La nueva imagen del escándalo de la Casa Real de Suecia

Yo estaba sentada al lado izquierdo del rey y mi amiga estaba sentada al otro lado. Karin, de 48 años, es una de las principales testigos en el libro escándalo sobre los ‘romances mujeriegos’ del rey. Ahora ella decide contarlo todo en Expressen.

Sofie, 40, es una exitosa empresaria y madre de varios hijos. Ahora ella da testimonio de las fiestas de strip-tease con el rey.

Juntas dan nuevas imágenes del escándalo que sacude a la familia real sueca.

Cuando una chavala que había podido estar en las fiestas empezaba a sentirse triste porque se había enamorado de alguno de los hombres – era echada a la calle.

Eran buenas comidas, buen vinos, y todo era gratis, así que de esta manera, nos pagaban bien.

deanne-Esta fue la semana en la que el libro “El monarca a su pesar” de Thomas Sjöberg, Deanne Rauscher y Tove Meyer cayó como una bomba.

Las denuncias de que el rey y sus amigos íntimos durante décadas, pusieron como sistema el divertirse con mujeres jóvenes ha crecido en tan sólo unos días a uno de los mayores escándalos que jamás haya golpeado a la familia real sueca.

Expressen ha examinado últimamente varios de los testigos clave del libro y sus historias.

Anoche se reunieron los reporteros de Expressen con Karin, hoy de 48 años.

Su historia sobre la amorosa fiesta de los cangrejos con el rey Carl XVI Gustaf y sus amigos más cercanos ha sido difundida por los medios de comunicación en todo el mundo.

Expressen entrevistó ayer también a Sofie, 40. Ella no aparece en el libro “Den motvillige monarken” y tampoco fue contactada por los autores durante el trabajo del libro.

Pero su historia confirma del todo las imágenes que Karin y las otras mujeres jóvenes dan en el libro de los hombres de más edad en el círculo del rey.

Una imagen que los amigos del rey tajantemente niegan que sea cierta. 

– Sólo mentiras y calumnias todo, supongo. Yo no pienso leer el libro ni siquiera una vez, ha dicho Anders “Aje” Philipson a Expressen.

– Es definitivamente calumnia, dice Anders Lettström.

Pero el mismo rey en su conferencia de prensa, durante la caza de alces anual en Halle-Hunneberg en Västergötland el jueves, optó por no desmentir. Él se limitó a decir que el contenido del libro eran cosas que pasaron hace mucho tiempo.

– Hemos decidido dar vuelta la página, dijo el rey.

Karin, 48, vive ahora una vida tranquila con trabajo, esposo e hijos en uno de los suburbios de Estocolmo.

Ella cuenta sobre sí misma, algo así como hace 20 años, los años finales de la década de 1980. Es una persona completamente diferente que ella describe. Ella tenía algo más de 25 años y era conocida en la vida nocturna de Estocolmo como una chavala de fiestas.

– Yo había visto al amigo del rey Christer Gustafsson en el pub con bastante frecuencia. Aunque entonces lo conocía más como amigo de pandilla de Björn Borg y el luchador Frank Anderson, dice Karin.

Ella y Christer Gustafsson se conocieron y se intercambiaron números de teléfono.

– Un día me llamó y me preguntó si yo “quería ir a una fiesta”. Serían hombres muy ricos, gente ’distinguida’, los que irían allí.

Karin era curiosa y dijo que sí. La fiesta se celebró en un gran apartamento privado en Östermalm.

– Los amigos del rey, Christer Gustafsson, Aje Philipson y Anders Lettström estaban allí. El rey no vino, pero por supuesto que se sentía una un poco honorada por haber sido invitada, dice Karin.

Sofie, 40 , vive en una familia asentada hoy. Ella tiene una buena educación, una profesión de prestigio y empresa privada. Ella tiene marido e hijos – y ya no tiene contacto con ninguna de las personas con las que pasaba el tiempo a finales de los 80 y principios de los 90.

