Fidel Castro juramentó ayer como ciudadano estadounidense

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Nacido en Güines, Cuba, Fidel Castro Sotolongo narró las vivencias vinculadas a su peculiar nombre junto a su esposa Yolanda Nieves. (Especial/ Julito Planell)

Fidel Castro juramentó ayer como ciudadano estadounidense.

Lo hizo sin vestir guayabera y en compañía de su familia. Pero no estuvo su hermano Raúl ni su hija Alina porque no se trató del mandatario cubano conocido por el mundo entero.

Fue Fidel Castro Sotolongo, quien ayer alzó su mano derecha en el Tribunal Federal para naturalizarse y así tener acceso a todos los derechos que vienen con la ciudadanía, como el voto. Durante el acto, tuvo que decir su nombre a viva voz. La emoción del momento se quebró en una risa colectiva.

Sí, en Carolina,  Puerto Rico, vive un Fidel Castro hace ocho años y la mera mención de su nombre en público provoca risas, incredulidad y asombro a todo aquel que lo conoce.

“Es una coincidencia que resulta jocosa”, dijo el hombre que en enero próximo cumple los 50 años y está casado con una boricua, Yolanda Nieves, con quien tiene una niña de un año.

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No recibió a El Nuevo Día con uniforme militar y un puro en la boca. Más bien lo hizo con muchas historias jocosas. Desde el momento que Fidel salió de Cuba con una visa de turista para visitar Haití y llegó a Miami de manera ilegal, comenzaron las bromas a causa de su nombre y su apellido.

Las anécdotas llueven cuando tiene que presentar su tarjeta de identificación o de crédito o cuando lo llaman por su nombre de pila.

En una ocasión, fue a Guavate a comprar un árbol. Como no lo consiguió, el vendedor le pidió su nombre para hacérselo llegar. Tras escuchar la respuesta el jardinero le preguntó, “¿Para dónde lo envío aquí o a Cuba?’”, relató su esposa entre risas.

El nombre completo hasta le ha traído suerte a Fidel. Relató que un policía lo detuvo en Arecibo por sobrepasarse 5 millas en la velocidad permitida. Al ver la licencia de conducir y la del vehículo el oficial se echó a reír. “Me dijo, ‘no puedo creer que le voy a dar un ticket a Fidel Castro’, y no me dio el ‘ticket’”.

También ganó un trago cuando logró demostrarle a una camarera que no bromeaba respecto a su nombre.

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Fue idea de Alfredo

Su padre, Alfredo, y quien vive en Cuba, fue el responsable.

“Es una persona que en su niñez pasó mucho trabajo y él me decía que él tenía que aceptar ese régimen por las cosas que había logrado. Yo soy el único varón, él es de apellido Castro (ríe)”, dijo para de inmediato explicar que su nombre se puso de moda tras la revolución castrista.

Sin embargo, a Fidel “nunca” le ha gustado su nombre. Es por eso que desde que pisó suelo boricua un 15 de enero de 2002 se hace llamar “Leo” entre sus amigos y compañeros de trabajo en la farmacéutica Pfizer. Es la abreviación del nombre de su único hijo, Leonardo y quien aún vive en Cuba al igual que su madre, quien residía en Puerto Rico.

Fidel tuvo la opción de cambiarse el nombre al convertirse en ciudadano estadounidense, pero desistió de la idea a estas alturas de su vida.

Un nuevo resurgir

La vida de Fidel cobró un nuevo aire tan pronto llegó a la Isla. Por eso no titubea al decir que llegar y vivir en Puerto Rico fue “nacer de nuevo porque uno vive en un país con unas costumbres, de una manera distinta a como se vive aquí”, dijo recalcando que además de la gente lo más que le agrada de la Isla es “la libertad”.  […] [Por Gloria Ruiz Kuilan/Fidel nace de nuevo en Borinquen – El Nuevo Día]

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