Milagrosa la pastilla para tratar a los adictos

La buprenorfina se usa en la Isla hace ocho años

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Durante los últimos ocho años, de forma sigilosa y solapada, unos cuarenta y cinco médicos del País han estado recetando un medicamento al que le atribuyen cualidades curativas para tratar la adicción a la heroína y otros opiáceos utilizados para aliviar el dolor.

En el segundo piso de un céntrico edificio en Río Piedras, las recetas al fármaco Suboxone, una combinación de buprenorfina y naloxone hydrochloride, son la orden del día, en la oficina del doctor Ricardo Soler Ramírez, donde este lleva a cabo clínicas para tratar a los adictos a drogas.

Certificado por la Administración federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) y la Administración federal de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (Samhsa, por sus siglas en inglés), Soler Ramírez ha atendido desde el 2002 a unos 270 pacientes con este medicamento aprobado por la Administración federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) hace ya casi una década. De esos, más de un 80% por ciento ha logrado terminar el tratamiento y curarse. Y sólo unos pocos deben tomarlo de por vida.

BUPRELa buprenorfina es el medicamento que el Gobierno pretende introducir, a través de Mi Salud, para el tratamiento a la adicción a opiáceos.

En Puerto Rico, éste es distribuido desde el 2003 a través de la compañía de Luis Garratón, empresa que a su vez lo reparte a droguerías como Betances, Borschow y Central, entre otras.

Amuleto contra la adicción

“Vienen (aquí) desde muchachos del caserío hasta médicos, abogados y amas de casa, algunos por adicción a heroína y otros por adicciones involuntarias a medicamentos para el dolor crónico”, dijo Soler Ramírez sobre los opiáceos conocidos como “pain killers”.

Según explicó este médico internista, con 30 años de experiencia en el tratamiento para la adicción a drogas y alcohol, la meta de este medicamento es “que el paciente no recaiga más en la adicción y que vuelva a ser funcional”.

Por sus efectos rehabilitadores, precisamente, la bupre, como también se le conoce a este narcótico, se vende en los puntos de droga como “la milagrosa”, ya que ayuda a aliviar los efectos asociados a su retirada. También se le conoce como “la chinita” -por el color naranja que tiene la pastilla y por su sabor a “china amarga”- y como la “V-8” ya que sus efectos se asocian a la potencia de un motor de ocho cilindros.

Su precio en el “bajo mundo” está en los $12. Mientras, en farmacias -como la Yarimar- pudiera venderse entre $4 y $6 para la dosis de 2.05 miligramos y entre $8 y $11 para la de 8.2 miligramos, según informó la licenciada en farmacia Nayda Correa.

“No se traga, se coloca debajo de la lengua y se disuelve en unos 13 minutos. Ya en 20 minutos la persona va a experimentar un efecto de tranquilidad y una disminución dramática de su deseo por la heroína o los opiáceos”, explicó, por su parte, el galeno, quien recalcó que, aunque el precio de este fármaco podría parecer elevado, un adicto a heroína podría gastar de $20 a $100 diarios para alimentar su adicción. […] [Por Marga Parés Arroyo/Milagrosa la pastilla para tratar a los adictos – El Nuevo Día]

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