Ella participó entonces, durante algunos años, en el círculo que rodeaba al rey. Ella dice que estuvo en fiestas donde las chicas comenzaron a hacer strip-tease para el rey y sus compañeros.

– Lo que se ha escrito sobre sus fiestas no es exagerado, al contrario, me parece que más bien son moderaciones, dice ella.

Mille MarkovicSofie dice que estuvo en unas cuantas fiestas con el rey, tanto en el ‘club negro’ del superconocido torpedo y boxeador Mille Markovic en Kungsholmen como en fiestas privadas celebradas en pisos de Östermalm en Estocolmo.

– El rey podía, por supuesto, estar más relajado en un apartamento en Östermalm que lo que estaba en el club, dice Sofie.

Karin cuenta que Christer Gustafsson la llamó poco después de la fiesta privada con los amigos del rey.

– Esta vez sería super especial, dice Karin.

– Christer me preguntó si yo conocía ‘chicas buenas’ que podrían venir a una velada íntima. Llamé a mi amiga Gunilla, que trajo consigo una amiga, Annelie. Ámbas estaban en sus 20 años. Karin, pocos años más.

– Quedó claro que habría un pequeño grupo de personas y que el rey estaría allí. Iríamos a comer cangrejos. Pensé que era extraño, ya que era a finales de año, dice Karin.

Muchas mujeres han contado la misma historia acerca de la vida festiva del rey. En el libro escándalo que todo el mundo habla ahora, pero también para Expressen. En declaraciones a Expressen, varias mujeres que participan en el contenido del libro y con las que Expressen ha estado en contacto, han dicho lo mismo. Los datos son coherentes, a menudo confirmados por varias fuentes primarias. Todas atestiguan sobre una vida de fiestas que habrían podido exponer al jefe del estado de Suecia a riesgos de chantaje.

Karin explica cómo ella y las otras dos chavalas fueron recogidas por una limusina oscura.

– Christer Gustafsson fue con nosotros. Estábamos sentadas y discutíamos con él la forma en que titularíamos al rey cuando llegáramos. Yo estaba un poco nerviosa. Pensé que saltarían ranas de mi boca, o malas palabras. ¿Cómo se saluda? “Hola Rey”? “Buenos días su majestad”?

Karin dice que se lo pasaron divertido en el coche.

– Se nos ocurrieron cosas locas que absolutamente no podíamos decir. Christer dijo que dijéramos “El Rey”. “Eso le gusta”, dijo él.

– Pero resultaron todos los posibles otros nombres esa noche. Y le pareció que era divertidísimo, dice Karin.

Nadie contó a las tres jóvenes a dónde iban, o quién era el dueño de la casa de campo donde finalmente se detuvo la limusina.

– Siempre he creído que era del propio rey. Pero probablemente era sólo algo que yo daba por sentado, dice Karin.

El examen de Expressen muestra que el rey y las mujeres de hecho festejaron en una casa propiedad de un familiar de uno de los políticos más famosos de Suecia.

Karin no tiene ningún recuerdo de que ella viera ningún guardaespaldas.

– Pensé que era un poco extraño. Pensé que estarían como esos que se ven en la televisión, en trajes elegantes y auriculares, dice.

Al igual que las otras chicas que fueron invitadas a las fiestas rondaba Sofíe los 20 años de edad.

Fue en esta situación que yo perdí la fe en nuestro rey sueco, dice.

Sofie lo describe como que los hombres “hacían shopping de compañía de chavalas” en estas cenas. Que las chavalas eran posesiones que ellos usaban para divertirse.

– Era como una industria de chicas casi, dice Sofia.

Ella describe cómo los hombres eran manipuladores, que hacían creer a las chavalas que eran especiales.

– Yo nunca sentí por ejemplo que yo era invitada de la misma manera que las otras chicas. Pero creo que fue así que era, que eran listos para hacernos sentirnos especiales, dice Sofie. 

Ella dice que nunca fue íntima con ninguno de los amigos del rey.

