El milagro en el lago

Arne Forsberg, 69, un sueco ‘ heladamente frío’

miraklet på sjön

Arne Forsberg  estaba en un lago con su tractor cuando el hielo se quebró. Quedó atascado con un pie en el pedal de su tractor a cuatro metros de profundidad  – pero se las arregló para salir y volver a casa en el frío.

Después de haberse ‘estrellado’ a través del hielo y caer al fondo del lago con su tractor, se levantó, caminó un kilómetro y cogió el coche a casa.

– Parece que el destino quiere que esté aquí por un tiempo más, dice él.

El lunes 22 de noviembre Arne había conducido una ronda con uno de sus caballos trotones sobre el hielo de la superficie del lago Mellan (Mellansjön) cuando descubrió que el hielo se encontraba irregular, lleno de bultos. Fue a buscar el tractor y una cuchilla para cortar los abultamientos. 

– El grueso del hielo estaba medido entre 20 y 25 centímetros y es más que suficiente, dice.

Pensó en la familia

Pero de pronto vio cómo los neumáticos delanteros estaban a un decímetro de profundidad sumergidos en el agua y todo sucedió muy rápidamente. El hielo se rompió, el tractor se fue al fondo del lago con Arne al volante y se quedó parado a poco más de cuatro metros de profundidad.

– ¿Es así como debe terminar?, fue mi primer pensamiento. Después pensé en mi familia, dice.

Él debía subir a la superficie, pero el zapato izquierdo estaba atascado, acuñado contra el pedal.

– Por suerte, había atado descuidadamente los zapatos por lo que logré forzar el pie y nadé hacia la superficie.

“Lo puso en la bañera”

Cuando llegó a la superficie del hielo y ya de pie llegó el siguiente problema – el coche se encontraba a un kilómetro de distancia. La única manera era ir – sin zapato ni calcetín en un pie. Cuando faltaban 200 metros para llegar al coche estuvo a punto de darse por vencido. Hacía 18 grados bajo cero y le dolía terriblemente el pie.

Pero él luchó y cuando la esposa Valborg le vio, quedó en estado de ‘shock’. Tenía la frente ensangrentada y sus ropas eran rígidas bolas congeladas.

– Lo puse en la bañera y lo enjuagué con con agua caliente, dice Valborg.

Después de un rato vino el choque y Arne se puso a temblar y a llorar como un bebé. Físicamente, escapó con leves lesiones por congelación en manos y pies. [aftonbladet.se/nyheter/article8270490.ab]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*