El negocio de la ‘pesca’ de cadáveres en China

“Pescar” cadáveres, un turbio oficio que crece de la mano del desarrollo chino

Grupos de “pescadores” se dedican a buscar y sacar cuerpos de los ríos y luego los venden a las familias.

La familia Song es una de las más prósperas de la aldea de Changpo, bien pegada al curso superior del río Amarillo. Sus ingresos anuales alcanzan los 100.000 yuanes (15.000 dólares), una verdadera fortuna en China. Sin embargo, pocos vecinos los envidian. La razón es precisamente el origen de su riqueza: los Song son pescadores de cadáveres, gente que pasa los días navegando por el río en busca de personas muertas para capturarlas, remolcarlas en su barca hasta la orilla y venderlas luego a las familias en “lonjas” improvisadas.

No son los Song una macabra excepción en el país más poblado del mundo. Cientos de personas se dedican a este lúgubre negocio a lo largo de miles de kilómetros de ríos y canales. Sacar cadáveres de las aguas es en realidad una tarea ancestral en China. La diferencia es que antes eran los pescadores locales quienes asumían la tarea como un servicio público y recibían licores o cigarrillos como regalo de las agradecidas familias. Hoy, con el país sumido en el capitalismo salvaje que le ha elevado al rango de segunda economía mundial, hasta este servicio se ha profesionalizado , originando con ello un turbio negocio que extorsiona a miles de familias cada año.

¿Pero cómo se convierte un cadáver flotante en un producto con alto valor añadido? El requisito fundamental es ocultar su identidad en todo momento. Por eso estos pescadores mantienen siempre a su presa hundida bajo el agua. Las familias, ansiosas por saber si el cuerpo que flota es el de ese ser querido que lleva días o semanas desaparecido, pagan grandes sumas por el solo hecho de poder verle la cara al muerto. Si nadie reclama el cuerpo, éste es lanzado de nuevo al río. Sin más.

Recientemente, un reportaje publicado en la prensa anglosajona reveló cómo uno de estos pescadores, Wang Shouhai, recolectó la friolera de 5.000 yuanes (750 dólares) antes de mostrar el rostro de uno de los tres estudiantes universitarios que habían perdido la vida tratando de salvar a un grupo de niños que se estaban ahogando en el caudaloso río Yangtsé.

La falta de escrúpulos de Wang, a quien no le importó que el chico fuera casi un héroe, y sobre todo una foto suya en la que a parece en su bote negociando el precio de su joven presa , a quien sólo le asoma un brazo, destapó a ojos del mundo las miserias de esta industria y causó ira y estupor entre los chinos.

Zhong Yi, el fotógrafo que captó a Wang en pleno regateo , reconoció que “la situación no ha cambiado” desde entonces. “Hace sólo unos días, en el mismo tramo del río, unos padres esperaron durante tres días a que el cuerpo de su hijo saliera a la superficie porque no podían pagar 12.000 yuanes (1.800 dólares)”, denunció.

“Este trabajo debería volver a ser un servicio social en el que sólo se paguen los gastos que conlleve el rescate. Que alguien pida dinero por enseñar la cara del fallecido es inhumano”. Quien esto afirma es Cui Jie, 62 años, más de una década dedicado a la búsqueda de cuerpos en los canales y estanques de Beijing. Él es uno de los pocos “pescadores de cadáveres” que faenan en la capital china, y desde luego el más reconocido. Tal vez porque su efectividad es tremenda y porque no trata de chupar hasta el final la sangre de los familiares. […] [Por David Brunat/clarin.com/mundo/asia/Pescar-cadaveres-turbio-oficio-desarrollo]

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