– Yo no era probablemente tan divertida en sus ojos. Yo era bastante moralista. Claro que vi que se ‘strip-tease-aba’, pero entonces yo estaba completamente vestida con los hombres.

No era mi cosa a quitarme la ropa.

Karin dibuja rápidamente un boceto sobre la cabaña de caza –jaktstugan- en el bloc de notas, habitación por habitación.

– Una hall como una “T”, aquí un dormitorio a donde puedo volver. Aquí, en el otro extremo del hall había un espejo de oro elegante.

El ambiente estaba un poco presionado al principio, según Karin.

– No sabíamos realmente qué íbamos a decir. Pero luego nos sentamos y comimos. Sólo recuerdo que comimos cangrejos, me pareció que era tan bueno. Ya cuando nos sentamos a la mesa estaban en marcha con los snaps. Así que el ambiente se puso alto rápidamente. Era mucho alcohol.

Karin dice que eran tan pocos alrededor de la mesa que todavía hoy puede decir exactamente quiénes estaban sentados dónde. Cuatro mujeres, tres de las cuales eran mucho más jóvenes que los hombres. El rey y algunos de sus amigos más cercanos.

– Yo estaba sentada en el lado izquierdo del rey, y mi amiga Gunilla estaba sentada al otro lado. El asistente del rey estaba sentado junto a Gunilla y pelaba cangrejos y hacía  buenos sándwiches con cola de cangrejo para el rey. Pensamos que era muy chupaculos, ridículo, dice Karin.

Ella dice que tomó uno de los sándwiches y pegó un bocado de él.

– Entonces el rey me miró y dijo: “Ese era realmente mío”, dice Karin.

Aunque nadie se cabreó. Ella lo describe como una cosa casi liberadora.

– Luego vino este famoso ‘juego de snaps’.

Un sorbo de snaps pasó de boca en boca alrededor de la mesa.

– No recuerdo quién lo sugirió. Creo que fue una de nosotras. Yo que tengo terror de gérmenes pensé que era realmente repugnante. Pero yo estaba borracha. Aunque el rey parecía pensar que era casi tan repugnante como yo.

kKarin dice que no le importa decir lo que sucedió durante la noche.

– En realidad realmente anhelaba hacerlo. No hay nadie que me haya creído cuando he tratado de contarlo antes.

Sofia dice que nunca hubo ninguna obligación de hacer strip-tease para los hombres – pero que era una atmósfera especial que afectó a varias de las otras jóvenes mujeres.

– Las chicas eran activadas a mostrar gran parte de ellas mismas. Cuanto más enseñaban más únicas creían que se convertirían ante los ojos de los hombres, dice Sofie.

Ella toma distancia de todo lo que pasó en las fiestas:

– Es manipulativo lo que sucedió. Tenían 40, 50 ó 60 años y usaban toda su experiencia de vida para manipular a estas chicas de 20 años de edad a estirar sus propios límites personales. Creo que es de mal gusto, dice ella.

En las celebraciones que ella participó no había strippers contratadas – sino que eran las chavalas invitadas las que se quitaban las ropas.

– Eran chavalas normales como tú y yo que sentían que el ambiente era tal que querían alegrar a estos hombres. Estiraban los límites, porque querían alegrar a los hombres, dice Sofie.

Ella es muy cuidadosa con que de ninguna manera quiere juzgar a las mujeres que hicieron strip-tease.

– Sé que no eran chavalas que saltan a la cama a diestro y siniestro. Pero por alguna razón fue que hicieron esto.

Según Karin, fue la tercera de las adolescentes, Annelie, que empezó a bailar y quitarse la ropa después de la cena.

– Nos shakeamos todos un poco en la sala de estar. Un poco como se bailaba en los años 80. Pero luego nos quitamos algo de ropa nosotras tres.

Sólo había una pequeña cama individual allí dentro.

– Estaba decorado muy espartanamente.

