Victoria pírrica para la industria del copyright

Hoy fueron condenados Fredrik Neij, Peter Sunde Kolmisoppi y Carl Lundström en el juicio de Pirate Bay. El castigo fue de entre cuatro y diez meses de prisión y 46 millones de coronas en daños y perjuicios. El fallo significa que la industria del copyright ha movido sus posiciones hacia adelante en la guerra contra los piratas, pero ¿qué es exactamente lo que tienen que celebrar? Nada.

La sentencia contra The Pirate Bay es una victoria pírrica de las que pocas veces se ha visto. El problema más grande de la industria del copyright no son piratas. Su principal problema es que tienen una fe fundamentalista en un antiguo derecho de autor que hace mucho fue superado por la realidad tecnológica, al mismo tiempo que sus clientes han abrazado la nueva realidad ingenuamente en su totalidad. Las industrias del Derecho de Autor están fuera de sintonía con sus clientes.

Mientras que los clientes se preocupan por la diversidad y la elección, se centra la industria del Derecho de Autor en la cultura estandarizada del rankeo y todo menos la libertad de elección. Se comete el error cardinal de creer que los clientes son clientes solamente. Se olvida de que ellos también son ciudadanos y que muchos ciudadanos hoy protegen su integridad personal de una forma que no se hacía hace unos años. Ellos no ven con ojos ciegos el hecho de que la industria del Derecho de Autor utiliza sus músculos económicos para ‘lobby-izar’ leyes la una más ofensiva contra la integridad personal  que la otra para su propio beneficio. La ley Ipred fue sólo el comienzo, ahora se acercan nuevos ataques ‘lobby-izados’ a la libertad de la red y por lo tanto también en nuestra vida privada.

La sentencia del Tribunal de Apelación no le dará ningún pase libre a la industria del copyright en los ciudadanos comunes. Ellos no creen que el uso compartido de archivos para uso personal es un delito grave, muchos ni siquiera opinan que en realidad debería ser un delito. Más de dos millones de suecos comparten archivos con regularidad. La dureza del Tribunal de Apelación en este caso, inevitablemente será comparada con el tratamiento suave que a menudo reciben las personas que han cometido delitos graves como malos tratos y violación. La desproporción entre el delito y el castigo no pasará desapercibida y costará tanto a la Corte de Apelaciones como a la industria del Derecho de Autor la credibilidad.

La lucha del movimiento de los piratas contra la industria del Derecho de Autor es una batalla clásica de David y Goliat y David va a ganar esta vez también. Cuando la industria del copyright tiene ahora la vista puesta en los que comparten archivos, no se darán por vencidos. El desarrollo va a ir en la misma dirección que lo ha hecho en otros países. Se comenzará a perseguir a los piratas a lo grande. No se dudará en querellar destructivamente el futuro de los jóvenes, pero al mismo ritmo que se aprietan los tornillos también se perderá la poca simpatía que se logró atraer hacia sí. Porque quién puede tener alguna simpatía por las grandes empresas multinacionales que han creado un nuevo modelo de negocio de destruir el futuro de los jóvenes?

La paciencia de la gente se agotará pronto. La continuas exibiciones musculares de la industria del Derecho de Autor se sienten como viejas. Se ha utilizado la misma táctica durante décadas. En cada cambio tecnológico se envía un ejército de abogados para hacer enderezar al mundo según los viejos patrones. Afortunadamente, el mundo no se dejará intimidar. A pesar del trabajo duro de la industria del copyright para frenar las iniciativas nuevas y creativas, se encuentran en todas partes, especialmente en la red. Cualquiera puede ver que los constantes gritos de la industria del copyright sobre la muerte de la cultura es una mentira y un maldito poema. Lo único que se está muriendo es su monopolio sobre la cultura y no es un día demasiado pronto.

Es en las grietas del monopolio de la industria del Derecho de Autor que el futuro de la cultura libre está floreciendo, no detrás de sus muros. La mayor amenaza contra los creadores de cultura nunca ha sido el que alguien comparta archivos de sus obras, sino que nadie en absoluto esté interesado en ellas. Por medio de permitir el intercambio de archivos para uso personal ayudamos a la nueva generación de creadores de cultura a encontrar su audiencia y sentar una base sólida para su futura carrera. Además supondría una significativa reducción de velocidad en la carrera por la sociedad de vigilancia.

La sentencia contra The Pirate Bay no es el fin de compartir archivos. Es el comienzo de la caída de la industria del copyright. [Pyrrhusseger för upphovsrättsindustrin | Brännpunkt | SvD]

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