Travestis en peligro por ‘cirugías’

Según directivas de LGBT de Antioquia, en 2010 van 5 muertos por “cirugías clandestinas”. Un problema sin estadística ni legislación.

CirujanoLa cirugía había sido un éxito aun cuando su cuerpo quedara tan frágil como una figurita de plastilina. Y aunque le indicó que debía dormir bocabajo y bañarse con agua fría para que la silicona no se derritiera; que no podía sentarse ni caminar en tacones; a Brenda* nunca se le ocurrió prohibirle resbalarse por las escaleras.

Si bien las demás travestis sabían que esa garrafa de aceite que penetró en los glúteos de su colega se regó por todo el cuerpo después de la caída, la familia creyó que la culpable del deterioro de salud y posterior muerte había sido una tuberculosis. Desde entonces y para que no se repitiera el accidente, Brenda* incluyó en la lista de tips postoperatorios no subir ni bajar escalas.

Algunas siguen llegando por el agüero que mueve al gremio: “La que tenga aceite en el cuerpo despega en la calle”, dicen refiriéndose al ejercicio de la prostitución. Tampoco tienen miedo porque consideran que el fracaso de estos procedimientos va “en la suerte de cada cliente”. Y la mayoría sigue acudiendo con el síntoma de vanidad crónica que las induce a inyectarse parafina, aceite de bebé, de cocina, de turbinas de avión y de silicona, en quirófanos caseros de sala, comedor y alcoba por menos de 150 mil pesos.

Veneno a largo plazo

“La situación es muy grave en todo el Valle de Aburrá y no nos han parado bolas”, dice una directiva del Grupo Lgbt de Antioquia, quien asegura que el apogeo de estas prácticas clandestinas se debe a una agresiva competencia que existe entre las travestis. “Este año ya se nos han muerto cinco”.

“Se trata de una problemática de salud pública, no documentada e invisibilizada”, afirma la investigadora y consultora mexicana especializada en sexualidades, género y derechos humanos, Marina Bernal. Como no se reconoce la identidad de estas personas y mucho menos al momento de morir, “no hay un registro real de estas muertes”.

Según la Personería de Medellín, este tipo de prácticas clandestinas dejó como resultado la muerte de una travesti y el requerimiento de atención de urgencia por parte de otras tres y de un hombre gay en 2010.

Para el presidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica seccional Antioquia, Juan Sierra, los homosexuales “son un público potencial de alto riesgo” porque el deseo de verse con rasgos femeninos los induce a inyectarse cualquier sustancia tóxica desconociendo su carácter irreversible.

Advierte que existe una silicona para uso médico y otra para el industrial. La primera es sólida y tiene todos los estudios que le permiten ser usada en el cuerpo humano. Y la segunda es líquida, útil para fabricar betunes, esmaltes y lubricantes, así el expendedor de una tienda de químicos del centro, al indagarle sus usos, responda: “Esto sirve más que todo para gais”.
“La silicona líquida migra, no se queda en el lugar donde se inyecta. Por eso, se la ponen en los glúteos y aparece en las piernas o se sube a los pulmones, de los párpados baja al cachete o de los labios al mentón”.

El proceso de extracción para quienes ya padecen deformidades, daños y perjuicios, es tan complejo como revolver la mermelada con la mantequilla e intentar separarlas luego. Al extraer la mermelada se termina retirando mucha mantequilla. “Y eso mismo pasa en el cuerpo. Se termina sacando músculos, piel, nervios…”, explica el médico. […] [Carolina Calle Vallejo/Travestis en peligro por cirugías – El Colombiano]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*