Karin dice que había bebido demasiado y que ella, después de un tiempo sólo quería largarse de allí. Ella dice que llamó a su novio de una habitación contigua.

– Entonces dijo la mujer algo mayor que me conduciría a casa. Ella tenía un auto un poco ‘hinchado’, un escarabajo VW quizás.

– Yo sólo me retorcía la cara. Ella me dijo que me olvidara de la noche, que borrara del coco lo que había experimentado.

Pero la historia de Karin se confirma en el libro “Den motvillige monarken” en largas entrevistas.

– No entiendo aun hoy cómo se atrevió el rey estar allí con chavalas tan jóvenes. Y que los otros lo permitieran me pareció increíblemente extraño.

Karin dice que ella un tiempo más tarde fue invitada a acompañar con los amigos del rey a Gotland para dos días de fiesta en un barco que era propiedad de Aje Philipson.

– El rey no estaba en ese viaje. Pero había muchas chicas muy jóvenes, dice.

Después de eso, dice Karin, fue invitada a uno de los llamados “viajes de amor” a Åre. La amiga Gunilla estaba allí y varias otras chavalas jóvenes.

– El rey estaba allí. Fuimos en motos de nieve por las montañas. Recuerdo especialmente una mujer un poco mayor y de clase alta que estaba vestida del todo mal. Calenté sus pies dentro de mi cazadora cuando estábamos en un viaje de moto de nieve. Todos estaban irritados porque ella retrasaba a todos porque pasaba tanto frío.

Karin cuenta cómo un amigo del rey en la piscina del hotel se puso su bañador rosa con el texto Betty Boop en el pecho.

– No tuvo lugar en él realmente, dice ella.

Sofie estaba un poco de lado durante las fiestas. Ella opina que obtuvo una visión bastante clara de cómo los hombres trataban a las mujeres con las que comenzaban una relación.

– Yo creo que muchas de las mujeres tenían una creencia sincera de que los hombres las amaban y de que se iban a separar de sus esposas. Varios de los hombres se enrollaban con el concepto del amor con el fin de conseguir lo que querían. Y debo señalar que no eran chavalas tontas a las que engañaban. Era en realidad de mujeres inteligentes de lo que se trataba, que pensaban que eran especiales, y que obtuvieron sus corazones rotos, dice Sofie.

DEN MOTV

Aquéllas mujeres que se volvieron demasiado palizas –persistentes- y demasiado emocionalmente involucradas eran rápidamente expulsadas de la ‘compañía’, según Sofie.

– Cuando una chica que había participado en las fiestas empezaba a sentirse triste por haberse enamorado de alguno de los hombres, entonces se había vuelto más en una carga que en un recurso. Y entonces era echada a la calle, dice ella.

Que nada de la forma de vida salvaje de la pandilla del rey haya salido en los medios antes le sorprende a ella.

– No era sólo el círculo íntimo el que asistía a las fiestas, a veces podía haber 30-40 hombres. No eran en realidad muy especialmente discretos pero deben de haberse confiado de que todos guardarían silencio y que nadie escribiría sobre ello, era como una ley invisible, dice Sofie.

Karin dice que fue invitada a un total de siete u ocho fiestas con la pandilla de amigos del rey, entre otros una ‘fiesta de toga’ en un apartamento en Östermalm en Estocolmo.

– Era un piso muy grande. Todos tenían que tener una sábana consigo, pero yo y mi amiga nos negamos. Pensamos que estábamos feas con las sábanas, se ríe ella.

-Aunque dos guardaespaldas de Säpo estaban sentados en una habitación detrás de la cocina. Tenían trajes negros, pero estaban obligados a ponerse la sábana encima de los trajes. Parecían completamente humillados y recuerdo que nos dio un ataque de risa histérico, dice Karin.

Ella describe un sofá en la sala que casi parecía un trono real.

– Muy tallado con oro. Cabían tal vez tres en él si se apretaba hacia abajo. Allí estaba el rey y tenía un montón de chicas que se aferraban a su alrededor.

