Crucero en formato gigante

Acceso ilimitado a comidas, innumerables shows y una oferta de actividades que incluye tanto el casino más grande del mundo en alta mar como un gran parque.

SVD viajó en un crucero de formato extragrande.

Es un mundo totalmente propio que está a la espera en el legendario puerto de Florida Port Everglades. El puerto, que fue sede de los buques de crucero durante décadas, ha sido testigo de cómo la industria turística flotante se hincha y la importancia del tamaño para el mundo artificial en el que que cada vez más viajeros eligen pasar sus vacaciones. El MS Sovereign of the Seas dominó en los años 80, Carnivale en los años 90 y el mayor buque de crucero de la década de 2010 se llama Oasis of the Seas* y puede acomodar a más de 6.000 pasajeros.

 
El tamaño en sí mismo ha llevado a muchos a reservar el viaje, lo que explica por qué varios viajeros en el autobús ‘trasfer’ desde el aeropuerto de Fort Lauderdale, exaltados sacan la cámara fotográfica deseosos de tomar una foto cuando por primera vez avistan el buque de 360 metros de largo y 65 metros de alto. Tan pronto como el autobús ha frenado, comienza un impresionante registro de entrada. Cada viajero es tratado con una sonrisa y un elogio. El equipaje no se necesita levantarlo ni un metro sino que se deja en el muelle y todos los invitados son fotografiados de forma que el personal tenga una imagen de la cara emocionada del huésped cada vez que se pase su tarjeta de débito temporal. Estamos a punto de comenzar nuestro viaje al Caribe, pero a bordo del buque gigante que rige el servicio norteamericano. Los viajes de crucero dejan a pocos indiferentes. Ellos son amados u odiados por todos los que alguna vez han visitado el mundo flotante de fantasía. El crítico restaurador Ya-Roo Yang pertenece a este último grupo.
Es un parque de atracciones gigante y aunque hay un montón de actividades a bordo se siente todo artificial y lo único que todos hacen es beber hasta emborracharse.
 
Comienzo mi viaje de crucero por el amigable paseo apto para niños lejos de los bares del barco. La decoración nostálgica nos trasalada a los viajeros a un tiempo en el que las mujeres llevaban paraguas de sol, al mismo tiempo recuerda la zona exterior al Ocean Drive en Miami, gracias al chisporroteo de las freidoras del restaurante de hamburguesas Johnny Rockets. La zona está prevista para familias y una pintura gratis de la cara en colores pastel brillante atraen a la entusiasta de cruceros Billie Jo Steffen y a su hija de cuatro años Rhiannon.
– Nos encantan los cruceros. Esta es la opción de viaje más favorable para los niños en la actualidad.
Un carrusel rodante, una cabina de fotos automática completa de accesorios y un espectáculo de agua llena de acción entretiene a toda la familia, pero padres agotados por el trabajo reciben ayuda de clubes de niños y simuladores de surf, rocódromos y un teleférico para los niños algo mayores de edad.

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Los jubilados ya no son el principal objetivo como grupo, hoy apuestan por familias de ninos y desde hace diez años es el típico viejero de cruceros una madre o un padre de 38 años.

– Los buques están diseñados para un estilo de vida activo y muchos de nuestros viajeros van al gimnasio cada mañana y quieren ir a un safari de jeep o bucear con esnórquel cuando vamos a tierra, dice Anne Audrey Smith que es la responsable de las actividades a bordo del Oasis of the Seas.

Me reúno con ella en el paseo denso en restaurantes Royal promenade, entre pizzerías y bares de champán. Al igual que la mayoría de los pasajeros a bordo, tengo dificultades en mantenerme a una alimentación equilibrada saludable y engullo aun sintiéndome superlleno hasta la saturación un pedazo de pizza de buen sabor antes de tomar el ascensor de cristal hasta la cabina en la cubierta ocho. LLeva tiempo el transportar miles de maletas y la mía no está desgraciadamente esperando en la acogedora cabina. Frustrante, ya que un chapuzón en alguna de las 34 piscinas atrae. La cabina, más tarde me entero, está diseñada según el modelo Volvo, donde los clientes determinan la pinta que tendrá el producto final.

En el Oasis of the Seas el grupo de pruebas consistió únicamente de mujeres lo que explica los amplios armarios y los cajones de maquillaje en el cuarto de baño. La cama es muy cómoda y fuera de la cabina hay un asistente que patrulla en el pasillo para rápidamente cuidarse de todo desde servicio de habitaciones a deseos de almohadas extra. Yo me voy a la zona de piscinas aun así. En el camino paso por el restaurante buffet Windjammer y tomo un plato de quesos e intento ser selectivo cuando elijo cosas buenas de la generosa oferta de postres. Los cruceros giran alrededor de las comidas- cantidades ilimitadas van incluídas después de todo en el precio y es difícil moverse en cualquiera de las 16 cubiertas sin comer. Después de pasar una hora en la cubierta de sol, visitar el casino más grande del mundo en el mar, un club de jazz elegante que podría servir como decoración en una película de David Lynch y la cubierta que ha sido comercializada como el Central Park del buque gracias a sus 12.000 plantas, es hora de volver a la cabina y cambiarse de ropa para la cena en el comedor Opus que se extiende sobre tres plantas.

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Estoy invitado a la segunda sesión y soy escoltado por un camarero bien vestido a una mesa redonda con capacidad para ocho. El comedor recuerda a un hotel tradicional en una metrópoli europea, pero aunque los tres platos saben bien, están calentados y cocinados para miles de pasajeros y no hacen juego por ese motivo con la extravagante decoración. Después de la cena continúan muchos clientes la noche por alguno de los bares temáticos. Los realmente con ganas de fiesta acaban en el Viking Crown, donde jóvenes y viejos bailan lado a lado. El ambiente está en su apogeo y recuerda al de una exitosa boda donde la mezcla de edades enriquece. Tomo una copa con una pareja en los 70 años.

– No hemos estado fuera tanto tiempo en veinte años, dicen alegres cuando el reloj marca las dos de la madrugada y la fiesta no muestra la menor señal de acabarse.

Al día siguiente, comienzo con una vuela de jogging en la cubierta cinco. Vientos cálidos caribeños, la vista al mar y los inspiradores carteles del buque como ”Tonight’s dessert can be guilt-free” me motivan a correr tras vueltas extra – pero se también se que lo necesitaré ya que otro día lleno de comida espera. Parques ricos en plantas, simuladores de surf veloces y tratamientos de spa exclusivos con el debido respeto, pero independientemente de la edad tratan los viajes de crucero todavía  de bufés gratis. [Kryssning i supersizeformat | Resenyheter | SvD]

* (+ Allure of the Seas)

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