Cifras de inflación dividen a Argentina

Compra hoy – mañana puede ser más caro. Los agricultores se han beneficiado de los más altos precios de exportación. En el mercado de frutas en La Matanza a las afueras de Buenos Aires marcha el comercio. Pero los consumidores argentinos reciben cada vez menos por el peso.

BAJA CONFIANZA La inflación se ha convertido en un tema central para las elecciones presidenciales del otoño en Argentina. De acuerdo con cifras oficiales, los precios están aumentando en un 10 por ciento por año, pero en la calle es la confianza de los estudios insignificante.

-No creo un bledo en los números, la inflación real es por lo menos un 20 o un 30 por ciento, dice Vitali Tomchyshyn.

-Hace cuatro años se vendió una de mis camisas por 139 pesos. Hoy cuesta la misma camisa 310 pesos. Después de sólo cuatro años! Es lo mismo con el pan, la leche o cualquier otra mercancía, dice Tomchyshyn, que lleva la pequeña tienda de deportes Mysport en el centro de Buenos Aires.

Pero mientras la gente común ve que los precios vuelan, sostiene la autoridad de estadísticas Indec que la inflación asciende al 10,9 por ciento al año. Una persona que no se contenta con las quejas de la gente y menos aún con la estadística oficial, es Alberto Cavallo, hijo del ex ministro de Economía del país, Domingo Cavallo.

Él ha desarrollado un sistema que sigue a diario la evolución de los precios de 150 productos argentinos. Aquí se puede ver cómo el precio de medio litro de agua con gas desde el año 2007 se ha incrementado de 1.50 pesos a 3.25 pesos, cerca de 5,50 coronas suecas. O cómo el precio de un kilo de mate, un té muy popular, en el mismo período aumentó de 7 a 14 pesos, unas 24 coronas suecas. En general, las cifras dan testimonio de una tasa de inflación de un 29 por ciento en 2010.

Esta brecha entre las estadísticas oficiales y no oficiales tiene claras connotaciones políticas. Hace cuatro años revolcó el entonces pero ahora fallecido presidente Néstor Kirchner dentro y fuera a la autoridad anteriormente independiente. Personas claves fueron expulsadas, y nuevos métodos de medición fueron introducidos, algo que despertó sospechas de que el gobierno intentaba peinar las estadísticas. Hoy los argentinos parecen asumir que la autoridad y el gobierno simplemente mienten.

-Argentina pretende ser un país europeo, pero esto es el tercer mundo. Se muestran cifras de inflación que no son ciertas, dice Vitali Tomchyshyn.

Independientemente del número que mejor refleja la inflación real, se deben los aumentos de precios según el profesor de economía Guido Sandleris, a que el banco central imprime demasiado dinero.

-Desde el 2006, los precios en aumento de las materias primas han querido forzar el tipo de cambio. El banco central ha tratado de impedir este desarrollo mediante la compra de dólares de EE.UU. y vender pesos argentinos. Esto ha aumentado la oferta de dinero, lo que se refleja en aumento de precios, es decir, inflación, dice Guido Sandleris, activo en Torcuato di Tella, una universidad privada en Buenos Aires.

Un efecto secundario de esta espiral de precios es que ahora rige escasez de billetes de 100 pesos, el más alto valor en circulación. Al mismo tiempo hay un montón de pruebas acerca de cómo gente común está comprando bienes duraderos a plazos, para con la ayuda de la inflación hacer ganancias, y al mismo tiempo proteger sus ahorros. Otros compran ganado, caballos e incluso coches – cualquier cosa que se pueda esperar que aumente de precio tanto o más que la inflación. Nadie quiere tener dinero en la cuenta.

Casi diez años después de la quiebra del estado argentino, es difícil encontrar a un argentino que es positivo a la economía del país. Tampoco Vitali Tomchyshyn, cuya tienda está situada fuera de las zonas turísticas de lucro, tiene alguna expectativa del gobierno, ya sea el actual o el que le siga.

“Estoy preocupado, pero también acostumbrado. Argentina siempre ha tenido este problema, simplemente hay que aprender a sobrevivir y ahorrar dinero, y luego no gastar tanto cuando viene la crisis.”

¿Crees que viene una nueva crisis?

Por supuesto, en el plazo de tres años. Yo no soy economista, pero el peso está demasiado sobrevalorado, y el gobierno gestiona la inflación imprimiendo nuevos billetes. El dólar debería costar 8 pesos, pero cuesta 4 pesos. En cualquier momento el gobierno se quedará sin dinero, dice.

Según Guido Sandleris, el gobierno argentino debe darse cuenta de que ya no es posible controlar el tipo de cambio con sólo política monetaria.

-Luego deben aceptar que el banco central ya no puede financiar al Estado sin crear inflación, dice Sandleris. [Inflationssiffror delar Argentina | Näringslivsnyheter | SvD]

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