Indígenas Kogui adoptaron a dos ‘hippies’

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Indígenas Kogui de la Sierra Nevada adoptaron a dos ‘hippies’ que conviven con ellos hace 30 años

Jairo Vargas tenía pensado viajar a Canadá, subió a la Sierra por 8 días y lleva allí más de 30 años.

Estos ‘jipi kogi’ andan descalzos, comen poporo, tejen y participan en las ceremonias tradicionales.

Cada uno emprendió por su lado el camino a Sierra Nevada de Santa Marta, pero aún sin conocerse tenían un objetivo en común: reencontrarse con la naturaleza y compartir con los pueblos indígenas.

Fueron un ‘boom’ en una época, pero muy pocos soportaron el conflicto armado. De ellos, solo quedan tres familias viviendo en las montañas.

A comienzos de la década de los setenta, en pleno boom de la cultura hippie en el país, Hernán Sedano, Silfo Morillo y Jairo Vargas decidieron abandonar sus familias en Bogotá y Cali para irse en busca de la paz espiritual y a vivir como los kogui en la Sierra Nevada.

Inicialmente, llegaron Sedano y Morillo, quienes compraron en 1971 un terreno de tres hectáreas en Taminaka, en la parte alta de la Sierra, para fundar allí su comuna. Tres años después, se les sumó Vargas, quien antes de irse a probar suerte a Canadá decidió subir al macizo montañoso por ocho días y terminó quedándose.

Al principio, cuentan, no fue nada fácil. Los mamos los rechazaron y los veían como una amenaza para su cultura, tanto que les prohibieron a los indígenas relacionarse con ellos. Durante cinco años los mantuvieron apartados.

“Ellos (los mamos) pensaban que si no encontrábamos apoyo, nos aburríamos y nos iríamos. Pero nosotros veníamos metidos en una filosofía de austeridad, de ayuno, de renuncia, entregados al trabajo espiritual, y aguantamos”, dice Sedano, mientras mastica hoja de coca.

Con el paso del tiempo y la revelación de los mamos mayores, los más sabios, de que ellos también eran indígenas, pero que se habían ido a la ciudad para aprender y ahora estaban de regreso, terminaron por aceptarlos.

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Luego, aparecieron más hippies, incluso de otras nacionalidades, y esa mezcla de culturas hizo que comenzaran a llamarlos ‘jipi kogui’. Y era apenas lógico. Los hippies andaban descalzos, vestían como los kogui, comían poporo y vivían en casas como las de ellos.

También, aprendieron a tejer, a cultivar la tierra y a construir las viviendas. Pero no sólo eso, empezaron a participar en rituales como velorios y casamientos y a entrar con los mamos a la cansamaria (casa ceremonial) a ‘poporiar’, una especie de comunicación espiritual con la naturaleza, a través del consumo de hoja de coca y de un polvo que elaboran con conchas de mar.

“El poporo es el instrumento que nos permite ingresar a una red de cuidadores del planeta, que es lo que nuestros ‘hermanos mayores’ hacen cuando entrar a ese recinto (cansamaria). Nosotros ayudamos a sostener a la Madre. Esa es parte de nuestra responsabilidad”, asegura Vargas, quien se considera poseedor de ese legado espiritual. […] [PAOLA BENJUMEA BRITO/www.eltiempo.com/Indígenas Kogui de la Sierra Nevada adoptaron a dos ‘hippies’ que conviven con ellos hace 30 años]

Parque Natural Nacional Sierra Nevada de Santa Marta

Sierra Nevada de Santa Marta

Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta

One Comment

  1. Gostei muito deste artigo, muito interessante .. Parabens

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