Mejor casarse que condenarse

celibato2En la prensa aparecen con frecuencia denuncias de abuso sexual por parte de miembros del clero católico en muchos países de todo el mundo.

Estas denuncias, junto con las publicitadas transgresiones del voto de castidad del ex obispo Lugo, el Padre Alberto y otros casos similares, han puesto en primera plana el tema de la conducta de la Iglesia frente al celibato y han provocado una crisis que ha llegado hasta Benedicto XVI.

Se llama célibe a quien escoge la soltería como opción de vida, por alguna razón, que puede ser religiosa, filosófica o social. El pensamiento del cristianismo sobre la sexualidad tuvo influencia del hinduismo y el budismo, que proponen el desprendimiento y el autocontrol como medio de buscar la perfección, y de filósofos como Platón y Sócrates, que veían el celibato como conveniente para quienes se dedican a la búsqueda del conocimiento.

Los primeros apóstoles eran en su mayoría hombres casados. En 1123, el concilio de Letrán estableció el celibato como requisito para todo el clero del rito romano; sin embargo, hoy en día los católicos orientales del rito ortodoxo aceptan a hombres casados para la ordenación, pero no permiten que contraigan matrimonio los ya ordenados. Las transgresiones a la norma del celibato han sido frecuentes en la historia, y algunas fueron escandalosas como las de varios Papas que tuvieron hijos ilegítimos.

El cerebro humano es el resultado de la acumulación, en un larguísimo proceso evolutivo, de estructuras superpuestas sobre un cerebro primitivo en el cual residen las funciones indispensables para la supervivencia de la especie: La agresión y el sexo o la reproducción. La sobreposición posterior de estructuras que permitieron habilidades para la crianza de los hijos y el manejo de las emociones incrementó la probabilidad de nuestros antepasados de sobrevivir y transmitir su dotación genética.

La última estructura en aparecer fue el lóbulo frontal en donde se asientan las capacidades exclusivas de la especie humana, como: discernir entre el bien y el mal, planificar el futuro, compartir el sufrimiento ajeno (empatía), y regular la expresión de las emociones, como la rabia o el amor.

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El cerebro primitivo debe comunicarse con el lóbulo frontal para que éste satisfaga las necesidades de supervivencia: Defenderse o huir en caso de un ataque, o buscar una pareja para reproducirse. Existe una tensión permanente entre el lóbulo frontal, donde se almacenan los principios éticos y las reglas de convivencia, y el cerebro primitivo, asiento de los impulsos primarios de supervivencia. La corteza puede regular las peticiones del cerebro primitivo, cuando, por ejemplo, la persona decide no comer o no fornicar, a pesar de tener hambre o experimentar el deseo sexual. Pero con mucha frecuencia el lóbulo frontal no logra controlar al cerebro primitivo y aparece la agresión, o el impulso sexual descontrolado.

No hay duda de que la inmensa mayoría, si acaso no todos los sacerdotes escogen voluntariamente la opción del celibato convencidos de su bondad, pero algunos no logran mantenerlo a lo largo de su experiencia vital.

El celibato no es esencial para el sacerdocio; no es una ley promulgada por Jesucristo, dijo Juan Pablo lI en 1993.

San Pablo resumió la situación así: Me gustaría que todos fueran como yo (célibes), pero cada uno recibe de Dios su propia gracia? a los solteros y las viudas estaría bien que se queden como yo, pero si no logran contenerse, que se casen, pues más vale casarse que condenarse (Corintios 7, 7-9).

Por estas razones hay una creciente petición para que el celibato de la Iglesia Católica sea opcional para quienes lo quieran y puedan ejercerlo.

[Rodrigo Guerrero/www.elcolombiano.com/Mejor casarse que condenarse]

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