Los desafíos de Medellin

Acabar con las bandas criminales y continuar el crecimiento económico

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En el trasfondo de la capital trágica y a la vez próspera hay una economía ilegal que durante 20 años ha defendido a bala sus intereses, y una legal, que ha resistido. Informe Especial.

Todos en Medellín son, de alguna manera, sobrevivientes. Los dos hombres que están tras la muerte que da zarpazos hoy en los laberínticos barrios marginales, ‘Sebastián’ y ‘Valenciano’ -mandos medios enfrentados de la ‘Oficina de Envigado’-, se hicieron a la sombra de narcos que instalaron la violencia, hace ya 20 años. Y la gente, los empresarios y dirigentes no permeados por el narcotráfico y que han hecho a la ciudad pujante, son los que se negaron a irse a pesar de las guerras perturbadoras de estas dos décadas: la de Pablo Escobar, las milicias, los ‘paras’ de ‘don Berna’ y, finalmente, la de las bandas criminales, que hasta el 29 de agosto dejaba este año 1.430 muertos. Una economía ilegal, que ha defendido sus intereses con bala, y una legal, que ha resistido, están en el trasfondo de la Medellín de paradojas que percibe el que llega. “Los empresarios queremos tanto esta tierra, que pase lo que pase lo que hacemos es ponerla mejor para quedarnos”, dice con razón Beatriz Uribe, presidenta de Mineros S.A.

Pero a la mano los mejores postores, los que engordan sus fondos con narcotráfico -sólo por microtráfico mueven 10.500 millones de pesos mensuales en el Valle de Aburra, según el subcomandante de la Policía Metropolitana, coronel Alejandro Bustamante-, quedan los muchachos que crecen como pueden con sus familias en ranchos construidos en los declives de las montañas. Para llegar a ellos desarrollan habilidades de maromero.

“Trabajan para el que más plata ofrece”, le confesó al equipo multimedia de la Casa Editorial EL TIEMPO que se desplazó a Medellín para hacer este informe especial el que hoy es jefe de una de las bandas que le sirven a ‘Sebastián’, y que de la guerra de Escobar migró sucesivamente a las otras. Tiene 37 años.

Por eso el alcalde, Alonso Salazar, pide un sistema judicial más fuerte. Sabe que entre los que dirigen la delincuencia hay criminales de hace 20 años. Pero también, que el desafío es más educación y empleo para quitarles los muchachos a las bandas.

Empresarios agremiados en Proantioquia, que aceptaron hablar sobre la Medellín sorprendente que se alista para ser sede de la multinacional Hewlett Packard, pero también de la ciudad trágica, aseguran que no le dan la espalda a la situación y que la prueba son 2.500 desmovilizados que han empleado. -Antioquia concentra 8.000 de los 31.000 activos-. […] [MARISOL GÓMEZ GIRALDO/eltiempo.com/seguridad-medellin/medellin-los-desafios-de-una-gran-ciudad]

 

 

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