Las casas de lujo de las que Kamprad quiere hablar en voz baja

Ingvar Kamprad de Ikea vive de forma mucho más lujosa que lo que su modesta apariencia quiere dar la impresión. Sus tres propiedades en Småland, Suiza y Francia están valoradas en 60 millones de coronas, según una revisión de DN. Bodegas y vida de mansión es un lado completamente diferente del Ingvar Kamprad de Ikea al que estamos acostumbrados.

El mito, que el millardario más que de buena gana cultiva, es que es un avaro ‘smålandense* con hábitos sencillos.

Pero la realidad es pues otra. 

La vida de Ingvar Kamprad como patrón es bien conocida dentro de Ikea.

Él se rodea con directores leales, los llamados cardenales, que viven bien cultivando el mito de que el tacaño multimillardario, informa una fuente bien informada.

– Es evidente que vive una vida digna, como corresponde a un millardario, dice un ex ejecutivo que desea permanecer en el anonimato.

– La tacañería de Kamprad es un buen juego para la galería. Él es un hombre con dobles fondos.

El periodista Stellan Björk ha escrito un libro sobre Ikea y durante muchos años ha seguido al fundador de Ikea.

– Ingvar Kamprad es un genio de relaciones públicas que sabe cómo utilizar los medios de comunicación para crear una imagen de sencillez y austeridad, que beneficiará a toda Ikea.

Además son las personas en su región de origen de lealtad incuestionable, lo que ha creado un muro humano que protege la imagen de Kamprad.

Cuando DN habla con vecinos, corredores inmobiliarios, gente del municipio sobre su mansión en Småland está claro que muchos conocen que el sencillo Kamprad también tiene otros hábitos. Pero nadie quiere hacer comentarios, todos piden a DN dirigirse al departamento de comunicaciones de Ikea.

¿Por qué es entonces la brecha entre la imagen de relaciones públicas y la realidad un tema tan sensible para Kamprad y su Ikea?

La respuesta se puede dividir en tres partes:

1. La familia

Ingvar Kamprad quiere, por razones obvias de fácil comprensión, que su familia pueda vivir una vida tan normal como sea posible. Demasiado mayor transparencia pueden poner en peligro la seguridad de la familia.

2. Los impuestos

Ingvar Kamprad ha estado siempre dispuesto a pagar el mínimo de impuestos posible, sin por ello quebrantar leyes. El secretismo y la sencilla apariencia puede ser una parte de esa estrategia.

3. La empresa

Uno de los remaches base del éxito de Ikea es el colosal control de costos. Ingvar Kamprad ha elegido encarnar el lema de la compañía sobre sencillez y frugalidad en su persona.

Cualquier cosa que amenaza la imagen del Kamprad austero y sencillo amenaza la base de toda la empresa. Según ha podido saber DN, existe una preocupación legítima en Ingvar Kamprad de que los jefes de clase media de Ikea no sigan los mandamientos del viejo.

Cuando DN reveló recientemente que la familia Kamprad cobra 3,5 millardos de coronas anuales de Ikea, se informa  que Ingvar Kamprad se puso sumamente irritado.

Si se compara la vida Ingvar Kamprad con muchos directores ejecutivos empleados en Suecia, destaca el primero como extremadamente modesto.

El ex jefe de Ericsson, Lars Ramqvist, posee por ejemplo el pomposo castillo Näsby a las fueras de Nyköping, mientras que el actual Jefe de Ericsson, Carl-Henric Svanberg, se ha comprado una mansión de la década de 1700 sobre un cabo en el lago Mälaren en Sigtuna.

El primer ministro Göran Persson recientemente compró una mansión en Sörmland de 160 hectáreas por 12,5 millones de coronas. La repulsa de Kamprad a presumir de sus activos diseña además la imagen de una persona muy simpática.

Pero Kamprad está obsesionado con que su imperio de muebles vaya a seguir creciendo y sobreviva a su creador.

El periodista Bertil Torekull pone en su libro entrevista con Ingvar Kamprad el dedo en el problema: “Si Ingvar Kamprad cambiara de hábitos la estructura de costos del imperio se colapsaría. El resultado sería desastroso.”

Si los 76.000 empleados de Ikea se enteran de que el fundador vive una vida decente de millardario terminan también de ser exigentes y ahorradores con los recursos de la empresa, se cree por lo menos que así razona Ingvar Kamprad. Las consecuencias de la rentabilidad de Ikea por lo tanto, serían desastrosas.

Kamprad también parece preocupado de que la imagen de la Ikea austera y de precios asequibles pudiera recibir un hostión en nosotros los consumidores, si su modesta vida de millardario se diese a conocer.

Por eso pues, la farsa debe continuar para salvaguardar el futuro del imperio, parece creer Ingvar Kamprad.

Posiblemente la verdad detrás de la hasta ahora exitosa estafa pública de Kamprad se pueda encontrar en una combinación de las tres respuesta parciales arriba. [Lyxhusen som Kamprad vill tala tyst om – DN.SE]

* (Los habitantes de Småland tienen fama de tacaños)

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