¿Intervenir en Libia? Nuevo ridículo del gobierno Zapatero

gaddafi1Escribía recientemente Daniel Reboredo en su artículo “Kosovo, ni justicia ni verdad” (El Correo, 25.01.2011) que “la atormentada península balcánica sólo aparece en las páginas de la prensa internacional para plasmar los horrores que allí se cometieron con el consentimiento, cuando no la incitación o la participación directa, de Occidente”.

Una cita que es aplicable, por desgracia, a la mayoría de las regiones en conflicto en el planeta, como Oriente Medio y, más concretamente, Libia en la actualidad, donde Gadafi y las tribus rebeldes alzadas contra él protagonizan un nuevo episodio del nuevo orden mundial en el siglo XXI. Pero Libia no es un escenario nuevo para los horrores y las violaciones de los Derechos Humanos: la represión brutal de la que hace gala Gadafi se lleva materializando desde hace décadas “con el consentimiento, cuando no la incitación o la participación directa, de Occidente”, que no ha tenido nunca reparos en hacer negocios con el mismo Gadafi dictatorial que hoy todos critican, pero que, hasta hace unos días, todos recibían con los brazos abiertos. Todas las capitales, de Washington y Londres a Roma, de Madrid y Paris a Moscu, Ankara o Berlín eligieron hace mucho hacer la vista gorda y apoyar a Gadafi en aras de una estabilidad que beneficiase sus intereses económicos y geoestratégicos a medio plazo. Nada nuevo bajo el sol, por muy repugnante que parezca hoy, a pesar del silencio de décadas de nuestras acomodadas sociedades occidentales.

Hoy, la situación en Libia, el conflicto armado que enfrenta a las tribus del país por el control de los recursos, y la respuesta institucional por parte de Occidente, vuelven a abrir toda una serie de preguntas que nuestros políticos y nuestras sociedades suelen dejarse sin respuesta, crisis tras crisis, potenciando que una y otra vez nuestro rotundo fracaso nos despierte de la siesta que aun nos embarga, mientras hacemos el ridículo, creyéndonos aun que somos dueños y señores del mundo, como hasta hace unas décadas.

Sí, damas y caballeros, el ridículo lo están protagonizando muchos, pero a mí me llama especialmente la atención el que protagoniza el gobierno Zapatero, por ser el nuestro, más que nada: porque es el que costeamos con nuestros mal usados impuestos. Un gobierno reelegido en 2008 a pesar de la retahíla de ridículos similares desde 2004. Un gobierno de políticos localistas que son unos eternos amateurs en política exterior y que se niegan a coordinarse ni lo más mínimo, haciéndonos así quedar como los tontos de la película en el escenario internacional, una y otra vez.

Ignorancia o hipocresía

A finales de febrero de 2011, Trinidad Jiménez se permitía decir a los medios de modo solemne que dada la actual campaña de represión “Gadafi ha perdido toda la legitimidad para seguir al frente de su país”. Interesante diatriba si no fuese un absoluto disparate, porque ¿cuándo ha sido Gadafi un líder legitimo? Un militar golpista que se hace con el poder en 1969 e instaura una dictadura unipersonal mantenida por el constante uso de la violencia contra su pueblo (aunque los medios occidentales mirasen para otro lado durante la durísima represión de los 80 y los 90) ¿puede en algún momento ser un gobernante legítimo? Hasta el propio Zapatero se ha apuntado al carro de pedir democracia a Gadafi, pero se olvida de que él mismo gobierna en Madrid desde 2004 y que nunca pidió al régimen libio nada por el estilo: ni cuando recibió a Gadafi con todos los honores en Moncloa, ni cuando se plantó en Trípoli para visitarlo con una gran sonrisa. ¿Puede dar lecciones, pues, nuestro Primer Ministro a la hora de tratar con dictadores y violadores de los Derechos Humanos? No se preocupen, es una pregunta que tuvo respuesta hace ya mucho. […] [Texto: elimparcial.es]

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