El gusto teatral de Pajín

pajin2--LOS nombramientos de Zapatero los dicta la elección de mediocres y discretos que no le ensombrezcan, y el capricho. En este segundo capítulo entraría el de la señorita Pajín, ascendida a la Secretaría General del PSOE, donde en pocos meses preparó un barrizal que hoy enloda la maquinaria socialista, y después, con patada hacia arriba, voló hacia Sanidad. Allí se encontró con asuntos desconocidos que por su intrepidez no le inquietan, y con una ley antitabaco a rentabilizar para su lavado de imagen. Sin embargo los mensajes lanzados no se caracterizan por la fortuna: primero aconsejó que se delataran las infracciones no sancionadas, estremecedor consejo, indicativo de una mentalidad represiva y totalitaria.

Podía tratarse de un desliz, pero reincide al apoyar la denuncia de un espectador contra el musical «Hair», porque se fuma en el escenario. Le faltó tiempo para jalear al denunciante y declarar que esas escenas pueden sustituirse por otras políticamente correctas, donde se realicen otras acciones. Estas nuevas apostillas, además de demostrar su ignorancia y falta de sensibilidad, ratifican la intolerancia que anida en su cabeza. Los regímenes dictatoriales en su relación con el arte censuran y azuzan a los creadores a manifestar su arte con obras dictadas por las consignas de los jefes. La unión soviética y el nazismo encumbraron sumisos artistas, hoy en el olvido por su obediencia e irrelevancia.

Además Pajín también ignora algunas normas del teatro como la ilusión (lo que ocurre en escena no es real, los actores ni se intoxican con unos cigarros donde el tabaco son hierbas, ni mueren atravesados por las espadas empuñadas por Hamlet) y la reflexión y deseos de cambio ante situaciones o temas propuestos desde el escenario. […] [JOSÉ GABRIEL ANTUÑANO / abc.es]

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