Karin dice que nunca oyó hablar de las llamadas “chicas del café”, mujeres que eran invitadas a entretener al rey y sus amigos después de una buena comida.

– Siempre fuimos invitadas a las cenas cuando estábamos.

Karin dice que poco a poco comenzó a reaccionar de lo que veía: 

– Entendimos que era algo enfermizo que el rey estuviera por ahí en un montón de fiestas. 

– Sé que pensé que era ‘raro de mierda’. Se era aun así tanto mucho más joven. Era como si fuésemos de la misma edad que su hija casi.

Sofie dice que ella piensa que es bueno que cada vez más mujeres ahora se atrevan a salir a la luz y contar sobre la pandilla del rey. Lo que ella ha leído en los periódicos hasta el momento ha coincidido con cómo ella experimentó que vivían el rey y sus amigos por aquéllas fechas.

– Me alegro de que estas chicas hayan salido a dar la cara. Deben tener honor por ello, dice.

– Es un transtorno que tienen. No estoy hablando sólo del rey, sino que de toda esta pandilla. Hombres adultos que pueden controlar chavalas jóvenes y que hacen eso sistemáticamente de esta manera, dice Sofie.

Ella no acostumbra hablar sobre sus experiencias con el rey. Cuando Expressen le llama no duda aun así en contar.

– Es difícil como mujer en Suecia decir que “opino que tenemos un buen rey” dice Sofie.

Ella es positiva al debate que ahora ha surgido. Sin embargo ella no quiere salir con su nombre o posar en foto.

– Esto no es algo de lo que me siento orgullosa o que voy y presumo entre  amigos y conocidos. Lo mantiene una para sí misma. Me imagino que es lo mismo para las otras chicas, dice Sofie.

La última fiesta a la que asistió Karin fue en 1990 en el ‘club negro’ de Mille Markovic, el “Club Power” en Kungsholmen, en el centro de Estocolmo.

Karin dice que ella nunca recibió dinero por ir a las fiestas de los amigos del rey.

– Nunca jamás. Pero era buena comida y eran buenos vinos y todo era gratis. Así que de esta manera, nos pagaban bien. No era como si tuviéramos dinero y pudiésemos comer tan bien normalmente. Es claro que era un lujo muy grande para nosotras.

Sofie dice que ella nunca se sintió atraída por hacer strip-tease para el rey y sus amigos. Sin embargo ella no quiere ‘hacer cartel’ de que ella era una de las mujeres que asistieron a estas fiestas.

– Ahora después he pensado sobre qué en realidad yo estaba haciendo allí. No éramos mentes iguales, no teníamos valoraciones similares, no compartíamos nada en realidad. Y creo que muchas chicas han sentido de la misma manera después. Que esto fue algo estúpido y superficial, que se podría haber pasado sin ello, dice Sofie.

La curiosidad y la tentación de ver algo más del rey fue tal vez lo que hizo que ella y otras mujeres jóvenes, aun así fuesen a las fiestas con los hombres mayores.

Karin dice que el organizador de fiestas del propio rey, Christer Gustafsson, se puso furioso con ella cuando de repente dejó de aceptar las invitaciones.

– Me llamó y me molestaba y me daba la paliza. Él pensó que yo le fallé. Pero yo rompí por completo con esa vida. Empecé en un trabajo decente. Empecé una vida nueva, dice Karin.

Karin dice que vio a Elisabeth Tarras-Wahlberg en la televisión la otra noche, cuando la ex jefa de prensa de la Corte Real condenó a todas las mujeres anónimas que ahora atestiguan sobre los amigos del rey.

Karin dice que le gustaría encontrarse con ella.

– Me encantaría ir a ella y presentarme y decirle “Hola, mi nombre es Karin, yo soy una de las que usted afirma no ha visto u oído algo o experimentado nada. Me gustaría decirte que yo lo he hecho.” [nyhetspressen.se/1028364.html]

Nota: Sofíe, Karin, y Annelie tienen en realidad otros nombres.

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