En un Mundial de vinos ¿Quién gana la copa?

botaMÁS DE 80 países podrían competir hoy en un Mundial de Vinos

Cómo sería si en lugar de selecciones cada uno llevara su mejor uva

Si hubiera Mundial de vinos estoy seguro de que Argentina participaría con un Malbec y Chile llevaría un Carménère, Nueva Zelanda un Sauvignon Blanc, España un Tempranillo y Estados Unidos se haría fuerte con su Zinfandel.

Francia, después de muchos análisis se haría representar con un Cabernet Sauvignon, o tal vez con un Merlot o un Chardonnay, y llegaría con ventaja por ser dueño del roble que les da cuerpo a las barricas que tienen el mayor prestigio del mercado, mientras Portugal, con su Vinho Verde y su Oporto, daría pelea por ser el suelo donde crecen los árboles de alcornoque que nos dan corchos para las botellas.

El mundo del vino es ancho y diverso y conserva esas condiciones apoyado en la magia del terroir , que traducimos terruño y que hace que por ejemplo la cepa Syrah, que puede crecer en cualquier lugar (hasta en el patio de su casa porque en el fondo estas plantas son enredaderas), dé sus mejores uvas, las de mayor calidad de todo el mapa, en Australia, donde lo sirven como Shiraz.

En el mismo sentido, una cosa, fantástica, es la blanca Torrontés de Salta y otra, apenas normalita, es la que crece en Mendoza, con todo y que las dos son regiones argentinas.

En el terruño, que se compone de suelo, altitud, latitud, humedad, intensidad solar, clima y aireación, y en las marcadas diferencias de una región a otra está la clave y por eso Francia tendría tremendo dilema en elegir como su región estrella entre Burdeos o Champagne, Chile igual se sentiría fuerte con su valle de Casablanca o con Limarí, su nuevo descubrimiento en tierras con gran potencial, e Inglaterra quedaría relegada por su baja calidad, aunque por el cambio climático, que está habilitando para cultivo zonas antes impensadas, es posible que en cuestión de un lustro su perfil ya sea competitivo.

¿Y Colombia? Como en el fútbol, quedaría eliminada, en este caso porque su terruño es de ubicación tropical, sin estaciones marcadas y lejana de Australia y Chile o de California o Italia.

Sin embargo, los premios obtenidos por sus vinos en concursos internacionales son prueba de avances importantes: las medallas de plata en el evento Vinus 2008 para el Riesling de Marqués de Punta Larga, viña ubicada en Nobsa, Boyacá, y en Vinus y Olivinus del mismo año para el Sauvignon Blanc Marqués de Villa de Leyva para el también viñedo boyacense Ain Karim.

¿Quién ganaría el Mundial? ¿La tradición, la elegancia y la ortodoxia francesas? ¿la pasión italiana? ¿el espíritu salvaje de cualquiera de los países del Nuevo Mundo? ¿la Tannat uruguaya, la Feteasca neagra de Rumania o la Tokaji húngara? ¿Cómo les iría a México, Brasil (tercer productor en Suramérica), Eslovenia, Bolivia, Chipre o Grecia, donde también tienen cultivos?

Pues cada uno en su copa, y con su plato preferido, decide porque en vinos el mejor de todos es el que a uno más le guste o, como dice el enólogo argentino José Alberto Zuccardi, “para tomar vino no hay que saber, hay que sentir“. [Juan Felipe Quintero/www.elcolombiano.com/En un Mundial de vinos ¿Quién gana la copa?]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*