El Ferrari en revisión

‘Uff… ellos están a otro nivel’. ‘Ellos’ son Red Bull y el susurro de fastidio se oía en la noche del domingo a las puertas de la caseta de Ferrari, mientras los operarios empaquetaban el paddock de Albert Park tras la primera función de la temporada. A esa hora Fernando Alonso se había marchado ya y parte del equipo se organizaba para salir a tomar algo después, con la excusa de un cumpleaños. Celebración discreta, porque las sensaciones que deja el estreno de la competición en la Scuderia son incómodas.

Tras la pretemporada temían (asumían casi) seguir estando por detrás de Red Bull, vanguardia del momento a la hora de perfilar máquinas ganadoras. Suyo fue el curso pasado y la buena línea de diseño debía permitirles irrumpir en 2011 con ventaja. Sin embargo, su exhibición en el Gran Premio de Australia ha sido un golpe que ha dejado temblando al equipo italiano.

Con el F150 descuadrado para la clasificación, ni Alonso ni Massa tuvieron opciones de pelear con McLaren ni Red Bull. Mal agarre, problemas con el sobrecalentamiento de las ruedas posteriores, velocidad limitada… Sufrieron el sábado en el pelotón y se frotaron los ojos al ver que terminaban a casi dos segundos de Sebastian Vettel, una barbaridad.

El domingo la pista desprendió mayor igualdad en tiempos, pero la  remontada del español y sus cronos a la par del resto de favoritos no tranquilizaron a su escudería. Al contrario, en Ferrari los rostros eran de notable preocupación al entender que Vettel, líder sin angustias de principio a fin de la carrera, no tuvo necesidad de lucir todo el potencial de su monoplaza, con el KERS sin encender.

La resignación es un estado difícil de digerir en una institución como Ferrari, pero la época actual obliga a la vieja dama roja a reconocer los errores propios y tratar de aprender de los escudos que dominan ahora. Así lo asumen en Maranello, donde intentan cambiar las estructuras removiendo sus peones o tratando de fichar galácticamente, a golpe de talonario, a los popes del diseño que crean para los enemigos.

RT5-RED BULL

Mientras tanto, Alonso sufre en su enamoramiento con la leyenda. Se siente el líder, y no protesta en público como en otras épocas porque le fascina sentirse piloto Ferrari. Sabe de la fuerza y los recursos del equipo más famoso del mundo, pero las carreras le enseñan que están por detrás de la imaginación de Red Bull o de la capacidad de reacción de McLaren, que en pocos días ha transformado el famélico coche presentado en los test.

Los nuevos tiempos energéticos han pillado con el pie cambiado a la Scuderia, que comprende a base de golpes que su lustro de hegemonía con Schumacher cada vez parece más lejano y que quizá fue posible gracias a un escenario muy concreto de la competición (kilómetros de entrenamientos ilimitados, presupuesto disparado, gomas a medida, ausencia de rivales de entidad…).

Ahora, la historia, la mística de una marca única, debe adaptarse a los tiempos. Una modernización urgente para recuperar el mando perdido y ofrecer así una montura de verdadero nivel al asturiano.

La ventaja roja es su piloto, que no necesita un avión para mantener el tipo en la pista como volvió a demostrar en la cita de apertura de la temporada. [Texto: elmundo.es]

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