La costa española será rescatada

El gobierno de España quiere limpiar las costas del país de la construcción negra y detener la explotación de playas naturales sensibles. Lo peor es en la Costa del Sol, un paraíso turístico que ha crecido a un muro de ladrillo, vidrio y hormigón de 200 kilómetros de largo.

– Es evidente que el modelo que se ha desarrollado en las últimas décadas de cómo nuestro litoral se usa no es sostenible, explicó la ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona, cuando presentó recientemente un plan sobre cómo las costas de España serán protegidas contra la especulación y la degradación del medio ambiente.

Ella quiere derribar construcciones negras y casas que están demasiado cerca del agua –  incluyendo hoteles y complejos de apartamentos – cerrar/mudar puertos deportivos, chiringuitos y campings y comprar o expropiar terrrenos de playa para proteger y garantizar el derecho de acceso del público a lo largo de las playas.

Narbona destaca que se trata de “un diagnóstico inicial”, con propuestas de acción, que ahora será discutido con los gobiernos regionales, municipalidades, empresas de construcción,  industria turística y grupos ecologistas. La organización ecologista Greenpeace dio la bienvenida a las propuestas, pero considera que llega tarde.

-A estas horas el plan es sólo una declaración de intenciones, sin un plazo específico o acuerdos con los gobiernos regionales, dice María José Caballero, que dirige la campaña costera de Greenpeace en España.

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La mayoría de todas las casas/edificios a lo largo de la costa fueron construidas antes de 1988, cuando la ley vigente de protección de la costa entró en vigor. Pero en muchos lugares, los organismos gubernamentales, constructores y desarrolladores han hecho la vista gorda o interpretado la ley como les convenía. Todo esto es impulsado por el creciente turismo, el ‘boom’ de la construcción, las bajas tasas de interés, altos beneficios, dinero negro y pura corrupción.

La consecuencia ha sido sobre-explotación, construcción negra y problemas de medio ambiente – desde Barcelona en el norte hasta Marbella en el sur, desde las Islas Canarias al suroeste hasta Mallorca en el este. Ahora el gobierno en Madrid quiere  invertir la tendencia y garantizar que la ley se aplique por igual en todas partes. Las autoridades ya han aumentado el ritmo de demolición; en lo que va de este año 665 edificios ubicados en playas han sido demolidos. Es más que los tres años anteriores juntos.

En el extremo sur del país, es particularmente problemático. La Costa del Sol, que se extiende algo más de 200 kilómetros al oeste y este de Málaga, es hoy una única larga zona urbana. En el primer kilómetro de la costa al interior, la mitad de todos los terrenos están bajo planificación urbana (51 por ciento), la cifra más alta de toda España. Aquí poseen cerca de 50.000 suecos de una vivienda.

En la famosa por sus escándalos Marbella, la corrupción y la construcción negra han ido mano a mano durante muchos años. El ex alcalde de la ciudad Julián Muñoz se encuentra en prisión desde el año pasado por una serie de turbias construcciones y transacciones de terrenos.

Él concedió entre otros licencia de obras para Banana Beach, tres enormes bloques de viviendas ubicados en terreno de playa protegido en Marbella. La Junta de Andalucía y el Tribunal Supremo han dicho que los edificios serán demolidos, y durante varios años los 238 propietarios de apartamentos han vivido bajo esta amenaza. Ahora el asunto está en manos de la Corte Suprema. Pero el nuevo liderazgo en el Ayuntamiento de Marbella está luchando en contra:

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-Nada debe ser derribado donde personas se han mudado y un tercero se vería afectado. Es la posición absoluta de la alcaldesa, dice Daniel Sundén-Cullberg, agente inmobiliario sueco en Marbella.

En cambio, constructoras y empresas de ventas deberán pagar elevadas multas a la ciudad; es su línea. La gente ha comprado sus apartamentos de buena fe ya que los títulos de propiedad y otros papeles han estado en orden.

Según los expertos climáticos irán las playas de España hasta 2050 a retirarse una media de 15 metros, el doble que en algunos lugares. Es una razón más para que el gobierno quiera prohibir construcciones demasiado cerca del agua.

La Manga, al sur de Alicante es particularmente vulnerable. Hace cuarenta años, esta estrecha franja de tierra era solo un largo banco de arena desierta. Hoy es una línea densa, de 40 kilómetros de largo, de edificios altos y bajos entre la playa y la carretera a lo largo de la laguna salada más grande del Mediterráneo. Aquí es el riesgo de inundaciones extra grande; aquí quiere el gobierno poner fin a todas las nuevas construcciones y comprar y demoler los edificios que están demasiado cerca del mar.

Madrid también quiere frenar el gigantesco proyecto, Marina de Cope; una nueva ciudad para 60.000 personas en la costa virgen de Murcia. Allí quiere el gobierno comprar todo el terreno comprendido entre el mar y 500 metros al interior.

Cálculos preliminares indican que costaría cerca de 5 mil millones de euros, el incautar casas y terrenos a lo largo de la costa de España y reparar los daños a los ecosistemas. Y se necesitan otros 5 mil millones de euros para restaurar las playas a lo largo del Mar Mediterráneo.

-Estas son grandes cantidades. Pero representan sólo el 6 por ciento de los ingresos que el turismo del sol genera cada año, recalca la ministro de Medio Ambiente Cristina Narbona. [Spanska kusten ska räddas | Utrikes | SvD] 18 noviembre 2007

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