‘Cuchillo’: vanidoso, amante del alcohol, joyas y mujeres hermosas

  • Se le acusa de cometer 3.000 asesinatos
  • Fue hallado en navidad en medio de un banquete. Huyó y se lanzó a un río
  • El criminal es acusado de la masacre de Mapiripán y en Puerto Alvira
  • Tomaba a sus víctimas en sus brazos y las despedazaba con un cuchillo cuchillo

Su pasión por agarrar a las víctimas, abrazarlas y despedazarlas con un cuchillo lo llevó a convertirse en uno de los matones más famosos de Colombia. A Pedro Oliveiro Guerrero nadie lo conocía por su nombre real. Sí por su alias ‘Cuchillo’. Era un hombre de pocas palabras, rudo, un criminal en serie que degolló a gran cantidad de campesinos del sur del país y que ha muerto tras una larga persecución de la Policía de este país.

‘Cuchillo’ era narcotraficante, jefe paramilitar del Frente Héroes del Guaviare del Bloque Centauros y hasta el día de su muerte era jefe de una reconocida banda de narcotraficantes que delinque en Guaviare, Vichada y Meta, tres regiones de este país donde el paramilitarismo lucha con la guerrilla por un territorio minado de cultivos de coca que alimenta ilegalmente sus finanzas.

Oliveiro Guerrero era un hombre ostentoso, amante del licor, joyas en oro y diamante, y las mujeres hermosas. Quienes lo conocieron hablan de una vanidad exagerada, sin límites. Tanto que el 25 de diciembre, horas antes de morir, levantó la copa de champaña en medio de la espesa selva de Mapiripán, Meta, sur de Colombia, brindó por sus seguidores y todo su emporio con unas manos cuyas uñas estaban recién pintadas, su cabello permanecía peinado y su barbilla afeitada por un peluquero que lo frecuentaba en su campamento.

Ahogado en navidad

En medio de la celebración en una casa de Mapiripán, 300 hombres de la Dijín, Inteligencia y Antinarcóticos de la Policía llegaron y le aguaron la fiesta de Nochebuena. El hombre huyó desesperado y sus escoltas intentaron luchar contra una Policía que les ganó la partida. Tres días después, Oliveiro fue encontrado ahogado.

Al menos, así lo ha confirmado el General Óscar Naranjo, Director Nacional de la Policía en Colombia y cerebro del operativo donde cayó el jefe paramilitar. Según él, el hombre quien prometía no dejarse capturar nunca por las autoridades, se lanzó a un caudaloso río del Meta y encontró su muerte. Su cadáver fue encontrado flotando en el afluente y “presenta todos los símbolos de ahogamiento”, dice el alto oficial.

De acuerdo con la Fiscalía General de La Nación al paramilitar se le señala de cometer al menos 3.000 asesinatos de campesinos, además del crimen de su ex jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Miguel Arroyave, quien lo formó en el bajo mundo de la cocaína.

También es acusado de la masacre de Mapiripán y en Puerto Alvira, Meta donde más de 70 hombres humildes fueron decapitados en un hecho salvaje que las familias de las víctimas aún recuerdan con asombro.

Y el Juzgado Cuarto Penal de Villavicencio, Meta lo había condenado a 40 años de prisión por la desaparición de María Cristina Cobo Mahecha, enfermera en Guaviare el 19 de abril de 2004. […] [Francisco Argüello/elmundo.es/america/2010/12/29/colombia/1293653943.html]

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