‘Le cortó los testículos, se los metió en la boca y le cosió los labios’

Argentina revive el horror de los autos de fe durante la ‘guerra sucia’ de la dictadura militar (1976-1983). Un policía de ese régimen confesó el viernes a la Justicia cómo los verdugos caparon al subcomisario Ricardo Albareda –37 años, sospechoso de colaborar con la guerrilla- y luego engulleron una barbacoa frente a la víctima agonizante.[…][http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/14/internacional/1258219747.html]

RICARDO ALVAREDA 1432716407_e4a5ff5687Ricardo Fermín Albareda
Era ingeniero electrónico, subcomisario de la policía de Córdoba a punto de ser ascendido a jefe de Comunicaciones y miembro del aparato de Inteligencia del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) desde 1972.
Luego de haber “salvado a mucha gente” según ex compañeros de militancia, el 25 de septiembre de 1979 fue secuestrado por la patota de la D2 de Informaciones, trasladado al centro clandestino de detención “Casa de Hidráulica” frente al lago San Roque, torturado con saña por sus compañeros de fuerza y aun continua desaparecido.
El trabajo de policia le permitió a Ricardo Albareda que estuviera mucho tiempo dentro de la policía sin que nadie sospechara de él y asi logró que mucha gente se salvara de las garras de Raúl Telleldín y toda su banda de asesinos, a punto de ser ascendido a comisario, Albareda fue descubierto, aunque nadie sabe quién lo entregó ni cómo.
A las diez de la noche del 25 de septiembre de 1979 un grupo de policías de la D2 lo detuvo en la calle, mientras manejaba su auto.
Luego de forcejear con sus captores, el policía fue metido a un auto y trasladado a la Casa de Hidráulica en Carlos Paz. Minutos después llegaron el comisario Telleldín (el padre de Carlos, involucrado en el caso AMIA) y Romano, jefe de los operativos callejeros, acompañados por el agente Hugo Britos.
Comenzaron la sesión de tortura junto a los hermanos Antonio y Hugo Carabante. Después de varias horas, Telleldín llamó a uno de los tres policías que custodiaban la guardia del lugar, Roque Calderón, para que “vea lo que le pasa a los traidores”.
Atado de pies y manos a una silla, mientras unos insultaban y degradaban a Ricardo Albareda sacándole sus insignias, Telleldín proclamaba enfurecido que el escarmiento era para los “infieles a la fuerza policial”.[…][
http://www.flickr.com/photos/11098722@N04/1432716407/]

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