Calcuta hierbe y espera a algo

Calcuta hierbe. Como de costumbre. Ah, así que aquí estoy de nuevo. Yo vine aquí por primera vez hace veinte años y estuve de vuelta hace diez años. Diez años entre las visitas. Entonces es fácil notar los cambios.

A tram winds its way through the streets of Calcutta. Dirty, hot, smoggy, friendly, that's how one resident describes the city, a place so humid even the bulidings seem to sweat. India, 1996.National Geographic, March 1997, India: Fifty Years of Independence.Magnum Photos, NYC5923, MCS1996002 K010.For McCurry, Calcutta is the most visual city on the planet, spinning with chaos and clutter, crumbling under the weight of its overpopulation, utterly out of control, yet vital and alive.  Vendors spill into streets, which hold a confusion of cars, trams, rickshaws, bicycles and pedestrians.  So how to make this picture?  McCurry looked for an office or apartment on a second floor of a street corner.  'And that is the wonder of the place.  Twenty minutes later, I am on a bed in a couple's apartment, making the picture and staying on for a cup of tea.'-Anthony BannonPhaidon, 55, South Southeast, Iconic Images, final book_iconic   A tram winds its way through the streets of Calcutta.  Dirty, hot, smoggy, friendly, it is a place so humid that even the buildings seem to sweat.      For McCurry, Calcutta is the most visual city on the planet, spinning with chaos and clutter, crumbling under the weight of its overpopulation, utterly out of control, yet vital and alive. Vendors spill into streets, which hold a confusion of cars, trams, rickshaws, bicycles and pedestrians. So how to make this picture? McCurry looked for an office or apartment on a second floor of a street corner. ‘And that is the wonder of the place. Twenty minutes later, I am on a bed in a couple’s apartment, making the picture and staying on for a cup of tea.’ calcutta-b
Para empezar, se escribe hoy día Kolkata (pero los de habla bengalí e hindi siempre han dicho algo así, es sólo el deletreo que se ha vuelto más fonético). Sobre la calle principal, Chowringhee, se ha construido un fly-over (paso elevado), un puente de carretera sobre pilares de hormigón. Hay más bares y pubs donde no sólo se sientan hombres gordos que eructan y beben combinados, sino también pandillas de chicos y chicas en pantalones vaqueros y con teléfonos inteligentes en los puños. Las calles tienen una capa un poco más suave y menos llena de baches. El Mercado Central ha obtenido un garaje subterráneo con ascensores de coches que transportan vehículos de arriba a abajo. Y en la Park Street se encuentra el Barista que sirve café expreso y capuchino muy muy bueno.
Pequeños signos periféricos de modernidad.
 

Pero por lo demás casi todo sigue igual.

Aún siguen meciéndose banderas rojas con la hoz y el martillo en las esquinas de las calles. Aún lavan cientos de miles de personas sus cuerpos y bultos de ropa con bombas de agua manuales en las aceras en medio de la ciudad. Aún ruedan rickshaws construidas de madera, tan antiguas que parece que pertenecen al siglo XVII, ‘propulsadas’ por ‘fuerza de hombres’. Aún dirigen pastores sus rebaños con cabras en calles en el centro.

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Aún rumean tranvías llenos de abolladuras con pintura descamada y chapa oxidada en las calles. Aún son la mayoría de los coches de la marca Hindustan Motors Ambassador (con el chasis que es idéntico a los modelos Morris Oxford, 1954). Aún se lleva a cabo la ”mass feading of the poor” alimentación masiva de los pobres –  gracias a grupos de caridad cristiana en la Sudder Street cada domingo. Aún cavan los cerdos en los montones de basura en la calle Free School Street.

 

 

Y aún es Calcuta una especie de ley marcial … se piensa: ¿Qué pasa, qué pasa? ¿Debo correr por mi vida? Pelea en marcha, catástrofe, revolución, una turba en el horizonte que se acerca? Pero es sólo vida de gente normal en la calle en una noche entre semana ordinaria. Los gritos que se oían no eran enojados, no se trataban de asesinato, sino que provenían de alguien que contestaba el teléfono, alguien que quería vender una camisa, alguien que sólo trataba de cruzar la calle y pedía a los coches reducir la velocidad …

Hoy me encontré con Hena Basu, calcutense desde su nacimiento, historiadora y asesora cultural, quien me contó que ella sufre de abstinencia de multitudes y cacofonía cuando ha estado en Nueva Delhi unos días. En un taxi Ambassador que se ha quedado atascado entre vacas, cabras, camiones y multitudes de gente lo suficientemente grandes como para llenar un estadio de fútbol, ​​todo mientras el sol brillaba en las lunas del coche y hacía que la temperatura dentro del coche alcanzara estándar de sauna/bastu, describió ella rápidamente la nostalgia aguda que le afecta cuando llega a entornos más ordenados y pacíficos.

delhi

Nueva Delhi: una ciudad que muchos europeos la encuentran como demasiado caótica, agitada e … india. Y en esa ciudad sufre Hena Basu de que es demasiado silenciosa, organizada y espaciosa! ¿Qué dice eso sobre la capacidad de la psique humana para adaptarse?. Tambien muchos visitantes se ven afectados. Porque así es Calcuta: inicialmente chocante y angustiosa, pero cuando el veneno se ha propagado a través de la sangre (y lo hace después de unos días) … es adictivo.

Y así hay aún un aún … aún es Bengala Occidental controlado por el CPI (M), el partido comunista junto con una docena de otros partidos en una coalición de izquierda. Durante más de treinta años, la bandera roja con la hoz y el martillo han hondeado sobre el Writer’s Building en la plaza B. B. D. Bagh en la vieja capital colonial de los británicos.

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Ayer tuvieron los comunistas una reunión política en el parque de la ciudad, Maidan, ante las elecciones de estados federados  esta primavera. La gente vino cargada en autobuses y sobre techos de camiones de toda Bengala Occidental para escuchar. CPI (M) afirmó que un millón y medio de espectadores se apiñaron en Miadan para echar un vistazo y escuchar el discurso del jefe de gobierno (jefe político del estado federado) Buddhadheb se llama – o Buda como simplemente es conocido – y él se jactaba de la reforma agraria de finales de los setenta cuando los zamindares, los grandes terratenientes, vieron parte de sus bienes expropiados y cedidos a los trabajadores agrícolas sin tierra.

calcutta_maidan park

No es de extrañar que se jacte de una reforma agraria de más de treinta años de antiguedad. Recientemente, no ha pasado mucho. Aún es el centro de Calcuta una anomalía urbana en una India por lo demás en rápido desarrollo. Un recordatorio de sobre cómo era antes en todas partes en las grandes ciudades de la India. Desesperadamente intentan los comunistas atraer aquí al gran capital para crear nuevos puestos de trabajo – y para que en realidad haya algo que distribuir. Desesperadamente se intenta poner orden en el caos de infraestructuras. Pero el más mínimo cambio o reforma lleva tiempo eterno el llevarlo a cabo. Aún espera Calcuta. [Traducido del artículo de Per J Andersson/vagabond.se]

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