Migrantes, en manos de los ‘coyotes del sur’

  • Los “coyotes” se encargan de cruzar a la gente de una orilla a otra del río Suchiate y su comisión es de 250 pesos por llevarlos a Ciudad Hidalgo, Chiapas; a Tapachula 800 pesos y a Arriaga 3 mil pesos

  • A los centroamericanos les cobran entre 4 y 5 mil dólares por llevarlos desde Guatemala o Tapachula, Chiapas, hacia una ciudad de Estados Unidos. A la gente que procede de Sudamérica 15 mil y si vienen de otro continente, como el africano, hasta 20 mil dólares

La definición académica describe que un coyote es un tipo de lobo pequeño, que sigiloso pesca a una oveja y se la traga. La palabra “coyotear” esconde a un pillo que hace de intermediario en cualquier negocio que pueda sacar ventaja. Pero la palabra coyote en México es sinónimo de abuso, de criminalidad, de un tipo que se aprovecha de migrantes que tienen la ilusión de llegar a Estados Unidos.

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Dicen que son “un mal necesario”. La frase es polémica, sobre todo ahora que se sabe que entregan migrantes a la organización criminal de Los Zetas, que en agosto pasado ejecutó a 72 indocumentados. La realidad es que para algunos, los “servicios” de los coyotes resultan útiles, pero muchos otros, han sido víctimas de sus fechorías.

De los coyotes que hablamos, los del sur, los de la frontera de México con Guatemala, son esos que acechan el rebaño de migrantes de Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Brasil, Colombia e, incluso de la propia, Guatemala para internarlos o perderlos en territorio mexicano.

A los centroamericanos les cobran entre 4 y 5 mil dólares por llevarlos desde Guatemala o Tapachula, Chiapas, hacia una ciudad de Estados Unidos. A la gente que procede de Sudamérica 15 mil y si vienen de otro continente, como el africano, hasta 20 mil dólares.

Los coyotes que trabajan en la frontera sur de México también son centroamericanos y mexicanos. Muchos de ellos engañan a los migrantes, les roban el dinero y los dejan botados en el camino, en el mejor de los casos.

A Edwin, un colombiano que hoy permanece en Tapachula en espera de otra oportunidad, le fue muy mal con el coyote. En Agua Caliente, Honduras, lo contrató por 2 mil 500 dólares y lo subiría hasta el río Bravo, en Matamoros. La ruta fue Esquipula, de ahí a Santa Elena, en El Salvador, y finalmente el Petén, en Guatemala. Días después, dice que en Tenosique, Tabasco, a él y a otras familias los entregaron con Los Zetas. “Lo agarré porque quería venir más seguro, pero el problema es que el pollero trabajaba para ellos. Nos entregó, cobró su dinero y los otros nos llevaron a la frontera”.

Una experiencia “inolvidable”

Edwin asegura que todo fue como un secuestro, los tuvieron en una casa de seguridad, y les pidieron hablar vía telefónica con sus familiares en Estados Unidos. Querían 10 mil dólares por pasarlos al otro lado. “Había seis o siete cabrones que estaban armados. El que no pagaba lo tableaban y los iban a dejar a las vías o quién sabe qué pasaba. La gente estaba llorando”. La familia de Edwin pagó y lo entregaron en Houston, Texas. Meses después lo detuvo la migra y lo deportaron.

No es necesario buscarlos debajo de las piedras. En la plaza de Tapachula cualquier persona puede saber dónde encontrarlos. El joven de cachucha, lentes oscuros y una cruz en el pecho se acerca. Dice que sólo trabaja con “papeles”. Que lo lleva a uno con la “doctora” de Migración de México, en Chiapas, y que ella tramita la visa de trabajo conocida como FM3. “Usted no va a hacer nada, yo hablo con ella, yo tengo el contacto”. Insiste en ir a un hotel de paso donde ya tiene otras visas que gestionó para varios migrantes nicaragüenses. Cobra 4 mil dólares por el viaje a Texas. Dos mil ahora y otros dos mil en Estados Unidos. “Se necesita dinero para pasaje de autobús, comidas y hospedaje. De aquí tomamos un camión y luego otro que nos lleva a Tamaulipas, allá los entrego con mi jefe y él los pasa. Llámame porque que salimos mañana mismo”, dijo y se alejó. […] [Alejandro Suversa/eluniversal.com.mx/primera/35942.html]

Centroamericanos Golpeados

tren de la muerte_

[…]  “El personaje más feo de este reportaje y por supuesto el más difícil de retratar es “el crimen organizado”, que ha hecho de los emigrantes un gran negocio a través de los secuestros. Resumo más o menos como funciona: les secuestran, les piden los teléfonos de sus familias en Estados Unidos (los que las tengan) y las llaman con esta amenaza: “si no me pagas 3000, 4000 o 5000 dólares mato a tu pariente” y no es una amenaza en falso, lo hacen.“ […] [vidaytiemposdeljuezroybean.blogspot.com/2010_…]

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